sábado, 10 de noviembre de 2007

Qué tren, qué tren, qué tren...

Sábado de ferias y paseo por Capital pero esta vez con compañía de lujo, me hijo y mi hermano, uno haciéndome gastar y el otro haciéndome la gamba. Se imaginarán cual hizo cada cosa. Mi hijo es igual que yo, para en todos lados, le gusta todo y se lo quiere llevar. La única diferencia es que como no paga con plata propia no mide gastos y te arruina.
Él colecciona cosas de Scooby Doo, cualquier cosa de Scooby Doo, y tiene un olfato especial para encontrar cosas de su ídolo, no hay una que se le escape.
El día empezó muy temprano, demasiado diría yo. Con tal de tener más tiempo de paseo termino madrugando y llegando a las ferias antes de que armen. Esta vez tenía que pasar por Bernal así que si o si tenía que ir en tren, es tan malo el servicio que el viaje en tren que antes era para mí parte del paseo se transformó en una carga. Para colmo esta mañana después de salir con 15 minutos de demora la locomotora dijo basta antes de llegar a City Bell y tuvimos que esperar 45 minutos más a que vinieran a reemplazarla.
Recuerdo cuando al comienzo de los 90 el servicio de trenes también era un desastre, en aquella época todavía eran estatales, eran Ferrocarriles Argentinos, y la plana mayor del eterno liberalismo cipayo y medio pelo argentino se llenaba la boca y agitaba su dedo acusador hablando de déficit, pérdidas millonarias, inseguridad, falencias y malos servicios que serían subsanados con al privatización del servicio. Mirá vos.
Quienes en aquella época nos opusimos (y hablo en primera persona del plural porque yo fui uno de ellos) sosteníamos que los trenes deben ser un servicio público, que como tal debe estar en manos del estado, que eso pasa en los países más desarrollados en los que los trenes son estatales, que como servicio que son no importa si dan o no pérdida, que había que administrarlos de manera correcta como para que dieran un servicio bueno y que en el manejo de los trenes, como en el del resto de los servicios públicos, estaba en juego la soberanía. Recuerdo a los Neustadt, los Grondona, los Alzogaray, los Aleman y los Cavallo además de toda la mafia menemista que comenzaba a crear su imperio de corrupción, repetir a voz en cuello que no entendían qué tenía que ver la soberanía con los trenes. Muy bien señores, en la diagramación de los ramales ferroviarios está intrínseco el tipo de país que se quiere. Un país federal y participativo o un país que centralice su poder en Buenos Aires, tan simple y antigua como esa es la discusión. Pero no sólo eso, el Menemismo se encargó de desaparecer circuitos y estaciones (“ramal que para, ramal que cierra”) y con ellos pueblos y ciudades y con ellos pequeños productores nacionales del interior que no pudieron hacerle frente a los costos que suponía el traslado de su mercancía en camiones que eran propiedad de los mismos que impulsaban la privatización.
Poco más de 15 años después de aquella entrega de nuestro patrimonio, los trenes siguen prestando un servicio deplorable, no cumplen horarios, están destrozados por malos tratos pero sobre todo por falta de mantenimiento, no tienen vigilancia y por lo tanto seguridad, son más incómodos que antes y además cubren circuitos mucho más chicos por lo que no prestan un servicio al país como antes lo hacían. Eso sin contar la cantidad de pueblos y ciudades que murieron o agonizan desde que el tren ya no los comunica con otras ciudades más grandes.
Uno cree que ya pasó, muchas veces se escucha hablar de no quedarse en el pasado, de mirar para adelante o se desdeña la memoria. Pero los daños que le han producido al país sus gobiernos desde la mitad de la década del 70 hasta estos años nos golpean cada día en plena cara, hasta en los detalles menores. La mala experiencia de esta mañana, para mí y para las decenas de personas, mayores, menores, ancianos, niños y bebés, todos humildes, no es un dato menor. “Me han robado vida y quién me la devuelve a vos te lo pregunto” dice Hamlet Lima Quintana en su “Crónica de un semejante” y ahí está la clave. Día a día, minuto a minuto, atropello por atropello, se quedan con un pedazo más de nosotros, de nuestros derechos, de nuestra dignidad. Mientras tanto aquellos que hace tres lustros se llenaron la boca hablando de privatizaciones, ahora no sólo no hacen un mea culpa sino que además pretenden hacernos creer que siguen siendo los dueños de la verdad.
Por supuesto el día fue mucho más placentero que el viaje en tren. Juan Manuel volvió con un toallón, un muñeco, un rompecabezas, un libro y hasta figuritas de Scooby, yo me traje tres discos que ya compartiré con ustedes y algunas cositas más. Me quedé con las ganas de traerme Los Chimp Chimp de Anteojito de un parque de San Telmo, pero a esa altura de la tarde a mi billetera le habían dado el alta en Cuestión de peso. Y bueno, ya va a aparecer. Además de esto compartí todo el día con mi hijo y mi hermano y por suerte, como dice la propaganda, eso no tiene precio.Hasta la próxima.

5 comentarios:

Angel de la soledad dijo...

No sabía que existía otro vinilo de Roberto Galán.

pilsen dijo...

Que barbaro viejo... trabajas toda la semana, y un dia de paseo que disfrutas de Manu... te quejas por los trenes.
No te hagas mala sangre con esas ratas... para que pensar en ellos si en vos no piensan jamas.
Bueno, principalmente un cordial saludo. Secundariamente esperando un reencuentro. La terciaria es solo para minorias y no es obligatoria.

El Metepúa dijo...

Viste Angel? lo había visto hace meses y no me lo pude traer, hoy lo encontré otra vez y acá está, yo también hasat ese momento pensé qeu sólo había 3 discos.
Marta, hacete cargo, che, ahora que tenés la casa linda y pintadita invitanos a Pacha Mariana y a nosotros a tomar los mates que debés, a ver si Dante sale con el pelo verde por el antojo. Gracias amigo por los comentarios, ya llegó noviembre así que nos vemos pronto. Saludos a todos.

Luis dijo...

Está bueno lo de los trenes. Y gracias por seguirte olvidando de mí que te dije que tenía sendos lugares donde conseguir discos baratos y cosas que te interesan pero no me diste bola. Qué importa una raya más al tigre y/o una mancha más al leopardo: tanta gente no me da bola y/o me ningunea
qué me hace una más. Ah: y gracias por gastarme en el blog Discos Bizarros Argentinos así como por chechearme (¡confianzudo!). Mejor no leo más lo que dicen otros.

El Metepúa dijo...

Ey Señor Luis!!! ¿Qué le anda pasando? La verdad las veces que fui a Capital lo hice con el tiempo muy justo y todo muy diagramado, le debo encuentros a más de dos para charlar y tomar un café. Esta vez fui con mi hijo y mi hermano así que no me daba para hacer otras cosas. Pero no va a faltar oportunidad. Con respecto a lo del Blog de Discos Bizarros, el que se equivocó fui yo, pensé que realmente hablaba de unos clones de Los Shakers (no me di cuenta que decía que los Shakers eran clones porque en realidad los tengo mejor conceptuados) pero había visto un LP de un grupo llamado The New Shakers o algo así y pensé que se refería a ellos. Bueno, un sincero abrazo y que esté bien. Metepúa.