jueves, 20 de diciembre de 2007

A fuego lento

“Le regalé una paloma
al hijo del carcelero
Cuentan que la dejó ir
tan solo por ver su vuelo
qué hermoso va a ser el mundo
del hijo del carcelero”

Mi hijo no está ni siquiera bautizado. Yo no creo en nada, pero mucho menos en la iglesia. Así que no me parece correcto inculcarle una religión en la que no creo. Cuando sea grande tendrá los tiempos y elementos necesarios para decidir si quiere o no creer en algo. Por lo pronto no voy a condicionarlo. Sin embargo hay otras cosas de las que si estoy convencido y creo que debe aprender desde chico. Ayer a la tarde estaba en Mc Donalds con su tía y su prima (no comieron hamburguesa, no es necesaria la reprimenda) una nena pasó pidiendo monedas. Mi hermana, hablando por el celular le hizo señas de que no tenía. Él la llamó y le regaló sus papitas. Punto para chico diría Xuxa. No me fue mal con esa lección.
Hace unos días tocaron timbre en mi casa. Eran dos hermanitos pidiendo algo. Lo único que tenía era un budín de esos con frutas abrillantadas. Se lo di. Mi señora me hizo un escándalo. Dice que me lo comí yo en una sola tarde y que después digo que estoy a dieta. No me cree que se lo di a los nenes, ahora estoy esperando que vuelvan a pasar cuando esté ella para que me salgan de testigos y limpien mi buen nombre y honor (de flaco).
Ayer a la tarde salí de mi casa. Se habían juntado en una cuadra tres carritos de cartoneros y cada uno iba para un lado distinto. Cuatro nenas tiraban de uno con ruedas de bicicleta, de contra mano un flaco de unos 35 años tiraba de otro bastante más grande y pesado y por la esquina se alejaba una pareja joven sobre un carro tirado por un caballo. ¿Habrá suficiente cartón y botellas para todos?
Hace seis años la gente cansada de tantas injusticias salía a la calle a gritar su BASTA a los cuatro vientos. Los marginados con sus gomas en llamas, la clase media con sus cacerolas. Treinta muertos hubo en todo el país a causa de la represión sangrienta ordenada por Fernando De la Rúa y su gobierno. Hoy se movilizan a Plaza de Mayo varias agrupaciones políticas para conmemorar aquella fecha y recordar a la treintena de muertos y centenares de heridos. Los diarios titulan: “Día de problemas en el tránsito porteño”.
La clase media recuperó en parte sus ahorros o su capacidad de ahorrar, así que cambió las cacerolas abolladas por una Essen nueva y ahora toca bocina impaciente e insulta a los que cortan el tránsito porque “avasallan sus derechos”. Los marginados no están en la plaza. Todavía están recorriendo las calles en carritos juntando cartón.
A De la Rúa le dicen que era un dormido, que equivocaba el nombre de la esposa de Tinelli, que era bobo. Pero nadie dice que es un asesino que ordenó la represión que terminó con la vida de treinta personas que reclamaban por sus derechos.
Años atrás decían que Menem andaba en Ferrari, se ponía peluquín o lo picaba una avispa mientras él daba los indultos, entregaba el país y destruía los derechos de los trabajadores. Hoy, mientras las reservas explotan de dinero pero se siguen muriendo chicos de hambre, la discusión pasa por los vestidos y las carteras de la presidenta, o por dónde iba la plata del venezolano.
Mientras tanto dudo que las papas fritas lleguen hasta el 24, que quede algo del budín para el brindis o que haya cartón suficiente en mi vereda para llenar todos los carritos y que no queden chicos sin cena, pan dulce y regalo en Navidad.
No alcanzan ni sirven la caridad y la basura reciclable cuando la injusticia es tan grande. Se acerca fin de año y otra vez dejamos pasar la oportunidad de construir un mundo feliz.
En época de balances creo que hice poco para que esta situación cambie, mi esperanza está depositada en los hijos de los carceleros, mi brindis va por ellos, para que puedan crecer en un mundo más justo, en el que los chicos no tengan que pedir en las calles, en el que el dolor de los otros nos duela como nuestro siempre y tendamos una mano no sólo cuando nos tocan el bolsillo. Si olvidamos que hace seis años una banda de locos asesinos con poder se cobraron 30 vidas estaremos haciendo poco por la nena del Mc Donalds, los hermanitos del budín o la pareja del carro, pero sobre todos seremos cómplices de aquellos asesinos que se robaron el futuro de nuestros hijos y no estaremos haciendo nada por recuperarlo.
Esta noche, cuando estemos revolviendo el arroz , recordemos que de todos los reclamos por los que hace 6 años salimos a la calle los más urgentes todavía siguen vigentes. No estaría de más de más que volvamos a dar un golpe a esa cacerola y nos comprometamos en serio con los que menos tienen.
El disco de hoy es un especial de navidad editado por Canal 7 en 1968 con los villancicos Fum fum fum y En el portal de Belén, el Tango Buenos Aires y el Carnavalito, interpretados por los Niños cantores de Murialdo dirigidos por Marcelo Coltro. Una perlita que conseguí no hace mucho gracias a un amigo.
Hasta la próxima.

4 comentarios:

Carlos Farina dijo...

Tan triste como real lo que contás. De todos modos, no creo que nadie se llame demasiado a engaño: tal como lo das a entender, los famosos cacerolazos no fueron ninguna expresión prerrevolucionaria, sino apenas una puteada organizada de la clase media. El "Que se vayan todos" terminó siendo un "Aguantemos un cacho las puteadas y nos quedamos todos." Recuerdo el cinismo de un diputado en esa época, diciendo en el Congreso "¡Si seguimos así, nos van a correr a cacerolazos." Como si recién en ese momento se hubiera dado cuenta de las cagadas que él y sus colegas estaban haciendo. A no olvidar, eso sí, a los muertos de la Plaza, que nos remiten a las peores épocas de la dictadura.

El rincon de mi niñez dijo...

Recién llego de capital,de un marco triste y me encuentro con este post,arranqué con una sonrisa por el berrinche del budín con frutas y las dietas y terminé en lágrimas,pero bueno es una cruel realidad,que no debemos olvidar.
Y ni hablemos de los chicos de la calle,solitos.... por que no terminará nunca.
Coke,muy bueno el post, para reflexionar

Marta dijo...

¡¡ Leer esto fue como meter el dedo en la llaga (en mi llaga)!! Ayer a la mañana me organicé para no tener nietos a mi cuidado y poder hacer compras navideñas sin testigos. Un desbole el centro.Estuve casi media hora esperando un taxi desocupado para regresar a casa con mis bolsas. Por ahí comencé a escuchar a lo lejos una sirena. A medida que se acercaba me di cuenta de que era una caravana que llevaba banderas azules con letras blancas, tiraban panfletos y pude escuchar el mensaje que daban por el altavoz:"El domingo es día no laborable. Hacé respetar tus derechos. Si tu patrón te obliga a trabajar, te tiene que pagar doble jornada o darte un franco compensatorio". Cuando estuvieron cerca, vi que en las banderas decía "SEC" (Sindicato empleados de comercio).En ese preciso momento apareció un taxi que pude tomar. El tachero la emprendió contra la caravana sindical, protestando porque eran unos "peronachos podridos, eso dejó el peronismo ... toda esta basura ... enseñando a no laburar y a sacar provecho de sus patrones ... se quejan de que no hay laburo pero si les dicen que trabajen un domingo o un feriado les dicen que protesten y que pidan que les paguen más ... les enseñan a ser piqueteros, a joder a la gente honesta y a ganar 150 mangos sin laburar ... Y lo sacaron a de la Rua, un tipo honesto que por confiado la está pagando. "
Yo tenía mucho calor, había caminado mucho eligiendo regalos, y había esperado casi media hora que un taxi me trajera a casa.Pero, por sobre todas las cosas, me salió el alma justiciera, esa que jamás me abandona y me pone loca.Reloca. Le dije de todo durante unas tres cuadras y le dije que parara, que me bajaba, que con un mal nacido no me animaba a seguir viajando. Paró y me bajé. No le pagué el viaje. Si me hubiese llamado para que lo hiciera,lo hubiera seguido insultando, y le habría dicho dicho que al viaje se lo cobre a los gorilas amigos suyos.
Tenemos de esa gente entre nosotros. Qué despreciables son. Y ese acontecimiento me llevó a recordar a tantos de mis alumnos y a sus familias, y a Dante ... ¿qué será de su vida? Si algo agradezco a la vida, es haberme permitido enseñarles a mis hijos a ser solidarios. Misión cumplida.

Carlos Farina dijo...

Bien hecho, Marta, pese a los paquetes y al calor. Además, por lo que se cuenta, te tocó un tachero de manual, que recitó todos y cada uno de sus mandamientos.