lunes, 7 de enero de 2008

Cuando creías que podrías volver a nadar

Como había prometido en la entrada anterior subo hoy otra banda de sonido de una de aquellas películas que nos marcaron a fuego.
Tal vez no era una película para que vieran chicos de 9 años para abajo, lo cierto es que los tíos de unos amigos del barrio habían viajado al exterior y se habían comprado un proyector de películas que era toda una novedad a fines de los 70, épocas en que los proyectores de diapositivas, las mudas en Súper 8 y hasta el Cinegraf y sus secuelas, todavía eran estrellas en las fiestas de cumpleaños y las video caseteras un sueño que no se le había ocurrido ni al Doctor Emmet Brown, o al menos era así para nosotros, de este lado del mapa.
El proyector había venido con sólo dos películas y una de ellas era Tiburón, la primera, la mejor. Recuerdo que en todos los cumpleaños de estos chicos se pasaba la película aunque ya la habíamos visto pilas de veces. Y siempre yo tenía el mismo miedo de soñar a la noche.
Steven Spielberg había hecho un excelente trabajo, no por nada la película se convirtió en el año de su estreno en la película más taquillera de la historia del cine. Con sólo recordar escenas como la del brazo rodeado de cangrejos recuerdo los escalofríos de aquella época.
Como siempre pasa la segunda parte no fue tan buena como la primera – Spielberg ya no andaba por ahí - aunque también puede considerarse una buena película. A esta recuerdo que la fuimos a ver con mi hermano al cine Select de La Plata, hoy convertido en templo de una Tele Religión del tipo pare de sufrir.

El disco que muestro hoy es de Tiburón 3, sin dudas la más floja de todas, aunque con una curiosidad: había partes de la película que podías ver en 3D con unos anteojitos que te daban en el cine junto con la entrada. El cine 3D pretendió reinstalarse en el gusto de la gente por esos años pero fue un fracaso y pronto desapareció de las salas.
La música de esta película de 1983 fue compuesta y dirigida por Alan Parker y en este caso la historia transcurría en un parque acuático de Florida donde se inauguran unos túneles submarinos por los que la gente puede caminar para recorrer y observar el fondo del océano, es en esos túneles donde aparecerá una hembra enorme de tiburón blanco que volverá a instalar el terror.
Más allá de las críticas que se le puedan hacer a la película marcó una época para todos los que pudieron verla, no sólo porque la saga de Tiburón es histórica y selló a todo el mundo el pánico a los tiburones, sino por la aventura que significaba ver la película con los anteojitos puestos.
Hasta la próxima.

3 comentarios:

Marta dijo...

¿Será la quinta la vencida? ¡¡ Cuatro veces intenté ya dejar mi comentario !! Decía que me acuerdo de la impresión que te causaba ver "Tiburón" proyectada por el mágico aparato que habían traído Lidia y Oscar. Nunca logré ver completa ninguna de las versiones, esas escenas truculentas me obligaban a desistir de hacerlo. Pero, siendo la música de Alan Parker, el disco que hoy presentás vale la pena ser escuchado.
Felicitaciones por el éxito de tu otro blog.

El rincon de mi niñez dijo...

Los tiburones... los adoro, me fascinan, hace un tiempo fuí a temayken y no hubo forma de retirarme del vidrio que nos separaba, quedé hipnotizada por su gran mandíbula y su mirada...tengo un diente no sé por donde estará .. ¡¡son hermosos!! la peli tambien muy linda y para la época escalofriante solo ví la primera parte.Espectacular el disco.

K.Chivache dijo...

Esta la vi en el cine Ocean de Lavalle, año 83. Una garompa atómica, todavía debo tener los anteojitos por ahí. Me acuerdo de una ranita que saltaba y todos los boludos que hacíamos? pegabamos un saltito en la butaca. En fin...