viernes, 12 de octubre de 2007

Aquellos regalos escolares

El miércoles pasado se cumplieron 14 años de que Diego Maradona debutó contra Independiente jugando para Newell’s. Aquel año D10s volvía a jugar en la Argentina después de hacer una estricta dieta con un médico chino que lo hizo bajar 12 kilos. Estaba más flaco que yo, en esa época, que ya era mucho que decir.
Como decía el primer partido fue contra Independiente en Avellaneda, pero el debut de Diego de local en el Parque Independencia era seis días después contra Gimnasia.
Era la oportunidad deseada, yo no había visto jugar a Maradona en persona nunca. Con mi hermano juntamos la plata, sacamos los pasajes en Chevallier y estuvimos ansiosos toda la semana. En esa época yo estaba de novio con una chica que tenía tíos en Rosario. Nos fuimos temprano, para visitar a estos tíos, comer algo y después poder ir tranquilos a la cancha. Cuando llegamos no se podía respirar. El que conoce Rosario sabrá de qué les hablo. Empezaba a nublarse, hacía calor y la humedad te aplastaba. Con el correr de las horas el cielo fue oscureciéndose cada vez más y cerca de la hora del partido empezó a llover. A la hora de salir para la cancha diluviaba, el tío de mi novia se ofreció a llevarnos en su auto, las calles estaban inundadas, a las pocas cuadras el auto hizo un corto circuito empezó a largar humo y dejaron de funcionar todas las luces y relojitos. Pero llegamos. Estaba todo embarrado, agua por todos lados y cualquier cantidad de gente. Las hinchadas en ese momento se llevaban bien, así que no había problema de pasearse con la camiseta del Lobo por entre la gente de Ñuls.
Como es costumbre había ido muchísima gente de Gimnasia y desde temprano la tribuna visitante se fue llenando, seguía lloviendo y estábamos empapados.
Faltando 20 minutos para que el partido empezara el árbitro recorrió la cancha y decidió suspenderlo. Vaya uno a saber si realmente no se podía jugar o si en realidad no quisieron que el debut de Maradona como local fuera bajo la lluvia. Lo cierto es que nosotros teníamos el pasaje para volver esa misma noche después del partido, pero estábamos empapados, las zapatillas llenas de agua, pisábamos y nos salían globitos entre la tela de las Topper. Decidimos cambiar el pasaje, pasar la noche en Rosario y volvernos a la mañana siguiente, total nos salía gratis. Eso si, teníamos que salir temprano porque ese domingo era el día de la madre y teníamos que estar de vuelta para el almuerzo familiar.
En la terminal compramos un diario Rosarino y el Clarín para leer en el camino de regreso. Más allá de los comentarios sobre si era o no necesario suspender ese partido o si había sido una falta de respeto a todos los que habían viajado desde La Plata, recuerdo de ese diario el chiste de Yo, Matías. Por supuesto estaba dedicado al día de la madre. Matías le llevaba a su mamá el regalito que le había hecho en la escuela, la mamá le agradecía emocionada entre lágrimas y Matías reflexionaba “Sólo una madre se puede emocionar con una porquería así, hecha con corchos, escarbadientes y broches viejos” ¡Y es cierto!
Llega esta época y las maestras empiezan a pedir que los chicos lleven cosas para preparar el regalo para las mamás. Hicimos posa pavas y jaboneras desarmando broches de madera, ceniceros tallando jabones federales, portalápices con latas de arvejas o puré de tomates, servilleteros con el tubito del papel higiénico, floreros con vasos de yogur y cientos de porquerías más. Todo pintado con fibras, o adornado con brillantina y papel glasé brillante. Las madres las reciben con cariño y las ponen de adorno, en un lugar que se vea bien porque después de todo lo hizo el nene.
El que más recuerdo de los regalos que perpetré para mi mamá fue un plato pintado con plasticolas de colores. Durante años estuvo colgado en la pared del comedor diario de mi casa, y me parece que si algún día revolvemos en los placares de lo de mis viejos, todavía debe estar guardado.
El disco de hoy es otro de aquellos dedicados a las madres en su día. Yo lo veo como algo parecido a las porquerías que hacíamos en la escuela. ¿De qué le podía servir a una madre un disco con dos poemas recitados por Cacho Fontana? ¿Cuánto tiempo podrían escucharlos? Pero seguramente se habrán emocionado al recibirlo y al escucharlo y le habrán dado un beso en la cabeza al hijo junto al Winco mientras el niño creía que le había regalado el vestido que ella siempre soñó tener.
Cacho fue uno de los más grandes locutores del país. Su recordado e inimitable “Con seguridad” de Odol pregunta, o su “Y dígale si” de la propaganda de Terrabusi todavía hacen eco en la memoria colectiva de los que pasamos hace un tiempo los 30. Sin embargo este hombre que basaba su éxito y el de las marcas que publicitaba en su imagen impoluta tanto como en sus virtudes profesionales derrapó y nunca más volvió a levantarse.
Todavía recuerdo cuando apareció la chica Sofovich Marcela Tiraboschi con la cara llena de moretones y los ojos hinchados denunciando que el pulcro de Cacho, que en ese momento era su pareja, la había golpeado y la había inducido al consumo de drogas.
La gente (y las marcas) no perdonaron nunca a Fontana por este hecho y está muy bien. La imagen de Cacho pudo haber desbarrancado unos años antes, cuando fue la cara visible, junto a Pinky, de aquella gran estafa de la dictadura que fueron las “24 horas por Malvinas”.
Cada tanto aparece por algún canal de televisión o en alguna radio lamentando la pérdida de su fama y repartiendo culpas a troche y moche. Cacho debería haber sabido que a una mujer no se le pega.
Eso si, los derechos de intérprete que le correspondían por recitar Madre, de Ramón Angel Jara y El consejo maternal de Olegario Víctor Andrade para este disco de Phillips, fueron donados al Hospital de Niños.
Hasta la próxima.

2 comentarios:

Marta dijo...

Buéh ... tercera vez que intento dejar un comentario. Ojalá que esta vez, que es la vencida, no me lo reboten...
Ese plato multicolor, pintado con plasticolas, está guardado junto con los demás que formaban el "manchón" de platos con que adorné durante años mi comedor diario. Cada plato con su historia. Ustedes me criticaban ese adorno, pero para mí era un pedacito de recuerdo cada uno de ellos. Ahora están guardados, los platos en un mueble. Los recuerdos, en mi cabeza ...

Marta dijo...

Ayer compré una valijita de madera del tiempo de Maricastaña ... ¡¡ una pinturita !! Empecé a buscar las cosas añejas que quiero guardar en ella, y aparecieron los regalos que Uds. me han hecho para el Día de la Madre en la escuela... Tarjetitas, bolsitas pintadas con témperas, repasadores, servilletas ... ¡¡ Todo es causal !! (¿o casual?)