martes, 18 de septiembre de 2007

Resulta indispensable

¿Cuál es la forma de enfrentar la impunidad, la bronca, el miedo?
Hace un año desaparecía Jorge Julio López, testigo clave en el juicio que terminó con la condena al genocida Miguel Etchecolatz. Por eso hoy este espacio que está dedicado a la memoria no tendrá discos.
El día que se leyó el fallo condenatorio para Etchecolatz yo estaba en la puerta de la Municipalidad de La Plata entre cientos de personas, se respiraba un aire de satisfacción contenida por años, risas, abrazos, muchos compañeros que hacía rato no nos cruzábamos. Después de tanto tiempo de gritar bronca a los cuatro vientos contra el Punto Final, la Obediencia Debida, los Indultos y la pretendida e imposible pacificación con los asesinos, por fin un genocida era condenado y mandado a prisión.
Ese día ya se sabía que Julio López no estaba en su casa, pero se pensaba que se había ido por unos días, que el estrés del juicio, que había sido muy duro para él, que ya volvería
López nunca apareció, hoy se cumple un año ya. Tantos años de impunidad nos siguen pasando factura. Si aquellos que tienen que cuidarnos, si aquellos que tienen que llevar a cabo la investigación, si aquellos que tenían que buscarlo y encontrarlo son los mismos sospechosos de haberlo secuestrado, es porque esos sospechosos están libres y trabajando en las fuerzas de seguridad o para ellas.
Desgraciadamente esa sensación de alivio por la condena se transformó en bronca nuevamente. Jorge Julio López desapareció dos veces, él sabía lo que era que lo secuestren, que lo torturen, él sabía lo que era estar desaparecido y volver del infierno. Sin embargo se sentó frente a Etchecolatz y dijo su verdad con la esperanza de que se hiciera justicia y nunca volviera a repetirse lo que él sufrió.
Ahora sabemos cómo hay que pararse frente a la impunidad, la bronca y el miedo. Hay que pararse como lo hizo Julio López, con valentía, para que de una vez por todas no pase Nunca Más.
Esta tarde volveré a marchar frente a la Municipalidad de La Plata, seguramente estaremos los mismos que hace casi un año nos abrazábamos por la condena al genocida. Ojalá seamos muchos más todavía.
El reclamo es conocido pero no pierde vigencia. Aparición con vida y castigo a los culpables.
Hasta la próxima.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Marchemos todos por Julio Lopez.Saludos

Marta dijo...

¡¡ Basta de chanchullos en la justicia !! Todos estamos comprometidos en la búsqueda de la verdad de lo que ocurrió con López.
Pueda ser que sea cierto, por lo menos, que los asesinos de Cabezas volverán a la cárcel, de donde jamás tendrían que haber salido.