jueves, 22 de noviembre de 2007

Música, Música, Música...

22 de noviembre, Santa Cecilia, Patrona de la música. Y por ello “El día de la música” También podría ser porque un 22 de noviembre pero de hace 39 años The Beatles lanzaba el “Álbum Blanco” Pero no, tiene que ver con Sta. Cecilia nomás. Y bueh, sea por lo que sea bienvenido el día de la música.
Creo que puedo vivir sin la mayoría de las cosas, sin dudas lo he hecho, pero no sin música. Recuerdo que cuando me fui a vivir sólo no tenía televisor, sin embargo no me preocupó. Es más, cuando tuve televisor no tenía antena y estaba ahí como un adorno, y si el vecino de al lado no hubiera tocado timbre para ofrecerme pagar el cable a medias hubiera seguido así. Recuerdo también que lo primero que llevé a mi departamento fue el equipo de música y los cds y conecté todo para poder ordenar el departamento escuchando música. Pasé mucho tiempo sin PC, recién hace 15 días que tengo celular. Estuve largos períodos sin escribir y hasta sin leer un libro entero. Pero nunca me faltó la música.
Guitarrista y cantante frustrado es sin dudas mi principal cuenta pendiente. Ya conté hace bastante cuando el profesor de guitarra me desahució a los 6 o 7 años y a partir de ahí sólo me dediqué a escuchar lo que otros hacían y yo no podía. De hecho colecciono todo aquello que tenga que ver con mi infancia y sin embargo dediqué mi blog a los discos, consciente o inconscientemente siempre regreso a la música.
Compañera mientras estudiaba, cómplice de los buenos o malos momentos, mi vida tiene toda una banda sonora que la atraviesa desde aquella canción de cuna que me cantara mi abuela “La rueda del carro al niño pisó”. No hay géneros característicos ni preferidos, los estados de ánimo y las circunstancias harán que ponga una u otra canción. El Tango heredado de mi viejo, el flamenco heredado de mi mamá, el rock , la bossa nova, el Jazz, la trova, la música rioplatense, el lounge, la música electrónica. Podrán escuchar de todo en mi casa siempre que esté hecho con calidad y no con un fin únicamente comercial.
Mi hijo pide Rock and Roll, no le gusta para nada la música tranqui, es más, lo entristece. Odia el tema de El Padrino por ejemplo, lo hace llorar (literalmente). Si bien me gusta poder compartir mi música con él en realidad lamento mucho que prácticamente se haya perdido la música infantil como nosotros la conocimos. No se si fue el mercado, el merchandising o la falta de talento, pero la música infantil ya no es tal. O por lo menos no lo es la que consumen los chicos. Salvo honrosas excepciones que no son tan populares como es el caso de Pescetti, hoy los High School Music, los Patito feo o los Casi ángeles, como antes fueron las Chiquititas por ejemplo, homogeneizaron la música transformándola en algo todo igual en el que las coreografías son más importantes que las canciones en si y las poesías. Las nenas se contornean imitando los movimientos pélvicos de las pequeñas Shakiras mientras los chicos juegan a que son Power Rangers por otro lado. Ya no hay más bailes por parejas como en nuestras épocas, ya no hay más “Ahora vamos a ver como María baila la conga” ni animadores de fiestas infantiles que guitarra en mano formen una rueda y hagan que los chicos canten canciones como La tía Monicá o La farolera o Había una vez una gata de mi época; el pelotero y los inflables ocupan el lugar que antes ocupaba el baile de la silla o el de la escoba.
Juan Manuel nunca podrá tener un blog como este ya que no tiene discos de su infancia como los tuve yo. Que se entienda que no es lo del blog lo que me preocupa, sino el hecho que él no va a tener una banda de sonido de su infancia como nosotros la tenemos.
La globalización, el cable, Internet y las Play Station también tienen eso. Y por supuesto la pauperización cultural que pretendió, y en muchos casos lo consiguió, meter toda la música en una misma bolsa, sin matices, sin diferencias y sobre todo sin importancia. Hoy la música acompaña, sólo eso, es algo más, co-protagoniza, y es tan parecida que puede ser vendida en todos los mercados sin importar el idioma o los trastos culturales y sociales. Todos igualitos, todos prolijitos. Todos clientes. ¡Era tan distinto antes!
“La música me ayuda” escribió Fabián Gallardo y cantó Baglietto a los comienzos de los 80. Y eso es lo que le agradezco, que haya estado ahí levantándome el ánimo cuando lo necesité, o diciendo lo que yo no sabía cómo, o manteniéndome despierto, o creando el clima propicio. El debate originado en Disco C que tuvo su lugar de desarrollo en el blog de Cachivache (clic acá) no hace más que demostrar todo esto. La música es y será parte imprescindible de nuestras vidas como pocas expresiones culturales y por eso genera tanto apasionamiento.
Feliz día entonces a aquellos que tuvieron y tienen la capacidad de juntar sonidos y crear las melodías que nos emparchan el alma.
Hasta la próxima.

LA MÚSICA ME AYUDA


(Fabián Gallardo)


Un domingo en una esquina
un tambor que desafina
y unas luces que despiertan la ciudad
Hay un bar, un diario, un loco
una almohada en cada ojo
pero hay algo que me ayuda a despertar.
Es la música que corre en nuestras venas,
es un ritmo que contagia y es mejor
porque así no estamos solos,
hoy la calle nos alcanza en un grito
que es la música de hoy.
Hay un ritmo en cada calle
en el sol de la mañana
en un río en la oficina o en un bar
no perdamos más el tiempo
no dejemos el momento
ya es de noche y se despierta la ciudad.
Es un piano que nos llega desde el norte
un tambor que nos inunda desde el mar
las palabras nacen solas
y la música me ayuda
para que hoy esté cantando
para que estemos cantando
y se escuche para siempre nuestra voz.



12 comentarios:

Marta dijo...

También en mi vida estuvo siempre presente la música, desde que nací. A Papi le apasionaba la ópera y la música clásica, a Mami los valses, a mi hermana Beatriz la romántica, a mi hermano el jazz, y yo desde los tres años aprendí a bailar, así que hasta para limpiar la casa la música me acompañó, para hacerlo con ritmo.Si hasta soy capaz de pasar la escoba haciendo pasos de baile. También yo soy una cantante frustrada: cantar me encanta, pero reconozco que, aunque entonada, mi voz no da ni para llamar a un taxi. Tanto me gustaba cantar que mi mamá me empezó a llevar al coro infantil de la Acción Católica. El profesor y director del coro era el Padre Almeida. Realmente, había voces angelicales. Cuando empezaba a cantar yo, el cura me decía "¡¡ Que se calle el moscardón!!", porque evidentemente arruinaba todo. Me acomplejó para siempre. Debo reconocer que el entorno familiar tampoco hizo mucho, ya que hasta en la actualidad, cuando canto, me piden que me calle ... Pero lo hago igual. Y aprovecho a mis nietos para cantarles, y ellos no me critican por ahora.
A Juan Manuel se le ha dado por el rock ... voy a tener que aprender algo de ese género, porque de lo contrario también me dirá moscardón ...
¡¡ Viva la música !!!!

Juano dijo...

Bueno, bueno. Leo que no dijiste nada de que lo poco que sabés sobre el rocanrol, te lo enseñó tu hermanito, el del medio... Manu ya va a entender que la música que él llama triste, no siempre lo es y que hay música triste que vale la pena y que hay "música ligera", como la que canturreaba él hace dos días en la hamaca, que no es rocanrol, ni música ni nada!!! Por suerte ahora, no tiene esos problemas y no tiene aún de que arrepentirse... Si habré escuchado porquerías yo... Tampoco tiene grandes motivos por los que entristecerse, graciadió, y no necesita que alguien acompañe su tristeza diciendo cosas traistes o le revuelva la cabeza con gritos para sacarlo de ese estado.
La música estuvo siempre, yo aún no pude irme a vivir solo (ya me irá, tranquilos) pero siempre dije eso: "puedo vivir sin un montón de cosas. pero sin equipo de música y cd´s, ni en pedo!!!!"
Será por eso que mañana me voy a ver a Las Manos de Filippi, el 6/12 a la Vela Puerca y así...!
Ah, te aclaro, hay música que no tiene por qué ser "de un lugar" para ser buena. The Clash, Manu Chao y Fermin Muguruza, nos enseñaron que la música es de todos y de todos lados!!!! Salú por ellos!!!

El Metepúa dijo...

Es cierto Marta, siempre fuiste muy musical, y a eso debemos que nos guste tanto la música. Podrán haber faltado muchas cosas en casa, pero música, por suerte, no. Ya fuera por los discos comprados, los cassetes grabados o tus castañuelas, siempre estuvimos acompañados. Juano sos un bardero, yo no dije que la música fuera de un lugar geográfico, sino que tenía que tener raíces sociales y culturales y eso la hacía diferente, en contraposición a la música toda igual armada por las productoras que juntan un grupito de carilindos/as para vender discos durante 6 meses. Con respecto a tu otro comentario, lo lamento, mientras yo escuchaba Serú Girán vos cantabas Súbete a mi moto.

Melissa dijo...

Pensé que la joda seguía acá--jejej bueno para mí la música tambien es mas que especial.Hasta cuando duermo estoy con la radio encendida.
¡que buenos visitantes tenés en tu blog Metepúa!Lo digo por Juano .SE nota que mamó buena música.Menudo y ahora la vela.
Súbete a mi moto nunca has conocido una amor tan veloz
saludos

El Metepúa dijo...

¿Viste Melissa? todo se relaciona al final. Hasta el más pintado tiene un pasado que no cuenta. Jajajaja... Saludos y gracias por tu comentario.

Juano dijo...

No voy a hacer el mismo comentrio que hice sobre "mamar" y La Vela... Che errores tenemos todos, ya dije que mi sobrino Manu estaba cantando Música Ligera pobrecito. En cuanto a las castañuelas de Marta, mmmmmhhhhh! ¿Eso erá música? Para mi solo quería decir que estaba de muy mal humor, que mejor ni te le acerques y que no estaba de acuerdo con que nos fuéramos a la cancha... La verdad que las castañuelas me hacían temblarrr!!!!! Jejeje.

Melissa dijo...

jejejeej,Juano estas invitado hoy ,a la fiesta de los 30 años de Menudo.Por si querés pasar
¡te esperamos en palermo!de 17 a 23 hs
Metepúa ,perdón que utilice tu blog para la invitación de fans.
Saludos

El Metepúa dijo...

Al contrario Melissa, me hubieras avisado antes y hacíamos una entrada especial con disco y todo. Será para la próxima y ojalá Juano llegue a tiempo y saque fotos. Saludos.
Ah, lo de Marta sin dudas era música y muy bien tocada, aunque también es cierto que la gran mayoría de las veces describiera ese estado de ánimo. Lo que no me parece es que ella no quisiera que fueramos a la cancha sino más bien ¡¡¡VAYANSE DE UNA VEEEEEZZZ!!!

Victor dijo...

Muy bueno el comentario, Jorge, de la música comercial y la que está echa con fines didácticos (para niños hablo). Coincido que Pescetti es el valuarte actual mas grande para los niños, tanto en la música como en la bibliografía, como también lo es Magdalena Fleitas, la cual no comentás, pero seguro coincidiremos. No coincido que la globalización tenga que ver con la música. En todo caso la globalización tiene que ver con el negocio. Así como aqui escuchan High School Music, en Israel se mueven con Chiquititas u otros productos de Cris Morena. Está en nosotros ampliarle el abanico de opciones en la primera niñez. Luego, en la preadolecencia, si tienen una buena enseñanza, ya elegirán otras cosas, en este segundo caso, con la ayuda de la globalización. Cuando yo era niño, tenía que revolver las bateas para seleccionar la música en disquerías especializadas. Es así como conocí bandas como Yes, Deep Purple, Led Zeppelin y tantas otras que, independientemente del idioma, me generaban un regocijo en mi alma (en ese entonces, si fuera por la radio, solo escuchaba Los Chalchaleros, Palito Ortega, Leo Dan y otras) que, sin ofender a los que les puede gustar, distaban mucho para mi entender en calidad de música. Te diría, años luz.
Es solo cuestión de tiempo. Son como capas geologicas, donde cada capa, tapa la anterior y la forma de cada una, esta ligada a toda la actualidad global.
Lo que siento, es que cada capa es mas "berreta" que la anterior (lo que hoy siento por la capa de la cumbia villera, quizá sea lo que sintío mi viejo comparando Troilo y Pugliese con Spinetta y Hendrix). Pero como cada uno lo mira desde los ojos de "su" infancia,y esta etapa es realmente pura, nos paramos sobre ella para contemplar el resto y hacer nuestra comparación. No sé si soy claro en mi comentario, pero quería compartirlo en este hermoso blog que vos tenés.
Un abrazo enorme y ya me voy a estar cominicando con vos por lo del disco de Payasín.
Saludos cordiales para todos.
Victor

Victor dijo...

Muy bueno el comentario, Jorge, de la música comercial y la que está echa con fines didácticos (para niños hablo). Coincido que Pescetti es el valuarte actual mas grande para los niños, tanto en la música como en la bibliografía, como también lo es Magdalena Fleitas, la cual no comentás, pero seguro coincidiremos. No coincido que la globalización tenga que ver con la música. En todo caso la globalización tiene que ver con el negocio. Así como aqui escuchan High School Music, en Israel se mueven con Chiquititas u otros productos de Cris Morena. Está en nosotros ampliarle el abanico de opciones en la primera niñez. Luego, en la preadolecencia, si tienen una buena enseñanza, ya elegirán otras cosas, en este segundo caso, con la ayuda de la globalización. Cuando yo era niño, tenía que revolver las bateas para seleccionar la música en disquerías especializadas. Es así como conocí bandas como Yes, Deep Purple, Led Zeppelin y tantas otras que, independientemente del idioma, me generaban un regocijo en mi alma (en ese entonces, si fuera por la radio, solo escuchaba Los Chalchaleros, Palito Ortega, Leo Dan y otras) que, sin ofender a los que les puede gustar, distaban mucho para mi entender en calidad de música. Te diría, años luz.
Es solo cuestión de tiempo. Son como capas geologicas, donde cada capa, tapa la anterior y la forma de cada una, esta ligada a toda la actualidad global.
Lo que siento, es que cada capa es mas "berreta" que la anterior (lo que hoy siento por la capa de la cumbia villera, quizá sea lo que sintío mi viejo comparando Troilo y Pugliese con Spinetta y Hendrix). Pero como cada uno lo mira desde los ojos de "su" infancia,y esta etapa es realmente pura, nos paramos sobre ella para contemplar el resto y hacer nuestra comparación. No sé si soy claro en mi comentario, pero quería compartirlo en este hermoso blog que vos tenés.
Un abrazo enorme y ya me voy a estar cominicando con vos por lo del disco de Payasín.
Saludos cordiales para todos.
Victor

El Metepúa dijo...

Hola Víctor, estoy de acuerdo con lo que decís, es más es lo que yo pienso también. La globalización y el desarrollo tecnológico han traído avances que son notables y para festejar, pero el mercado musical (no la música como expresión artística) y creo que en general ha pasado esto con todo, han tratado de homogeneizar los gustos y a partir de ellos crear necesidades, que les permitan vender el mismo producto a través de todo el mundo como si todos fuéramos iguales. Por supuesto que el arte, en este caso en forma de música, tal como lo dice Juano, es algo internacional y sin fronteras que se nutre o debería hacerlo de todas las culturas. Sin embargo voy a poner un ejemplo, allá por los 60 y 70 nosotros consumíamos el Jack con los personajes de García Ferré, Los Titanes, Carlitos Balá y hasta Pepe Biondi. Por supuesto que había otros personajes “internacionales” que tenían su muñeco, por caso Chaplin o el Gordo y el Flaco. Pero hoy por hoy no me imagino las “Cajitas Mágicas o felices” con personajes de cada país. Lo mismo pasa con la música y el resto de las cosas. Que productos argentinos sean vendidos al exterior, como en el caso de Chiquititas, no quiere decir que estemos exportando nuestra cultura, sino que por el contrario estamos generando híbridos que puedan gustarle a todos.
Descubrí a Pescetti de casualidad gracias a un blog hace unos meses, no conocía a Magdalena Fleitas, así que ahora buscaré material sobre ella también. Con respecto a lo de Payasín cuando quieras nos ponemos en contacto. Saludos y gracias por pasar.

Angel de la soledad dijo...

Como usted dice...,sin música yo tampoco puedo vivir,cada melodía cada canción un recuerdo diferente.Puedo estar sin televisión de hecho no soy muy amante de ella,pero sin computadora y sin música ¡nunca!.
le mando un saludo,metepúa,que comience muy bien la semana.