miércoles, 7 de noviembre de 2007

¿100 años? Pero si estás igual!!!

No hay palabras para homenajear a mi abuelo Pocholo. Hoy es su cumpleaños. Nació un 7 de noviembre de 1907. Si, no es necesario sacar muchas cuentas, hoy mi abuelo cumple 100 años. Es cierto, se fue a navegar, como él siempre decía, en el 99, pero para todos los que lo disfrutamos sigue estando tan presente que al hablar de él no se puede hablar en pasado.
Ya les conté montones de anécdotas. Era un macaneador profesional, o en realidad un cuentista, un narrador fantástico de historias fantásticas. Creador de mundos, viajes, personajes y anécdotas de lo más inverosímiles pero creíbles en su boca y nuestros oídos de niños.
Nunca dejó de evolucionar, siempre íntegro, siempre lúcido, siempre bueno y cariñoso. Siempre ejemplo. Argentina no había cumplido los 100 años y él ya estaba correteando, sin embargo con más de 90 sobre los hombros, casi sordo, ayudado por un bastón, leyendo con una lupa del tamaño de una hoja A4 era capaz de pedirnos que nos sentemos en su enorme sillón rojo y pedirnos que le expliquemos qué era eso de Internet y hasta fantasear con comprarse una computadora para poder navegar. Incorporó el VHS y el CD cuando los de su edad trataban de entender cómo podía ser que la TV se viera en colores. Renegó de haber pasado y estudiado en la ESMA cuando supo las atrocidades que la Marina cometió entre sus paredes; se interesó por el fútbol para poder charlar con nosotros y hasta dejó de lado su ancestral gorilismo para entendernos a a mi hermano y a mí, por entonces tan Evitistas.
Lo recuerdo siempre. El de los últimos años compartidos es el recuerdo más vivo porque fue cuando más juntos estuvimos, o en realidad cuando nos transformamos en amigos. Ir a visitarlo era motivo de alegría, los domingos viajaba en micro durante casi una hora habiendo dormido poco y mal sólo para almorzar con él.
Tengo conmigo muchas de sus cosas y cada una encierra un recuerdo: sus gorros de lana que matuvieron su olor por muchos años, sus gorras con visera, sus porrones de cerámica marrón con una cara tan parecida a la de él; las fotos que le sacaba cuando empecé a estudiar fotografía y él posaba pacientemente y yo me creía Cartier Bresson; varios libros y una tarjeta, la que muestro en esta nota.
Esa es la historia que voy a contar hoy de mi abuelo, tuvo una época en la que vendió thinner, trato de recordar detalles de la anécdota lo mejor posible, creo que hacía los repartos en un De Carlo que no conocí. Don Francisco Carlos Galván, representante autorizado de Química Industrial Imperial, vendía dos tipos de Thinner, uno el normal, el otro, un poco más caro, era el que tenía ZAVG. Por supuesto la gente en la medida de sus posibilidades, prefería pagar un poco más pero consumir el Thinner con ZAVG.
Siempre es así, no preguntamos, cuando nos dicen que algo es más caro suponemos que es mejor y si la diferencia no es mucha lo compramos. Lo mismo pasa con las ofertas, vemos un cartel de oferta y en ese momento creamos la necesidad y terminamos comprando dos cosas de algo que 15 minutos antes no hubiera ni siquiera llamado nuestra atención. Recuerdo que cuando trabajaba en el kiosco, en una calle céntrica de La Plata, venían dos cordobeses, uno o dos sábados por mes a vender quesos y salames caseros. Los ofrecían en una canasta de mimbre, uno por $5 ó 2 por $10. Cuando terminaban la jornada venían al kiosco a tomar una gaseosa. Un mediodía entró una señora recriminando a voz en cuello: “Ustedes me engañaron” “¿Por qué señora?” preguntó uno de los vendedores. “Porque me dijeron que me vendían un queso por 5 y dos por 10” “Y cuánto le cobramos” dijo el cordobés. Diez dijo la señora que ya empezaba a avergonzarse. “Entonces no la engañamos en absoluto” Claro, la señora no había comprado quesos, había comprado una oferta, que en realidad sólo existía en las formas y se sentía defraudada.
Lo de mi abuelo Pocholo era un poco más serio, las letras ZAVG no eran otra cosa que las iniciales de mi abuela: Zunilda Adelma Vázquez Galván, y por supuesto no había más diferencia entre uno y otro thinner que en el precio.
Mi abuelo cumple 100 años, flor de fiesta habrá en los mares que esté navegando, piratas, bucaneros, jefes de tribus lejanas, monos habladores y princesas rescatadas deben estar sentados a su alrededor escuchando atentamente el relato de sus hazañas, sin darse cuenta de que tiene el mentón y la nariz fruncida porque les está macaneando.
Quienes hayan visto “El cadáver se la novia”, aquella poesía hecha dibujos por Tim Burton, podrán imaginar la fiesta que habrá en estos momentos.
Mi abuelo cumple 100 años, como siempre su familia, hoy disgregada por todos lados, lo habrá recordado con cariño y admiración y lo habrá sentido cerca, porque si algo consiguió mi abuelo Pocholo en este siglo además de marcar caminos, es quedarse para siempre en el más privilegiado rincón de nuestra memoria y nuestro corazón.
Feliz cumple, che, te extraño mucho.
Hasta la próxima.

7 comentarios:

Leo dijo...

Emocionante,
hablando de Tim Burton y por lo que decis de el, quizas la peli que mejor lo represente sea The Big Fish.
Eso si que es cine!
Un abrazo
Leo

El Metepúa dijo...

Es tal cual Leo, lo que pasa es que debo haber dicho 6 o 7 veces lo que me había hecho llorar esa película precisamente porque parece inspirada en él y no quise repetir, creo que la ùltima fue cuando comentè lo de TV para la memoria. Che, cuando esté el segundo prgrama de Rasti TV por favor avisame por e mail o por acá. Un abrazo.

Marta dijo...

Digo "MI PAPÁ" y me lleno de alegría y de orgullo. Cuánta felicidad nos dio. Y sí, desde que vimos "El gran pez" no podemos dejar de compararlo con él. Era todo afecto, ternura y picardía. ¿Te acordás cómo se le notaba en la cara cuando estaba contando un bolazo? Y lo del thinner ... ¡¡ que viejo tramposo!! Al mismo producto lo recategorizaba: el mejor y más caro era el ZAVG, todas las iniciales de Mami.
Hemos hablado de Papi tantas veces en tu blog, que no creo que quede nada para agregar. Sólo seguir teniéndolo presente con sus anécdotas y su amor.
Me acuerdo cómo se horrorizaba Mami cuando vos y tu hermano lo encerraban en el "camarote" para contarle cuentos verdes ... sus carcajadas debían escucharse a varios km.
Ojalá que ayer alguien en el cielo le haya cantado el tango BOEDO: su festejo habrá sido completo.
¡¡ Te queremos mucho, Papito !!

Sergio dijo...

Emocionante evocación y muy bien escrita, como siempre. No te enojes, por favor, pero creo que, con la historia de los dos tipos de thinner, el cariño te traicionó e hiciste una pequeña apología de la viveza criolla. Y bueno, uno no es de fierro. Un abrazo.

El Metepúa dijo...

Jajaja... es cierto Sergio, esta no es una de las historias fantásticas que él nos contaba a nosotros, lo que pasa es que he hablado tanto de él y relatado tantas de sus historias que no quería ser reiterativo. Gracias por tus palabras. Saludos. Jorge.

Marta dijo...

Sergio: tenés razón, mi Papá era criollazo y muy vivo ... Si vieras las fotos de mis antepasados paternos te darías cuenta de que, seguramente, los primeros en el árbol genealógico, deben haber sido de aquellos engañados con espejitos de colores, hasta que se tomaron revancha ...

pilsen dijo...

Muy lindo. Me parece que el abuelo es un ser unico, magico, y escencial para una persona.
Yo nunca tuve, pero creo que los conozco. Y me hubiese encantado que me hijo conozca a mi viejo. Pero sus historias y biencrianzas se trasmitiran de generacion en generacion. Como las de Pocholo.
Feliz Cumple entonces.