martes, 20 de noviembre de 2007

"Mientras más te agachas, más se te ve el culo"

El sábado pasado salió publicado en el Diario La Nación un reportaje que Rodolfo Braceli le hizo a Leonardo Favio (clic acá y lo leés). El reportaje tal vez sea el género periodístico que más me gusta. Cuando el entrevistador es bueno se le saca jugo hasta el más nabo de los repoteados. En este caso sin embargo Favio es un personaje con tanta riqueza que siempre da gusto escucharlo hablar, o en este caso leerlo.
Se suma a esto que se conocen con Braceli desde la infancia y entonces la conversación deambula por los recuerdos de abuelos y padres, la infancia, los miedos y el pensamiento y termina siendo una nota bellísima que da ganas de releer y muchas más ganas de haberla presenciado.
Leonardo Favio es para mí sinónimo de cine. Habrá los que recuerdan sus canciones, su particular manera de cantar o lo recordarán por sus pañuelos. Para mí Favio es Gatica “el mono”, Juan Moreira y sobre todo Crónica de un niño solo.
Sin embargo también recuerdo Chiquillada: “Ah... pantalón cortito bolsita de los recuerdos, pantalón cortito, con un solo tirador. Yo ya no entiendo, que quieren los vecinos uno nunca hace nada y a cual mas rezongón, la calle es libre si queremos pasarla corriendo tras del aro, llevando el andador.”
Había una juguetería muy cerca de mi casa cuando yo era chiquito llamada así, tenía pintado en la vidriera al nene de pantalón cortito y un solo tirador.
Para aquellos niños que hacían las pelotas con cinco medias y sobre todo para aquellos de Crónica… un día como hoy pero de 1959 se aprobaba la Declaración de los derechos del Niño en la asamblea general de la ONU.
¿De qué sirvió? Probablemente de poco cuando la mayoría de las resoluciones de la ONU quedan en el papel y el discurso declamatorio. Seguramente de nada si hay chicos que viven y mueren de hambre, en la calle, solos y maltratados por un sistema social que los condena a las guerras, la enfermedad, el analfabetismo, la discriminación y la miseria.
Recuerdo cuando hace 12 años visité Cuba que estaba saliendo de lo que ellos llamaron el “período especial” después de la caída de la Unión Soviética. Muchas cosas me llamaron la atención, no es el tema de hoy. Sin embargo nada me hará olvidar el festejo en un hospital de niños de una de las provincias en las que estuve porque se cumplían 6 años sin que un pibe muriera de enfermedades evitables ¡6 años! ¿Saben ustedes de cuánto era la mortalidad infantil, por ejemplo, en Argentina en aquella época? Cerca del 30 por mil, es decir que de cada 1000 chicos que nacían 30 se morían antes de cumplir los 5 años.
Pero claro, eran los años en los que la Argentina estaba de rodillas frente a los Estados Unidos y así y todo ingresando al primer mundo ¿recuerdan? Mientras de Cuba se decía que la gente no tenía libertad y resistía estoicamente más de 35 años de bloqueo comercial. Puntos de vista.
En nuestro país parece que se detuvo la caída libre, que los índices y estadísticas repuntan y que la economía, la industria, la construcción y las exportaciones no paran de crecer. Sin embargo la torta sigue repartiéndose de la peor manera, las riquezas se concentran en unos pocos (muy pocos) y las necesidades en las granes mayorías.
El disco de hoy Marcelino, Pan y Vino, cuentos de padres a hijos es un viejo disco de pasta editado por Odeon sobre guión de su autor José María Sánchez Silva. La película española cuenta la historia de un nene abandonado y criado por los monjes de un convento que puede conversar con un Cristo crucificado en un desván al que no podía entrar.
Favio cuenta que no terminó segundo grado, que pasó privaciones y tristezas cuando chico. Él tuvo la suerte de progresar, es una excepción. Sin embargo a punto de cumplir los 70 años sigue sufriendo pesadillas que lo persiguen detrás de los recuerdos de su infancia. Cuidar los sueños de nuestros chicos debe ser nuestra tarea, hacerlos posibles nuestro compromiso, que se transformen en realidad nuestra máxima utopía.
Hasta la próxima.

7 comentarios:

Disco C: dijo...

Felicitaciones compañero!!!!! excelente la mueva entrada.
Justo ayer hablaba del tema con unas compañeras. Con los chicos pasa asi; todo depende de la suerte que tengan al nacer y el hogar donde caigan. Triste no? porque para algunos chicos no existen los derechos.
Un abrazo.

Pablo dijo...

Vaya un reconocimiento y una recomendacion. A José Carbajal "El Sabalero", autor de Chiquillada. Protagionista tal vez de una infancia humilde, pero menos sufrida que la de Favio.
Su versión del disco "Angelitos" suena seguido en casa. Tanto que sus versos están en los preferidos de mi Manu (que tiene apenas 2 años y medio) y repite sin comprender lo que significa "un solo tirador".
Como verás, metepúa, todos pretendemos que los hijos tengan una infancia parecida a la propia. Será pecado o virtud. O temor al momento en que ellos tengan que enfrentar un mundo que ha cambiado tanto durante los años en que nosotros nos hicimos adultos.

Angel de la soledad dijo...

Larga la entrevista a Favio ,pero valío la pena.
Un grande Leonardo, cuantos corazones habrá roto con su vos tan particular.
"El mundo es de los niños hagamoslo mejor"ojalá todos pudiesen tener la dicha de un hogar lleno de amor,para un futuro mejor.
Ella ,ella ya me olvidó ,pero yo aún la recuerdo.
Gracias a usted por compartir estos post,le deseo muchos éxitos.

Marta dijo...

Lamentablemente, yo tuve que ser testigo de muchas crónicas de niños solos, cuando fui maestra en un instituto de menores que no tenían causas penales: su único delito era haber sido abandonados por sus familias y su gran condena conocer las más bajas perversiones de quienes los tenían a su "cuidado".Cuando un grupo de maestras entre las que me contaba, hicimos denuncias y movilizamos medios, la única respuesta del gobierno fue la de cerrar la escuela definitivamente ...Qué habrá sido de aquellos chicos que tenían que levantarse a las cuatro de la mañana para ordeñar las vacas y no conocían el sabor de la leche ... de los que al amanecer iban a las huertas para cultivar verduras y frutas, y ellos sólo comían polenta y fideos con gorgojos ...Eso sucedía en el Instituto Gambier, allá por los 70.
Con respecto al disco, recuerdo la película. La vi siendo chiquita (a fines de los 50), y lloré mucho. La canción decía algo así como "Recordame, Marcelino, sólo pan y sólo vino ..." JUGAL sacó en ese tiempo un muñeco plástico llamado Marcelino, un bebito con ojos movibles y todos sus muebles y enseres a raíz del éxito que tuvo la película.Yo los tuve.

Juano dijo...

Te hiciste K ratón!!!!! Lo único que cambiaron son los números y estadísticas, como vos decís. Pero los pibes se siguen muriendo de hambre y de enfermedades relacionadas con la pobreza, la riqueza se reparte de la misma manera desde muuuuchos años, y desde el 76 a la fecha, poco ha cambiado y lo que cambió lo hizo para peor.
Yo el recuerdo de Favio que tengo, es haber leido que en Ezeiza, estaba con la organización de la vuelta de Perón... Era uno de los animadores y mientras recorría las salas del hospital y los edificios de atrás del palco, amenazaba con matarse si seguían torturando a la gente que la derecha peronista iba agarrando. No se mató, la derecha ganó a partir de ese día, mas aún con la vuelta de Perón, y se siguió secuestrando, torturando y desapareciendo gente en este País. Donde algunos votan o salen a defender a Patti por ejemplo y la justicia hace poco y lentamente en favor de la JUSTICIA. ¡¡¡Si no hay justicia, hay Escrache!!!!

El Metepúa dijo...

Perdón, me parece que no se entendió bien. Cuando digo PARECE, digo parece. Cuando digo "Sin embargo la torta sigue repartiéndose de la peor manera, las riquezas se concentran en unos pocos (muy pocos) y las necesidades en las granes mayorías" ¿No se entiende de qué hablo? Se calentaron los blogs. No está mal. Saludos a todos.

Marta dijo...

¡¡ Se entendió todo, Metepúa !!!
Pero, si Juano "no mete la púa", no está tranquilo ... Me parece que anda necesitando un buen y prolongado concierto de castañuelas ...