viernes, 6 de julio de 2007

Los inocentes son los culpables, dice su señoría, el rey de espadas

Hace un par de días se cumplieron 142 años de la publicación del libro Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll.
Un fin de semana de hace algunos años me prestaron un departamento en Villa Gessel en pleno invierno. ¡Una joda! En fin, la anécdota es que en ese departamento encontré un diario viejo que me sirvió para matar el tiempo esperando que llegara la hora de la cena. En el suplemento cultural de ese diario había una extensa nota sobre Alicia en el país de las maravillas.
Confieso que el mayor acercamiento que había tenido a Alicia era por el tema de Serú Girán. Aquella nota contaba una historia bastante truculenta sobre la inspiración de Carroll.
Se sabe que el reverendo Charles Lutwidge Dodgson, tal el verdadero nombre de Lewis, llevó a la niña Alicia Liddell de 10 años y sus hermanas, en un viaje en bote por el río Tamesis. Lo cierto es que según dicen algunos, el reverendo comenzó a contarles cuentos a las niñas en ese largo paseo, que después se transformaron en el libro. Pero lo que leí en ese diario, y que yo transformé en mi versión, es que en realidad Carroll se enamoró de la niña de 10 años y por eso creo esta historia en su honor, surgida de sus tormentosos sentimientos.
Hace unos días, cuando hablábamos de la Pantera Rosa y la psicodelia, Del Río Rec nombraba la historia de Alicia como una de los que podía haber estado inspirada por algún producto raro. Y la verdad, razones no le faltan, extraños personajes, pociones mágicas, mazos de cartas parlantes, animales que hablan, un bebé que llora todo el tiempo a lo Trainspotting, sueños y alucinaciones sin duda surgen, por lo menos, de una mente muy imaginativa.
En este disco encontramos una hermosa adaptación de la historia de Alicia en forma de cuento musical contado y musicalizado por un grupo de actores mexicanos. El disco, que fue editado en Argentina por Music-Hall, fue editado originalmente por el sello mexicano Maya y la puesta en escena estuvo a cargo del actor y escritor Enrique Alonso “Cachirulo”.
Por último quiero recordar aquel tema de Charly García que fue mi primera aproximación a la historia hasta aquel aburrido sábado en Villa Gessel.
Eran años durísimos de dictadura y la censura era cada vez más dura en nuestro país. Cansado de que le tacharan temas enteros palabras o estrofas Charly recurrió a toda su poesía y su inteligencia para poder decir lo que quería sin que las obtusas mentes de los censores lo notaran (la mente de un censor siempre es obtusa) “No cuentes que hay detrás de aquel espejo, no tendrás poder, ni abogados, ni testigos. Enciende los candiles que los brujos piensan en volver a nublarnos el camino”.
Conocí a Serú Girán gracias a mi primo, que era unos años mayor que yo. En épocas en que los chicos de mi edad bailaban la canción del pajarito con Los Parchis y otros se subían a una moto que sonaba Tremendo, yo ya andaba escuchando a Serú, a Vox Dei y a Queen y hoy estoy agradecido.
Mañana si no llueve me voy a Capital a buscar discos. Crucemos los dedos. Ya les contaré los que consiga.
Hasta la próxima.

4 comentarios:

Disco C: dijo...

Muy linda entrada la de hoy. Aunque prefiero pensar que la tarea creativa nada tiene que ver con "ayudantes alucinogenos". Creo que la creatividad, es creatividad y como tantas otras disciplinas se ejercita...Un mediocre estimulado con "lo que sea"; seguira siendo mediocre.
Cambiando de tema, yo descubri Seru cuando ya no existia gracias a Seminare que en tiempos de adolescencia me rompio la cabeza. Pero lo que recuerdo perfectamente es que en 6º grado, un maestro de musica nos enseño Cancion para mi muerte y Rasguñan las piedras de Sui Generis y nunca mas deje de escucharlos...
Saludos Metepua.
Mariana

Marta dijo...

Jamás pude engancharme del todo con Alicia y su país maravilloso. Nunca terminé de leer el libro (aunque intenté hacerlo leyéndoselo a mi hija)y la película que mis padres me llevaron a ver, siendo yo chiquita, tampoco me resultó inolvidable, como tantas otras que compartí con ellos. Cuando, ya de adulta, conocí los motivos de inspiración que tuvo su autor para escribirla, no me arrepentí de haberme quedado con la lectura trunca, aunque tampoco me puse( ni me molesté en ponerme) a hacer un análisis de la historia.Perdón por la censura innata.
Cada vez que escucho "Rasguñan las piedras", recuerdo a 30.000 desaparecidos. Ese es todo mi contacto con el rock nacional. (Pero, si querés, te bailo unos twist ...)

El Metepúa dijo...

Es cierto Mariana, ya lo dijo Juano el otro día, un nabo drogado no es otra cosa que un nabo drogado y no va a mejorar por más que se drogue más, en todo caso podrá llegar a ser un nabo muy drogado.
Marta, es Rsguña, no Rasguñan, y el tema es anterior a la dictadura. La verdad podrías haber sido mas amplia con tus hijos y escuchar más rock nacional, como tus hijos lo fueron con vos: "Que no fue la lotería, que ya se lo que pasó..." Jajajaja. (Perdón por el chiste interno)
Hoy traje unos discos bárbaros, se ve que cruzaron los dedos como les pedí. Mañana les cuento.Saludos a todos. Y feliz domingo!!!

Marta dijo...

¡¡Ay, Metepúa, perdón por el lapsus !! Pero no sé pronunciar "RSGUÑA" como escribiste vos ... Y yo no hablé de fechas, porque ese tema podrá ser anterior a la dictadura, pero es el que cantan los chicos de la película "La noche de los lápices", por eso me recuerda a ellos y a los demás. ¿Está claro, o te aplico la censura de un revés?¿O te canto "Las sevillanas de la lotería" completa y encima toco las castañuelas? Podés elegir el castigo, estamos en democracia ...