lunes, 13 de agosto de 2007

Día del niño de película

Parece mentira, che, que habiendo tenido un sábado tan lindo, soleado, de cielo azul oscuro, ayer haya estado tan feo. Los chicos merecían otro clima.
Durante toda la semana Juan Manuel nos estuvo preguntando qué le íbamos a regalar. Por supuesto se había encargado de decirnos a nosotros, a sus abuelos y a sus tíos que era lo que quería como para no dejar nada librado al azar. Sin embargo la duda siempre está, y nosotros nos encargamos de acrecentarla diciéndole que le habíamos comprado una polera y un par de medias.
La verdad es que le habíamos comprado a Fantasmático, un muñeco de la serie animada Ben 10. Una porquería el bicho. Estaba muy bien para una cajita feliz, pero no para pagar lo que sale ese engendro sin forma. Tanto es así que la cajera del Hipermercado donde lo compré, lo pasó dos veces por el lector de barras para saber si el precio estaba bien. Me miró y me dijo “Pensé que me había equivocado. ¿No es caro?” Como para hundirme el puñal y retorcerlo.
Me había quedado con esa sensación de poca cosa, más allá del precio, porque uno espera estos días casi con la misma ansiedad que los nenes, y realmente, al contrario de lo que me pasa siempre, esta vez el regalo no me gustaba.
El sábado a la tarde, a última hora, no pude más y me fui a una librería del centro a comprarle un libro de Luis Pescetti como para abultar la cosa. Natacha fue el elegido.
Por supuesto al abrir los dos regalos, el libro quedó a un costado mientras empezaba a imaginar historias con el monstruito, pero al rato me pidió que le leyera un cuento. Fue tanto lo que se rió que no me dejaba parar de leer.
A las 9 de la noche, volviendo ya a casa luego de recolectar los regalos por las casas de toda la familia, me dijo “¿Quién eligió ese libro?” “Yo, ¿Por qué?” le contesté. “Muy buena elección, papi, es muy divertido” Punto para chico pensé. Cartoon le había vendido el mamotreto de Ben 10, pero todavía no pudo quitarle su esencia de chico, esa que necesita de buenas historias, de risas y aventuras actuadas y contadas al borde de la cama.
La mía fue otra historia, por supuesto me levanté temprano para ir a comprar el diario, pero a mí también me esperaban los regalos del día del niño a los que mi mamá nos tiene acostumbrados (hijos, nueras y yerno todos recibimos algo) Esta vez quedé sorprendido. Además de ser todos muy lindos eran cosas que siempre había querido tener y no había podido comprar. El trencito a cuerda marca Matarazzo y el proyector Cine Graf eran dos cuentas pendientes en mi colección. Así que, por supuesto, volví a casa con la misma sonrisa que Juan Manuel.
El disco de hoy lo conseguí hace unos años en Tristán Narvaja, revolviendo cajones donde todo aparece mezclado. Tan mezclado como los temas de este vinilo. Típica recopilación preparada de apuro, tiene sin embargo muchos temas famosos que valen la pena. Lejos de poner una o dos canciones conocidas para meternos un repertorio de ignotos intérpretes, este disco trae cortes del primer disco de Titanes en el Ring, de Pipo Pescador, de La Sinfonía Inconclusa en la Mar de Piero y del disco de Los Panter con temas de la Pantera Rosa. Editado por RCA Victor no tiene fecha visible pero seguramente debe ser de mediados de los 70’s.
No somos niños, es cierto, la imagen del espejo es clara en su reflejo y las obligaciones nos ponen ahora del otro lado. Sin embargo, si podemos mantener viva la ilusión y la sorpresa, siempre va a ser un homenaje a aquellos niños que fuimos y podremos imaginar un mundo mejor para los que van a venir.
Hasta la próxima.

3 comentarios:

Marta dijo...

¡¡ Qué suerte que toooooooodos mis nenes pasaron su día contentos y con regalitos, aunque no los haya podido llevar al Ital Park !!!!!
¿Manu me prestará el Libro de Natacha cuando termine de leerlo?

Rodo dijo...

FELIZ DÍA DEL NIÑO!!! Para todos los que llevamos uno dentro. Rodo y el retroscopio

Marisa dijo...

che,tendre problemitas como dijiste en el comentario con Omarcito??,jajaja las ultimas palabras que dijiste me emocionaron!!.
Es lindo ser niño!!No quiero crecer nunca,..
¡¡Espectacular el tren matarazzo!!