domingo, 23 de diciembre de 2007

Un dulce recuerdo que lloro otra vez...

Dice el tango que 20 años no es nada. Puede ser en el contexto en que Gardel y Le Pera escribieron Volver, pero sin dudas para algunas cosas 20 años son mucho. Entre el 21 y el 22 de diciembre de hace 20 años nos dejaba Luca Prodan. Y si bien todavía coreamos o vemos escrito en las paredes que Luca no se murió lo cierto es que si lo hizo. Está bien, que queda su recuerdo, que quedaron sus discos, sus fotos, sus reportajes, sus frases entrañables y esclarecedoras. ¡Pero cuánto nos falta! Uno no puede saber qué hubiera pasado si el pelado hubiera estado vivo todos estos años, pero es muy fácil aventurar que tendríamos pilas de canciones más para disfrutar, no sólo de él, sino de todos los que hubiera influenciado en este tiempo.
Veinte años es mucho, al menos para esta ausencia. Tanto que este aniversario ya tiene espacio en un blog retro como este.
Anoche estuve en el recital de Los Piojos. Cuando tocaron La Rubia Tarada en homenaje a Luca miles de pibes se quedaron parados escuchando y probablemente tratando de recordar de quién era este tema. Es que muchos de los pibes que ayer estaban mirando a Los Piojos todavía no habían nacido o correteaban en pañales cuando el Pelado pateaba las mañanas del Abasto y andaba al derecho cuando todo estaba dado vuelta.
Una de mis grandes frustraciones es no haber visto a Sumo en vivo. Sobre todo porque pude hacerlo. Recordaré siempre aquella tarde. Cuando era chico tenía una tía que vivía en un hermoso chalet de Gonnet, frente a la República de los Niños. Tenía también una pileta enorme y mucho verde, pero sobre todo 7 primos, todos más grandes que yo de los que admiraba cierta libertad para transitar la vida. No se si era así, cuando uno es chico idealiza muchas cosas. Lo cierto es que llegado el verano pasábamos fines de semana enteros en la casa de Gonnet. Uno de esos sábados, yo recién estaba entrando a la adolescencia, el más chico de mis primos me invitó a ir a ver a Sumo al Teatro, en 43 7 y 8. No quise ir, tal vez no me sentí preparado, me dio miedo o vaya a saber qué pasó. Yo no había empezado a salir todavía. Al otro día recuerdo que le pregunté por el recital: "Espectacular – me dijo – tenían un delfín inflable (o de telgopor, ya no recuerdo) que la gente pasaba de un lado a otro". Eso es todo, el mayor recuerdo y el más cercano que tengo de Sumo en vivo.
Los años me han llevado por varios teatros, sucuchos, boliches y estadios siguiendo a distintas bandas, pero la posibilidad frustrada de haber visto al que fue tal vez el mejor grupo de Rock de nuestro país va a perseguirme siempre.
After Chabon es el único LP que me quedó de Sumo, el resto de la discografía se acumula en Cd´s. Para mí está bueno escucharlo en vinilo aunque al principio salte Crua Chan. Sea como sea siempre es un placer escuchar estos discos.
Quien crea que este no es un disco de navidad es porque no tuvo la suerte, la dicha (o la capacidad) de haberlo escuchado nunca. Ahí está, en el anteúltimo tema del lado B, la versión del Cieguito Volador de Noche de Paz.
Un brindis por vos Luca, con la misma ginebra Bols que tomaban mi abuelo y sus amigos. Esa si que era Argentina. Veinte años sin vos es una enormidad. Se te extraña.
Hasta la próxima.

Noche de paz
Sumo.
Stille nacht, hellige nacht
All ist schlaft
Einsam war
Nur der exen
Bawachten auf, warten auf
Walpurgisgsnacht
Christ der engel ist da
Christ der engel ist da
Noche de paz
Noche de amor
Todos acá por favor
mamá e hijo con antifaz
Disfrutando su noche de paz
Sueña un sueño imposible
Sueña un sueño imposible
Silent nighy, holy night
All is warm, all is bright
In the manger
See mother and child
When I see her
She drives me wild
Dream your heavenly dream
Dream your impossible dream
Silent night !
Silent night !
Silent night !

2 comentarios:

K.Chivache dijo...

Parafraseando a Satiricón, y viendo lo que pasó después en materia musical en Argentina solo debo decir: Luca, te moriste... hiciste bien.

Cesar dijo...

Un maestro un grande cuando se fue me quice dar la cabeza contra la pared, nunca mas, uno como este