miércoles, 10 de octubre de 2007

El regalo de mamá

Acá tenemos una de las “Picardías” de Rodolfo Zapata. Se acercaba octubre, el tipo y Music Hall vieron la oportunidad y como no tenían tiempo de hacer un tema dedicado al Día de la Madre desempolvaron dos temas que ya había editado, “La Flaca” y “Regalito” y agregó en la contra tapa del disco un poema para las madres.
Listo el pollo, con poco trabajo (y menos buen gusto) tenemos listo el regalo para mamá.
Todo un tema el regalo del día de la madre. Ya hace varios días nos dejan por debajo de la puerta los avisos con la ofertas de distintos comercios. ¡Haga feliz a mamá, regálele un televisor de 29” (en el que se ven bárbaro los 10 partidos codificados de la fecha) o “Que mamá no trabaje de más, regalale una súper aspiradora multi función” (Para que limpie la mugre de tu cuarto). O mejor una licuadora de última generación que después podrás usar para preparar tragos los sábados con tus amigos.
En mi casa había un pacto que mantengo aun hoy. A los chicos se les regala juguetes, a las madres se les regala cosas para ellas.
Recuerdo un día de la madre que pasó a la historia precisamente por lo que pasó con el regalo. Después de mucho sacrificio mi mamá había conseguido comprarse una cartera negra de cuero de víbora que le encantaba. Para el Día de la madre mi papá decidió darle la sorpresa y regalarle los zapatos haciendo juego. La expectativa era mucha porque sabíamos que el regalo iba a gustarle mucho, así que no esperamos hasta la mañana del domingo, a las 00:00 besos, abrazos y la caja de zapatos.
Nosotros teníamos una perra ovejero alemán, Volky, tan hermosa con destrozona. Es incontable la cantidad de cosas que rompió o se comió. Ropa, libros, muebles, adornos, juguetes, tortas de cumpleaños (horas antes del cumpleaños) en fin, de todo.
Aquel domingo de la anécdota mi mamá se levantó temprano y al mirar al patio por la ventana vio algo raro tirado en el suelo sin llegar a distinguir qué era, al acercarse se dio cuenta, era el taco de sus zapatos, con un poco de suela y jirones de cuero de víbora. Los había masticado sin darle la posibilidad de usarlos aunque sea una sola vez. Como cada vez que Volky rompía algo importante, me mamá decretaba que era la última y la echaba a la calle. Nosotros salíamos atrás de ella para que no se fuera y volvíamos todos cuando la tormenta había pasado.
Aquel día no terminó ahí, aunque del resto me encargaré en una entrada futura.
Lo cierto es que con los años Volky tuvo sus cachorros y fue también ella una verdadera madraza. Y lo más cómico era que cada vez que la cachorra con la que nos quedamos quería hacer algo que no estaba bien, ella era la encargada de impedirlo poniéndole el hocico sobre el cuelo y bajándole la cabeza.
Para este día de la madre pensemos muy bien el regalo, en lo posible que no sea un electrodoméstico, pero por favor que nadie les regale este disco.
Hasta la próxima.

3 comentarios:

Marta dijo...

¡¡ Imposible olvidar ese Día de la Madre !! Jamás pude comprarme de nuevo los hermosos zapatos que Volky había destrozado, porque eran carísimos. Papá había ahorrado mucho para hacer la compra.
¡¡ Qué perra desgraciada y, sin embargo, qué perra amada !!
Como surge de tu entrada que estás dispuesto a escribir más adelante acerca de todos los desastres que se sucedieron aquél día, me limito a reirme recordándolo, aunque en aquél momento hubiera llorado hasta desintegrarme.
Y es cierto: Por ley o por decreto debería prohibirse regalarle a mamá cosas para la casa que después disfrutan los demás mientras ella los usa para laburar.
Cuando yo era muy chica, ATMA lanzó la primera plancha a vapor. A Papi se le ocurrió que era lo mejor para regalarle a Mami, y completó el obsequio con una tabla de planchar ... Ese día yo no entendía la ofensa que tenía mi mamá ... Lo que recuerdo es que Papi salió disparado a mitad de mañana a comprar una caja de bombones (que, por supuesto, nos comimos con mis hermanos ...)

marianart dijo...

Bueeeeeeenas. Nada que acotar del presente post. Solo queria invitarlos a que vean en el blog de mis alumnos un videito que edito Pacha que esta muy lindo.
Pueden verlo en http://www.esb40.blogspot.com/
Un abrazo gente.

Sergio dijo...

¡Rodolfo Zapata! ¡Qué tipo ridículo y encima soberbio! Lo escuchás hablar de sí mismo y se cree Serrat...