sábado, 6 de octubre de 2007

Una Borocoteada del buen gusto

La palabra "neologismo", viene del griego. Esta formada de neo (nuevo) y logo (palabra). Dice el diccionario: Un neologismo es una palabra nueva que aparece en una lengua. La creación de neologismos se produce por modas y necesidades de nuevas denominaciones. Algunos de estos términos no son realmente necesarios y tienen una vida efímera.
Un mamero por ejemplo es aquel que está todo el día pendiente de la mamá. Mamero es un neologismo.
Todos sabemos que las madres son capaces de hacer cualquier cosa por sus hijos, y también muchas veces los hijos son capaces de hacer cualquier cosa por sus madres.
A juzgar por este disco, Boroctó es un mamero capaz de hacer cualquier cosa por su madre. Porque, hay que decirlo, este disco es cualquier cosa.
Claro que Borocotó no creó el término mamero, aunque si le debemos otro neologismo: la Borocotización, y el verbo Borocotear.
Como todo en política, las cosas pasan rápido, pero más allá de esto esta palabra quedó guardada en la memoria popular y seguramente se usará cada vez que algún político cambie de bando según el éxito o la derrota de sus jefes.
En las elecciones de octubre de 2005 uno de los tantos doctores que nos dio la tele iba como candidato a Diputado por el Macrismo, sin embargo, unos días después de conseguir la banca se reunió con el presidente y decidió su pase al Kirchnerismo (otro neologismo) Por supuesto la gente del PRO puso el grito en el cielo y todo se transformó en un escándalo mediático de grandes proporciones que nos mantuvo ocupados durante varios días.
Eduardo Lorenzo Borocotó demostró entonces que era un tipo muy capaz. Capaz de hacer cualquier cosa por su madre, por un puesto, por la guita, por el poder. Borocotó es cualquier cosa como lo son la gran mayoría de los políticos en la Argentina desde hace varios años.
Yendo a los que nos ocupa este mes, los discos dedicados a la madre, este simple editado por RCA Victor en 1974, es un mamarracho. Desde esa tapa impresentable, en la que de un lado Borocotó trata de convencer a la madre (¡Qué linda mujer! Lástima la cara) de que este disco puede ser negocio y en el otro, ya convencida, cantándole con toda la familia ¡En la cocina! ¿Será por la acústica? Hasta el contenido.
Del lado A una especie de poema llamado Gracias! De Borocotó cuando todavía era Junior. Del otro lado la familia a pleno que se anima a cantar: “Acá estamos mamá – dice el doctor- Elina, Cachorro, Gerardo y yo”.
Una patada al buen gusto. Encadenan fragmentos de canciones de distintos orígenes como Madre de Servetto y Pracánico, Mi madre querida en la versión de Ben Molar, Mamma de Cherubini – Bixio, My Mammy de Donalson – Lewis – Young y De mi madre, del Chango Rodríguez. Y entre canción y canción la mamá va diciendo frases como “Qué lindo tango, qué sorpresa muchachos o Qué canzoneta que tiene años” Pero al final viene lo mejor, la viejita cantando el arrorró. En fin, uno de los tantos experimentos comerciales propios de aquellos años, pero que no pueden faltar en una colección como esta.
Hasta la próxima.

2 comentarios:

Marta dijo...

A ese disquito me lo regaló Papá cuando apareció, para un Día de la Madre ... Ejemmmmmmmmm ...

Anónimo dijo...

es un travesti la vieja de Borocoto!