miércoles, 11 de julio de 2007

Simple historia

Los simples de Anteojito y de Hijitus son de los más difíciles de conseguir. Por lo general no aparecen, aparecen sin las tapas, o si están con tapa te pide una pequeña fortuna. Y ustedes ya saben que bajo mi frase de cabecera “Ya va a aparecer” escondo el cocodrilo a la hora de pagar los discos.
Hace más de un mes había ido en uno de mis tantos viajes a Capital Federal y antes de ir a Constitución a tomar el tren me di una vuelta por San Telmo. Subte B hasta Pellegrini, ahí la combinación con la línea C, me bajo en Independencia y después de caminar unas cuadras la catedral de las antigüedades, el viejo Mercado de San Telmo, donde cada vez hay menos carne y verdura y más muebles, adornos y coleccionables. Es cierto que para nuestros bolsillos este lugar es más un museo o una exposición que un negocio. Empecinados en sacarles dólares y Euros a los turistas la mayoría de las veces los precios son inalcanzables. Pero no hay mucho turista detrás de los discos infantiles argentinos, así que revolviendo todavía aparecen cosas.
Aquel sábado de hace más de un mes, en uno de los puestos tenían este simple de Anteojito. Obviamente lo vi y me fui al humo esperando el garrotazo en la cabeza. Ciertamente me pidieron menos de lo que pensaba. Igual había gastado mucho ya y lo dejé pasar.
Unas semanas después volví a ir, el disco no estaba a la vista pero como el vendedor estaba armando el puesto le pregunté si todavía lo tenía. Si, me dijo, lo tengo en el auto. Pasá en media hora. ¿Y cuánto sale? Pregunté tímidamente esperando que no hubiese aumentado. La respuesta no pudo ser mejor ¿El de Anteojito? Y... 5 pesos. Ya era tarde pero no me lo podía perder, me fui a dar una vuelta, recorrí negocios, hice tiempo y volví a los 40 minutos. ¿Sabés que no lo encuentro? Venite mañana y te lo guardo. ¡¡¡Noooooooo!!! Mañana no puedo le dije soy de La Plata. Es que debe haber quedado en casa me respondió.
No necesitarán mucho para imaginarse mi calentura.
Este sábado volví a ir. Otra vez la misma rutina, otra vez fui y otra vez le pregunté. Está por acá, me dijo, y esta vez lo encontró. ¿Me habías dicho $5, no? Si, me dijo.
Y acá está, a la vista de todos. Sentí que me estaba esperando.
Para mí es la más linda de todas las tapas de los simples de Anteojito. Los temas son ¡Ay, mi tío!; Que bim, que bom, que bum; Noni… noni de Anteojito y El corrido de Anteojito y si no recuerdo mal es de 1967 o 68.
A la mañana, había conseguido otro de los simples de Anteojito, regalo de mi vieja tras descuento de un amigo. Pero ese es otro disco y por lo tanto otra historia. Ahora me falta uno, el de Anteojito jardinero. Si alguno lo ve ya sabe dónde avisarme.
Hasta la próxima.

1 comentario:

Marta dijo...

Lo que más esfuerzo cuesta, se disfruta más. Tendrías que haberte mirado la cara en un espejo cuando el vendedor te lo dio ... ¡¡ salió el sol, a pesar de lo nublado que estaba !! Yo tenía los dedos cruzados mientras él lo buscaba, y casi, casi, le empiezo una novena a San Expedito ...¡¡ Pero ya está, ya lo tenés, ¡¡ albricias !!