miércoles, 12 de diciembre de 2007

La ¿ilusión? de Papá Noel y los reyes

Muchachos hoy es 22 de diciembre – gritó el gerente de CBS
¿Y? - Contestaron los empleados.
“Que nos olvidamos de sacar un disco para las fiestas” - Retrucó el gerente bastante molesto. -“Van y me sacan como sea un disco de Navidad”.-
Sólo con un diálogo así se puede explicar un disco como este. Que hayan metido semejante mezcolanza de intérpretes y estilos sólo se entiende desde la falta de creatividad propia de un fin de año en el que ya nadie quiere laburar.
Abundan este tipo de compilados sin sentido y la navidad es el momento más oportuno para hacer negocios sin ningún escrúpulo. Si alguien tiene otra explicación para decirme qué tienen que ver Los Payasos de la Tele con Ray Conniff o con Aguilés, como le dijera Capusotto en “Yo soy tu aventura”, soy todo oídos.
Pero hablando de truchadas, aprovechamientos y engaños que trae consigo la navidad me quedó picando de la entrada anterior el tema de la mentira sobre Papá Noel. Sobre todo por el comentario de anónimo sobre que no le decía nada a sus hijos sobre Papá Noel porque había sido muy traumático para ella y su hermana enterarse que los habían engañado. Nunca lo pensé así, pero es una posibilidad. A decir verdad siempre me pareció que los chicos deben vivir la mayor cantidad de ilusiones posibles y que eso puede ayudarlos a tener esperanzas con el paso de los años.
Yo he contado varias veces sobre los cuentos que nos metía mi abuelo, haciéndonos creer que había sido un bravo bucanero, y por supuesto que con los años me di cuento que sólo había sido marino y que no había enfrentado a dragones, tribus de antropófagos ni monos sabios, pero le estaré eternamente agradecido por la cantidad de imágenes y aventuras que me hizo conocer. Y por otro lado quién les dice que todo fue cierto y que en realidad él nos dejó creer que había sido un engaño para que no nos trataran de locos en este mundo tan vacío de sueños.
Pensándolo ahora, mientras escribo, me acuerdo de las Crónicas del Ángel Gris y los Refutadotes de leyendas. Y ahí está, en la crónica número quince Alejandro Dolina escribe precisamente sobre los Reyes Magos. Dice muchas cosas que podré ir desmenuzando en notas futuras, pero sobre este tema en especial hay un párrafo que describe muy bien lo que yo pienso:
“¿Qué virtud encierra creer en lo evidente? Cualquier papanatas es capaz de suscribir que existen las licuadoras y los adoquines. En cambio se necesita cierta estatura para atreverse a creer en lo que no es demostrable y –más aun- en aquello que parece oponerse a nuestro juicio. Para lograrlo hay que aprender –como decía Descartes- a desconfiar del propio razonamiento (…)”
"La incredulidad es –según parece- la sabiduría que se permiten los hombres vulgares”.
“Nosotros resolvimos apostar una vez más por las ilusiones”
Por supuesto no quiere que nadie tome como personal lo de papanatas u hombre vulgar. Esto es simplemente una defensa de lo que yo creo que es lo más lindo de la infancia que son la inocencia y las ilusiones, tan parecidas a la esperanza y las utopías de los adultos. Y ya sabemos que “Sin utopías, la vida es un ensayo para la muerte”.
Es una lástima que el texto sea tan extenso como para transcribirlo completo, pero en todo caso si no lo tienen yo que ustedes se lo pido a los Reyes, dejo los zapatos y espero a ver qué pasa. Quién les dice, por ahí tienen suerte y vuelven a creer que es posible que las cosas mágicas pasen y que un día todos aquellos que se portan bien tengan su recompensa.
Hasta la próxima.

17 comentarios:

Cassandra Cross dijo...

Qué tema el de los Reyes y Papá Noel. Acá es donde se me cae una confesión, don Metepúa: En mi casa siempre nos dijeron la verdad, no tuvimos el filtro de la ilusión que nuestros vecinos y amigos mantuvieron hasta bastante avanzada la infancia. Pero como mi mamá es una persona sumamente histriónica y divertida, nos propuso que mantuviéramos el secreto, nos explicó que los otros chicos no tienen por qué dejar de creer lo que quieren, y que nosotros podíamos tomarlo a la vez como un juego. Así, aún sabiendo quiénes eran los que ponían regalos bajo nuestro árbol, en los zapatos al pie de la cama o en la mesa del comedor, pretendíamos creer que eran Papá Noel y los Reyes quienes nos visitaban.
Eso no mermó ni un poquito mis fantasías, mi capacidad de imaginar o mis ensueños infantiles. De hecho, sigo siendo una de las personas más fantasiosas que conozco. Y ya estoy pisando la treintena, fíjese.

Una vergüenza el disco... jeje... no podés!!!

Marta dijo...

¡¡ Ese sí que es un disco bizarro, pordió !!
Con respecto a las fantasías e ilusiones, por haberme criado dentro de una familia que siempre alimentó tanto la imaginación, defenderé a ultranza todo aquello que desarrolle la capacidad de creer en lo imposible.No arrastro ningún trauma por haber tenido un papá pseudo bucanero y, es más, tampoco pierdo la esperanza de poder hacer algún día un viaje a Tanganika para averiguar si, como él sostenía, era de su propiedad, lo que me convertiría en heredera directa de ese lugar en el mundo. Tal vez el Mono Sabio procreó, y sus descendientes podrán contarme exactamente dónde Papi enterraba los tesoros que usurpaba a los piratas fieros para distribuirlos entre las tribus pobres.
Soy de la generación que creyó que a los chicos los traía la cigüeña y yo misma le escribía cartas a la zancuda para que me trajera un hermanito menor. Cuando me di cuenta de que las cosas no podían ser como me las contaban no sufrí: sentí que ingresaba al mundo de los grandes, y me dio mucha satisfacción.
Si hubiese sido tan terrible conocer la verdad, mis contemporáneos y yo nos habríamos encargado de terminar con Papá Noel y con los Reyes Magos, ya que fuimos los que debimos luchar mucho para lograr muchos cambios, aunque nos hayamos equivocado en la misma proporción al hacerlo.
Yo creo en Papá Noel y en los Reyes, y espero regalos, caramba.

El rincon de mi niñez dijo...

Hace algunos meses nombraste Crónicas del ángel gris,y me dije vuelo a comprarlo,no puedo no leerlo.Todavía no lo hice,asignatura pendiente.
Bueno mirándolo por lo que escribe Dolina,yo soy una persona sumamente vulgar loca y papanatas, por que soy fantaseosa ,vivo aún con mi edad de ilusiones,y creo todo pero todo lo que me dicen.Reconozco que no es tan bueno ,por que cuando descubrís que todo fué mentira,puro chamuyo es la peor traición, el peor golpe,y no hay nada que te levante.
Me costó mucho perdonar a mi pobre vieja , que hasta en ese momento sentí que jugó con mis ilusiones,Cuando era todo lo contario quizo que viva en un mundo de rosas lleno de hadas y reyes...
Yo tambien seguiré con la cadena de las fantasías e ilusiones..es la mejor etapa de nuestras vidas.

El Metepúa dijo...

Consejo para El rincón de mi niñez: Releé lo que dice Dolina porque es todo lo contrario a lo que entendiste, él dice que cualquier papanatas puede decir que existe lo que puede verse, pero que para asegurar que existen, por ejemplo, los reyes hay que tener "cierta estatura" mental. Sólo quería aclarar eso, porque si no no se entiende nada lo que escribí (lo cual es muy probable)

El rincon de mi niñez dijo...

Sí, por atolondrada interpreté mal el texto de Dolina,acabo de comprar el libro, así que a estudiar se ha dicho.

Carlos Farina dijo...

Hola, Metepúa: al firmar mi mensaje anterior, en el que cuestiono la conveniencia de que los chicos crean en los Reyes Magos o en Papá Noel, lo hice como anónimo por un problema técnico que me impidió acceder a mi casilla de mail. Es decir, anónimo soy yo, con lo cual no soy anónimo ¡Qué despelote me hice! Creo que, aún hoy, la mayoría de la gente piensa que está bueno que los chicos crean en esos simpáticos señores que se las ingenian para abarcar buena parte del mundo en una noche con sus regalos. Desde ya que, como vos decís, cada uno cría a sus hijos como lo considera más conveniente y quienes somos padres intentamos, siempre, que ellos disfruten más y sufran menos. Creo que la postura que cada uno adopte al respecto tiene que ver fundamentalmente con la propia personalidad: no me imagino respondiendo a las preguntas de mis hijos sobre el pasto de los camellos o sobre el diámetro de la chimenea, sin pensar – a la vez – que les estoy mintiendo y que ellos, por su edad, creen sin reparos en todo cuanto les digo. No quiero exagerar y coincido con Marta en que uno no va a quedar con un trauma al descubrir la verdad, pero – al menos en mi caso – el dolor de descubrir que me habían mentido supera, en el recuerdo, cualquier satisfacción que esa creencia me hubiera deparado. Lo mío no es una postura filosófica de Refutador de Leyendas (¡Grande, Dolina!) ni de tipo progre que postula nuevas maneras científicas de educar a los infantes: simplemente, el evocar la creencia en los Reyes me remite inevitablemente al desengaño y al dolor. Por eso no se lo inculco a mis hijos y por eso digo que es cuestión de personalidad. Sin embargo respeto a quienes sí lo hacen, porque esto siempre implica la mejor de las intenciones. ¡Y vaya uno a saber quién tiene razón!

El Metepúa dijo...

Como diría La Renga, "Somos los mismos de siempre" Como vos decís ¡Vaya a saber quién tiene la razón! justamente por eso en el título la palabra "Ilusión" va acompañada de los signos de pregunta. Con respecto a mi hijo en particular le diré que no se trató de una mentira sino de una ilusión y de crearle un mundo fantástico como también lo hace él en sus juegos . Remitiéndonos también a Dolinades me acuerdo de otra crónica (o tal vez un programa de radio, no tengo el libro acá) en el que él dice que uno cuando va al cine o al teatro cree que todo lo que ahí pasa es cierto, porque si uno fuera pensando que en realidad son actores y decorados entonces no tendría sentido ninguna de las dos cosas.
En fin creo que aunque con distintos recuerdos de la infancia ni unos ni otros niños serán más buenos o más malos, aunque seguramente, cuando sean adolescentes nos criticarán a los padres invariablemente por haberlos engañados o por decirles la verdad. ¿No es cierto? Saludos.

Carlos Farina dijo...

¡Me encantó tu reflexión final, Metepúa! A quienes les han hecho creer en los Reyes, sus hijos los acusarán de haberlos engañado; a quienes, como yo, no lo hicimos, nos acusarán de haberles hecho perder esos mágicos momentos de ilusión.
Un abrazo y espero la próxima crónica.
Carlos.

Marta dijo...

Como siempre, Metepúa, tus reflexiones son para meterse en camisa de once varas (que no tengo ni la más pálida idea de lo que significa, pero es una frase hecha muy usada). Para vos, para Carlos Farina, para Cassandra y para todos los amigos: por la experiencia que me da mis casi, casi, 61 años de vida (los cumplo pasado mañana, el 16 ... acepto saludos ...): los hijos siempre nos van a pasar factura. Yo lo hice, lo hicieron mis viejos y así hasta Adán y Eva, culpándolo a Dios por haberles puesto un árbol de manzanas al alcance de sus manos. Lo importante es que los hijos maduren y comprendan, que crezcan físicamente y de bocho, para que no anden por la vida acostándose en divanes de psicoanalistas, culpando a los padres de rollos que no han podido resolver por sí solos.
Manténganles las ilusiones y los sueños. Son demasiado bonitos como para hacerlos caer.

Carlos Farina dijo...

¡Uy, me voy a ir de tema, creo! Pero lo que dijo Marta me lo dejó picando: los psicoanalistas explican, muchas veces, nuestros problemas culpando a los padres. Siempre me pareció una viveza eso, porque actúan como los astrológos que dijen, luego de un suceso: "- Yo lo predije." ¿Por qué no analizan a los padres y les dicen lo que tienen que hacer, así evitan que los pibes tengan traumas? ¿Por qué siempre encuentran la explicación adecuada una vez que la cosa ocurrió? Como dicen por ahí: "Con el diario del lunes somos todos sabios." Cuando vea que un psicoanalista ha analizado a una persona desde su más tierna infancia y ha detallado por escrito y por anticipado, cuáles traumas iba a tener y por qué, voy a creer en ellos. Bueno, lo mismo se aplica al tarot y a la quiromancia que, según dicen en algunos círculos académicos, tienen el mismo rigor científico que el psiconálisis.

El Metepúa dijo...

Ah, no se, che. Nunca me psicoanalicé. Igualemente calculo que la importantcia del psicoanálisis o de los psicólogos no pasa tanto por lo que ellos nos digan como por lo que los pacientes (clientes, para seguir con la onda Dolina) pueden procesar de su vida. Pero como les digo, toco de oído y la verdad nunca tuve oído ni para tocar el timbre.
Más allá de esto, con sicólogos o sin ellos todos fuimos hijos y como decíamos con Carlos y muy bien graficó Marta, más tarde o más temprano terminaremos culpando de algo a nuestros padres y seremos culpados por nuestros hijos. Será cuestión de asumierlo.

Disco C: dijo...

Y digo yo: _A quien mas tendríamos que culpar? Salvo que alguno de ustedes se haya criado a lo Tarzan es completamente lógico. Además nadie nace sabiendo ser padre y en la práctica habrá errores y aciertos.
De todos modos yo quería hablar sobre esto de las ilusiones...
Son decisiones muy personales, pero no veo nada de malo en alimentar la fantasía, la ilusión. Es mas, no creo que generen resentidos, más bien todo lo contrario...
Imaginemos que a los niños solo les decimos la verdad.
Quienes tienen hijos o niños cerca de su vida, sabrán que a eso de los 4 años se ponen curiosos sobre la muerte. Entonces si un chico pregunta: _Papá, vos te vas a morir? Si nene; en cualquier momento mira las margaritas desde abajo. Jajajajaja! no da no?
Tengo muchos ejemplos más pero se hizo largo esto.
Yo opto por contar a medida que ellos pregunten; hablando de temas importantes no?, y de alimentar la fantasía e imaginación.
Un abrazo y buen finde.
Mariana

Marta dijo...

¡¡ Abrí el paraguas, Mariana, que Dante viene con lluvia !!
Creo que este tema que Metepúa puso en el tapete da para mucho debate (vos ni te lo imaginaste, nene ... Firmado: tu mamá)
Supongo que Coke se la va a ingeniar, como lo hace siempre, para hacer aparecer un disco que nos permita seguir hablando sobre mitos, leyendas, ilusiones y psicoanálisis ...
Esto se pone muy bueno ...

Carlos Farina dijo...

Bueno, a propósito de lo que expresó Disco C: yo no dije que los padres no tuvieran nada que ver con lo que nosotros somos, sino que los psicoanalistas lo explican siempre luego de que el problema ocurre, con lo cual, la explicación que dan me resulta, al menos, dudosa. No soy un experto, pero tengo entendido que las nuevas tendencias en psicología (aquellas que, en las Universidades, han colocado el psicoanálisis en el ámbito de la seudociencia y lo han dejado de lado en los programas de estudio) apuntan más a modificar la conducta que a revolver y revolver hasta encontrar culpables. Tengo entendido que solamente en Francia y en Argentina quedan defensores del psicoanálisis.
Saludos a todos.

Marta dijo...

Sr. Carlos Farina: permítame un aplauso. Metepúa y todo mi entorno saben lo que pienso de esas interpretaciones traídas de los pelos. Tengo muchas amigas psicólogas, quienes ya no se molestan más en tratar de cambiarme la opinión, porque puedo rebatir cada una que me den. Yo tuve que hacer terapia por un problema familiar durante nueve meses, hasta que la terapeuta me dio el alta. Uno de mis hijos (defensor acérrimo del psicoanálisis) me dijo "No te dio el alta, mamá, te desahució". Tal vez ... pero me sentí más aliviada cuando dejé de ir a las sesiones que cuando iba. Un abrazo.

MARCELO dijo...

TE FELICITO, EXCELENTE BLOG!

El Metepúa dijo...

Gracias Marcelo y espero que nos sigas visitando. Y si tenés tiempo pasá también por: http://www.eldia.com.ar/blog7/pt/blog/default.aspx donde muestro el resto de mi colección. Saludos.