miércoles, 4 de julio de 2007

La vieja historia del gato persiguiendo pajaritos

Como todos sabemos hoy se celebra en los Estados Unidos de Norte América el aniversario de la Declaración de la Independencia, firmada en 1776.
Imagino que aprovecharán su feriado para salir a agitar sus banderas, llenarán todo de globos azules rojos y blancos y disfrutarán de impresionantes fuegos artificiales que surcarán su cielo como sus misiles surcan y surcaron los cielos de tantos países.
No quiero ponerme denso hoy con declamaciones ideológicas o políticas. Sobre todo porque estoy convencido de que en este tipo de temas no hay mucho debate.
Todos sufrimos las consecuencias de la opresión Norteamericana sobre el resto del mundo y creo que hay un consenso generalizado acerca del rechazo a sus políticas y sus gobiernos y la complicidad de su pueblo con estas políticas.
Simplemente me gustaría ilusionarme con que la próxima vez que un presidente argentino hable de relaciones carnales o diga que estamos de rodillas no nos hagamos los distraídos y salgamos a oponernos como cuando nos tocan los ahorros, que cuando escuchemos que se interviene un país para preservar su libertad entendamos que son cosas contradictorias, que no se pueden propiciar y bancar dictaduras en defensa de la democracia, que el principio de autodeterminación de los pueblos debe ser insoslayable, que cada chico que muera en el mundo por causa directa o indirecta de su política exterior debe dolernos como propio y que cada guerra e intervención que ellos inicien para aumentar su poder económico no es una guerra contra un pueblo o contra una nación sino una guerra contra toda la humanidad.
El disco de hoy fue editado en nuestro país en 1977, aunque había sido grabado originalmente en 1976 para conmemorar el bicentenario de su independencia. Con la rara traducción de Titi en vez de Tweety y Silvestre (¿Por qué Titi y no Piolín si lo querían traducir, y en todo caso por qué traducirlo si iban a hablar de la independencia de Estado Unidos?) y con un juego en su interior, el título Viva, viva América, habla por supuesto de ellos y no del continente americano en esa costumbre de arrogarse exclusividades donde no debería haberlas.
Entre los temas del disco están Titi y Silvestre en New York, Viva, viva América, Silvestre en Nashville, Los reyes de Hollywood, Titi entre los apaches, Titi Sheriff, ¡Nos vamos al espacio! y al final el saludo de Bugs Bunny. Las voces son de Arlette Thomas y Georges Aminel y narran un viaje de nuestros amigos a través de todo el país del norte. Muy bien logrado, tanto en las músicas como en las letras, tal vez hubiera sido bueno que incluyeran la versión de Ruta 66 de Pappo. ¿Se imaginan a Tweety cantando “Eso lo querías ver en este viaje todo lo podrás hacer andarás bien por la 66” ?
En fin, tenemos que contentarnos con escuchar una no poco audaz auto descripción: “Hemos trabajado tanto juntos, más que al presidente se nos ve; corre nuestra imagen por el mundo en pantalla grande y en T.V.”
Antes de despedirme saludo por su cumpleaños a Tom Cruise, no vaya a ser cosa que aproveche el feriado para leernos y después se enoje.
Esto es tototodo amigos. Hasta la próxima.

1 comentario:

gsNicolas dijo...

Los norteamericanos son un pueblo muy particular. ¿Son un pueblo rico en tradiciones que se mezclan y se funden, gracias a sus variedades étnicas, dando lugar a regionalismos tan disímiles como parecen? ¿Son un pueblo de costumbres entrañables y contagiosas? ¿Son un Estado forjado bajo la imposición de la ley y la fuerza, un Estado que reprime y mata (pena de muerte) y así mantiene vigente su imperio sobre las personas y las organizaciones? ¿Alaban la libertad? Justamente por ese instinto de supervivencia, cuando lo cree necesario sale a dibujar un nuevo mapa del mundo avanzando más allá de sus territorios y de los principios de convivencia establecidos.
No se puede entender el mundo de los últimos casi tres siglos si no se tiene en cuenta qué fue pasando a la vez en EE.UU. (relativamente, claro).
Su independencia disparó muchas otras independencias. Fue preludio de la Revolución Francesa y el dictado de su Constitución generó una nueva época en el mundo, una época de próceres, de revoluciones y de independencias.
Lo mismo pasa hoy (siempre siguió pasando) aunque es dificil verlo en presente.
Yo creo que, sin festejar su independencia pero sin desconocer ciertos aportes al sistema de Naciones (tampoco podemos negar la historia y volver tres siglos para atrás che!) lo mejor que podemos hacer es MANTENERNOS ALERTA.