domingo, 16 de septiembre de 2007

Tomala vos, damela a mi, por el boleto estudiantil...

En un día como hoy pero de 1976 se cometía en la ciudad de La Plata uno de los hechos más oscuros de nuestra historia que es conocido y recordado como “La noche de los lápices”
Hace unos años, cuando yo cursaba todavía en la Facultad de Periodismo de La Plata, me hicieron hacer una crónica de la marcha que año a año los alumnos de los secundarios de la ciudad siguen haciendo para recordar la lucha de aquellos estudiantes.
Varias circunstancias hacen que la nota pueda tener la misma vigencia. La más pintoresca tal vez sea que la municipalidad sigue adornando los canteros de la plaza con las mismas flores; la más increíble que pasan los años y, no me pregunten por qué, nunca llueve un 16 de septiembre; la más terrible es que los reclamos de justicia y castigo a los culpables sigue estando vigentes.
Por eso me animo a hacer lo que hice ya otras veces y publico aquella nota que escribiera hace unos años al volver de la marcha en memoria de los chicos de la Noche de los Lápices.
El sol recto sobre la cabeza de la estatua en el medio de la plaza, nos dice que ha llegado el mediodía. Aunque cueste creerlo, cada vez que hay marcha por la Noche de los Lápices el clima se solidariza con la memoria y la primavera adelanta su llegada para que todo sea perfecto. Todavía son pocos los chicos que se acercaron, apenas algunos rateados solitarios y otros que en pequeños grupos disfrutan de alguna hora libre
- Qué bueno que haya faltado la vieja, esto de tener química en las últimas dos horas de los viernes es un bajón.-
Cuando en el ´76 María Claudia Falcone, Clara Ciocchini, Daniel Racero, Claudio de Hacha, Pablo Díaz, Francisco López Muntaner y Horacio Ungaro, levantaron un boleto como bandera y salieron a pelear por un país más justo, seguramente no imaginaban que sus nombres iban a ser izados, casi veinte años después, por miles de chicos que como ha sucedido siempre durante los últimos años, salen a la calle a gritar que no olvidan ni perdonan.
Falta poco para la una de la tarde, la plaza va tomando color, más color, los pensamientos prolijamente plantados al costado de cada caminito, se mezclan con las banderas pintadas con descuido que aportan los colegios más madrugadores. La cita es a las dos, pero los más cercanos al centro llegan temprano, excitados, orgullosos, rebeldes, con hambre
- Che: ¿Y si juntamos unos mangos y nos compramos unos panchos en la esquina?-
Cuando en el ´76 los dueños de las sombras se creían dueños de todo, y robaban, secuestraban, torturaban y mataban en nombre de la paz y la seguridad, seguramente no imaginaban que casi veinte años después miles de chicos indignados los juzgarían a los gritos por las calles de La Plata pidiendo por una justicia que, una vez más, se quitó las vendas para hacerle un guiño a los poderosos.
Casi las dos de la tarde, como todos los años de la última década los chicos dicen presente, los grandes dicen presente, la memoria dice presente. No importan las amenazas, no importan los miedos, no importan los años de olvidos e injusticias que les quisieron meter a sangre y decreto. Presentes: porque alguien tiene que decirle a los asesinos que son culpables, alguien tiene que reclamarles por tantos sueños truncos
- Milicos, muy mal paridos, qué es lo que han hecho con los desaparecidos... qué pasó con las Malvinas, esos chicos ya no están, no debemos olvidarlos y por eso hay que luchar.-
Cuando en el ´76 los amos del silencio teñían de negro las páginas de la historia, los Falcon verdes se llevaban las sonrisas, y los palos y las balas teñían de rojo las calles y las casas, seguramente no imaginaban que algunos años después los pañuelos de las madres traerían claridad, el recuerdo de los amigos mantendría la esperanza y la sangre de los hijos brotaría a borbotones para obligar a la historia a que haga justicia.
Ya pasaron las tres, los bombos, los redoblantes, las palmas, el griterío no permiten que nadie duerma la siesta
- ¡Vamos, despiértense, qué hacen dormidos! ¿No saben que el invierno está pasando? ¡Arriba, vamos todos, hoy podemos decirlo, hoy debemos decirlo! ¿No ven que si siguen durmiendo puede volver la noche y ustedes no habrán hecho nada para disfrutar del día?
Cuando Pablo Díaz salió del infierno tal vez haya pensado que nunca más sonreiría, sin embargo hoy lo hace. Ninguno de sus seis compañeros pudo volver de la tristeza, pero sus nombres hoy se hicieron miles, están presentes, en cada pelo revuelto, en cada grito, en cada guardapolvo; quisieron borrarlos y no pudieron, quisieron callarlos y no lo lograron. ¡Qué torpeza enorme el querer matarnos la memoria, qué estupidez tan grande pretender que el miedo derrote a la esperanza!
Pasaron las seis de la tarde, cada uno vuelve a su casa. Qué ironía tan grande, ellos sembraron dolor y muerte, y nosotros cosechamos alegría. Alegría de saber que estamos juntos, que no nos ganaron, de sabernos invencibles a la corta o la larga. Presentes.

Hasta la próxima.

1 comentario:

Marta dijo...

Cada 16 de setiembre revivo cosas muy fuertes para mí: en 1956 nació mi primera sobrina (también mi ahijada) cuando yo era apenas una nenita de ocho años. Ella, Marcela, se transformó en mi muñeca.En 1976, cuando cumplía 20 años (y ella había sido lo suficientemente vagoneta como para estar terminando a esa altura el secundario, con rateadas hechas en MI casa, válgame dios)me acuerdo que, por teléfono me dijo: "Vinieron un montón a saludarme ... me cagaron una de las asambleas que venimos haciendo por lo del boleto secundario, porque mi mamá no me deja ir para que atienda a las visitas".
Cada 16 de setiembre me siento rara ... Pero Marcela está.