domingo, 26 de agosto de 2007

Aquellos amigos, aquellas películas, aquellos fantasmas...

En 1983 terminé la escuela primaria y por eso fijé en ese año el fin cronológico de mi infancia. De más está decir que no fue un año fácil aquel, en lo personal, por supuesto, pero también para el país, por el fin de la dictadura militar y el regreso de la Democracia.
El otro día preguntaban en el Disco C, uno de los blog amigos, cuáles habían sido los hechos que nos dijeron que se había terminado el tiempo de la infancia y nos habían hecho sentir adultos. Y si bien yo marco el límite cronológico de la infancia en el 83, no fue hasta el 84 que me empezaron a pasar cosas que me hacían sentir que ya no era un chico. Hubo varias, por ejemplo cuando me probé por primera vez el uniforme que iba a usar en el secundario, era la primera vez que me ponía saco y corbata y cuando me vi en el espejo me sentí grande.
Recuerdo también cuando, el primer día del secundario, me dieron el cronograma de materias que iba a tener cada día y descubrí que no eran 4 horas de clase, sino 7. Había pegado un horario en la tapa de la carpeta y le había tachado las últimas horas, así que tuve que cambiarlo y en ese momento me preocupé pensando que mi mamá me iba a estar esperando a las 12 y media en casa y yo no iba a salir hasta la una menos cuarto. Si hubiese tenido un celular me ahorraba el mal momento, pero no existían. Ahora entiendo para qué los chicos llevan el celular a la escuela.
En mi cuadra éramos todos varones, o mejor dicho, había nenas pero eran muy chiquitas, así que cuando los nenes empezamos a crecer tuvimos que salir a buscar por otro lado, y las que más mano estaban eran las de a la vuelta. En esa cuadra se daba todo lo contrario que en mi cuadra, eran todas chicas, y de edades cercanas a las nuestras, así que ahí fuimos y algunos tuvimos suerte.
Cambiamos los juegos de varones (aunque nunca dejamos de jugar al fútbol) por las largas charlas, los paseos en bicicleta y los juegos de cartas por ejemplo y por supuesto junto con los noviazgos comenzaron los malones y bailes de disfraz y las idas al cine con parada en el Pumper Nic. Martes 13 y Una chica al rojo vivo son algunas de las películas que mirábamos los adolescentes por aquellos años. Pero sin dudas Los Cazafantasmas fue el boom que se lanzó con mayor pompa para los niños más grandes y los adolescentes más chicos. El disco, o el cassette en nuestro caso, era un clásico en todos los malones, el tema central de la película y también alguno de los lentos eran fijas en los patios y terrazas, junto con Acapulco, Vamos a la playa, Sunshine Reggae, 25 estrellas de oro, Tira para arriba o Bikini a lunares amarillos. Los que pasaron hace unos años los 30 saben de qué estoy hablando.
Este disco es de mi hijo, ayer cuando vio que lo sacaba me dijo “ese es mío, me apareció en jarabalúa”. Algún día les contaré qué es el jarabalúa.
A fines del año pasado dieron la película y su secuela en la tele y él, loco fanático de Scooby Doo y las historias de monstruos, zombis y fantasmas no se la podía perder. Por supuesto, en familia de coleccionistas, le conseguimos los viejos muñecos en blister, el disco y hasta la ambulancia con todos los efectos de luces y sonidos en su caja y sin uso y la mochila de plástico con mangueras y controles en las mismas condiciones. Todo un tesoro para coleccionistas puesto al servicio de la diversión de Juan Manuel. Cada vez que abría alguno yo me sentìa el coleccionista de The Simpsons diciendo “Ya no es coleccionable”.
Los Cazafantasmas pasaron por su vida tan rápido como pasaron por la mía, cada tanto pateo alguno de los muñecos desparramados con los de otras series y películas por su pieza. Sin embargo cada vez que escucho la banda de sonido no puedo menos que sonreír con el recuerdo de aquellos tiempos en los que descubrí tantas cosas.
Hasta la próxima.

5 comentarios:

Marta dijo...

Como todo cambio, entrar en la adolescencia seguramente fue para vos una etapa difícil (como lo fue y los sigue siendo para todos). Sin embargo, abundan los lindos recuerdos de aquellos años, con el ingreso a casa de "las vecinitas de la vuelta" (no las de enfrente) pero que también los volvieron locos, locos. Se formó un grupo muy lindo, y los padres logramos hacernos amigos, como una manera de mantenerlos juntos y vigilados... Hasta hoy resulta una alegría encontrarlos y compartir las cosas que los unieron y la vida que cada uno eligió.
Cada vez que escucho los viejos temas de los Fabulosos Cadillacs, revivo los malones en casa, los noviazgos fugaces y los que no lo fueron tanto: un matrimonio actual se formó en ese tiempo. Todos crecieron, ya tienen hijos, y debemos organizar la famosa reunión para volvernos a encontrar. Fue una etapa muy linda, llena de anécdotas, que no debemos olvidar.

Marisa dijo...

El 83.¡¡que epocas!!,mis 15 años,donde conoci a mi primer novio!! me acuerdo que me conquisto regalandome un prendedor de Menudo..jajja ¡¡que romantico!!desde el cielo me estara sonriendo,tanto en disco c,como aca,me lo hacen recordar constantemente...
Pumper niiiiiiic!!.que lindo!! en Munro ahora es una galeria ,fue el ultimo lugar de comida chatarra que pise.¡¡que vieja sooooooy!!me quede en los ochenta.Che me estan haciendo llorar demasiado ,por aca.Un beso para todos
pd:No le patees los juguetes a tu nene !!

marianart dijo...

Siiiiiii! me encantaban los cazafantasmas, y la cancion que me la paso mi primo muchos años despues cuando tuve mi primer radiograbador doble casetera.
Y que estaba haciendo alla por el 83? Ya se; preescolar, una etapa borrada en mi vida ya que odiaba el jardin (fui a tres).
Un abrazo gente.

El Metepúa dijo...

No, pará, che... Mariana, no se puede ser tan mala onda. ¡Cómo que en el 83 estabas en el Jardín! ¡¡¡¡Paren de decirme viejoooooo!!!! Jajajajaja...
Bueno, lamento de decirte que vos podrías estar en Jardín cuando yo estaba con mi primera novia ¡¡¡Pero me alcanzaste, futura mamá!!!

Disco C: dijo...

Jajajaja! perdon no era la idea hacerte sentir viejo. Queria contar mi traumatica experiencia en el jardin, pero al ser una etapa borrada en mi cabeza, solo pude remitirme a la fecha.
Un abrazo. Mariana