miércoles, 3 de octubre de 2007

A una chispita se parece mi mamá

Seguimos entonces con el homenaje a las madres.
Comentaba Cristian en la entrada anterior que hay que homenajear a todas las mujeres. No está mal. Ya decía Oscar Wilde, que a las mujeres no hay que entenderlas, hay que amarlas.
Sin embargo este es el mes de las madres y por eso el homenaje es específicamente para ellas.
Una de las frases más repetidas es la que dice que madre hay una sola. En este disco el ex gobernador de Tucumán le canta a todo lo que se parece a su mamá.
Maldición, cómo pudo alguien haciendo letras así, llegar tan lejos.
Mi vieja es incomparable. Ya se, todos podrán decir lo mismo. Y tendrán razón. Las madres no son una sola, son incomparables.
Cuando era chiquita el padre le decía Chispita. Y dio la casualidad que con los años los vecinos la bautizaron igual. Pero el apodo de los vecinos tenía que ver con la velocidad a la que caminaba cuando nos llevaba a la escuela. Para llegar había que recorrer 5 cuadras hasta el Parque Saavedra, cruzar el Parque cerrado y ahí ya estábamos en la puerta de la Nº 11.
Cada vez que camino con alguien por la calle me dicen “Pará, ¿Quién te corre?” Y yo cuento siempre la misma historia.
El detalle es que ella era maestra y entraba a la misma hora que nosotros pero en una escuela bastante alejada. Así que casi no tocábamos el piso mis hermanos y yo, siguiéndola como los patitos de los cuentos a una velocidad increíble. Así y todo se las ingeniaba para levantarnos, hacer que nos vistiéramos, desayunemos, nos lavemos la cara, los dientes y además, y como si fuera poco, comprar de pasada los mapas, la plasticota, el compás o lo que le dijéramos, siempre a última hora, que teníamos que llevar ese día.
Volvíamos solos, caminando despacito. Según la época parábamos en medio del parque a comer moras, pero en un ratito estábamos de vuelta en casa. Al ratito llegaba ella cansada de lidiar con su alumnos pero lista para prepararnos la comida, lavar los paltos, la ropa, limpiar la casa, ayudarnos con los deberes, dejar todo listo para la cena, incluyendo una nota en la que decía a qué hora y con qué intensidad prender el horno o las hornallas, y prepararse para salir otra vez, con su grabador y sus cassettes en un bolso para dar clases de danzas españolas.
Y además estar de buen humor, atender las mascotas de todo tipo que nosotros nos llevábamos a casa jurando hacernos cargo de su alimentación y limpieza; ser muy amiga de sus amigas; ganarse el título de hija preferida y vivir pendiente de todo y de todos.
Mi vieja es única, no se parece a nada. O tal vez si, como la apodara su papá y después los vecinos, a una Chispita que como decía Hamlet Lima Quintana en su poema “enciende la ilusión y los rosales”.
Hasta la próxima.

5 comentarios:

Marta dijo...

¡¡ Gracias por los elogios !! Me hiciste emocionar mucho ...tengo los ojos con lágrimas, y eso que desde hace años lloro más por impotencia que por emociones.
Uds. parecían barriletes detrás de mí cuando íbamos para la escuela. Yo parecería el Ekeko, porque para hacer más rápido cargaba con mi canasta y con las mochilas de Uds. tres.
Sigo caminando muy ligero (no creo que tanto como en aquellos años) y el que ahora protesta es mi nieto, y los vecinos me dicen "¡¡ siempre corriendo Ud. !!"
Doña Nina, la italiana dueña de los deptos de calle 11, una vez me dijo que anduviera más lento, que guardara para el futuro, que el motor se gastaba con el tiempo.
Y yo extraño esa velocidad que tuve para hacer montones de cosas al mismo tiempo ... Ahora si quiero hacer tres, me olvido de una.
Gracias por tus recuerdos, como siempre. Besos.

Disco C: dijo...

Que lindo lo que escribiste de Marta. Mi mama tambien es docente; y en algun parrafo leia y reconocia a mi madre. Es increible de todo lo que son capaces las madres. La mia; solo por nombrar alguito de todo lo bueno que hizo; estudio una carrera universitaria con dos nenas chiquitas (mi hermana y yo) y eso que viviamos en el fin del mundo!!!!! no; no era Ushuaia, era Pontevedra que era peor todavia ja!, ni vecinos teniamos...
Saludos gente. Mariana

Diana dijo...

"A esa mamá,yo la conozco y es verdad que es una chispita,o mucho mas,si nos acordamos del poema de galeano.besos

María Elena dijo...

La conozco a Chispita . Tenés razón: es un cascabel. Aún con todas -o casi todas en contra- va a tener siempre una sonrisa y una expresión alegre en su boca.Aún con todas -o casi todas en contra- va a tener siempre, tiempo para observar al otro y darle palabras de aliento.Aún con todas -o casi todas en contra- va a tener siempre, la mirada dirigida sólo la mitad llena del vaso. ¡Qué lindo que lo reconozcas y lo puedas verbalizar! Hermosísimo lo que decís y hacés. A mi también me está brotando lágrimas.

Gloria dijo...

Marta: Me imagino que el corazón se te salió del pecho y que las lágrimas, al igual que a mí, te llenaron los ojos. Que bueno saber que tanto esfuerzo fructificó en páginas como las de Jorge. Me dió una gran alegría leerlas y me abrió los ojos con respecto a los recuerdos que guardan nuestros hijos, recuerdos que nosotras ni siquiera imaginamos que pudieran marcarlos tan profundamente. Me alegro muchísimo por vos y felicitaciones por haber educado a un verdadero HOMBRE. Cariños. GLORIA