domingo, 22 de julio de 2007

Decimossssss... Juana y sus hermanas

Todo un tema el humor. Es muy común que los que me rodean digan que ando siempre de mal humor. Me levanto de mal humor, es cierto, pero después de una horita, horita y media ya estoy bien.
Aunque es cierto que soy de hacerme mucho problema por todo, a la hora de reírme tampoco soy muy exquisito: del Negro Olmedo a Corona, de Les Luthiers a Cha Cha Cha o Todo por $2, del Gato de Verdaguer a Tato Bores, todos me han arrancado carcajadas.
Puedo decir que no me causa gracia el humor tipo Tinelli que se burla de la gente desde una supuesta superioridad, las cámaras ocultas o el humor burdo de los Sofovich o los Rompe portones
Sin embargo lo que más gracia me causa son las situaciones absurdas. Hay por ejemplo un muchacho ciego que toca la guitarra y canta en el Subte B de Capital. La situación del tipo es terrible, además del problema de su ceguera le falta laburo y tiene que mendigar monedas a cambio de una canción. Pero cada vez que me lo cruzo en algún vagón, digamos entre Medrano y Gallardo por ejemplo, el tipo canta “Luna Tucumana” ya cuando escucho la introducción me tiento y cuando dice “Yo no le canto a la luna porque alumbra y nada más” no puedo menos que pensar “Menos mal chabón”. ¡No puede cantar eso! ¿No había acaso otra canción para elegir? No se, Zamba de mi esperanza, por ejemplo. Me han dicho que soy un turro por pensar así, es posible, pero si en vez de ser este flaco fuera un actor en cualquier programa de Capusotto todos se hubieran reído de la ocurrencia.
Juana Molina fue una ráfaga de humor en los 90 cuando no aparecía nada nuevo, y después, como toda ráfaga, pasó y desapareció dejando algunas puertas abiertas.
Comenzó con algunas participaciones en La Noticia Rebelde, después fue partenaire de Antonio Gasalla en la época más exitosa de su programa, hasta que el peso de sus actuaciones le permitió llegar a tener su propio programa.
Con el tiempo Juana Molina reconoció que hacer aquel ciclo (que con el tiempo pasó a ser de culto como todos los programas que no tienen en su momento mucho raiting pero si varios seguidores) le servía para vivir y pagarse sus estudios de guitarra, pero que en realidad lo que ella quería hacer era cantar. Por eso largó la actuación se dedicó a pulir lo que durante años había compuesto y comenzó una carrera en la música que tuvo y tiene muchísimo más éxito en el exterior que en nuestro país.
Como siempre en estos casos, sus seguidores la describirán como un genio incomprendido y sus detractores dirán que es “Rara” y no se entiende lo que canta. Y todo termina siendo una cuestión de gustos partiendo de la base de que estamos hablando de una artista y no de un chanta.
Con respecto al programa, que de eso se trata este vinilo de 1991 que compré a medias con mi hermano fanático de Juana, hace un recorrido por los distintos personajes que la hicieron exitosa en aquel momento y cuyas muletillas fueron repetidas por todo el mundo. Judith, la japonesa, la psicóloga porteñosa, la francesita, la Rubia Tarada tan parecida a Patricia Sarán, la coya y muchas hermnas más quedaron para el recuerdo, alimentando el mito de la Juana que pasó por la tele (que para muchos es un monstruo que devora los talentos para transformarlos en éxitos o fracasos pero de la que no se puede escapar) y que la abandonó, cuando ya se había ganado su lugar para hacer lo que realmente la hacía feliz aunque tuviera que empezar de cero nuevamente y se fastidiara cada vez que algún periodista le preguntaba ¿Cuándo volvés a la tele? en vez de hablar de sus nuevos discos.
Ahí está Juana Molina, amada por sus fans, ignorada por las grandes mayorías, hija de Chunchuna Villafañe, la diosa de los 70’s que desvelaba a mi viejo y del genial intérprete Horacio Molina. Ahí está Juana, la que prefirió ser feliz con su trabajo renunciando al éxito masivo. Y acá está este disco, excelente recuerdo de aquellos programas que por novedosos para su época pueden haber sido criticados a principios de los 90, pero que sin dudas marcaron un camino y por lo tanto no envejecieron con el paso del tiempo.
A reírse entonces, que reírse hace bien.
Hasta la próxima.

2 comentarios:

Marta dijo...

¡¡ Qué personalidad tan fuerte la de Juana !! No sólo en los personajes con los que nos hizo desternillar de risa, sino en las pocas entrevistas que se le realizan por TV. Deja pagando al notero más experimentado, con sus respuestas inteligentes, sarcásticas y muchas veces ácidas.Creo que más de uno debe pensarlo dos veces antes de hacerle una pregunta, para no quedar como un imbécil. Yo recuerdo a la coya, cantando coplas con su caja, y me sigo tentando de risa.
Un humor muy sofisticado y no para cualquiera el suyo. Eso le dio la posibilidad de hacer lo que quiere como quiere y abandonar lo masivo sin culpas.
Bueno ... como la madre y el padre, también. Lo que se hereda no se compra ...

marianart dijo...

Bueeenas. Juana era lo mas! no me perdia ni un programa. Y despues las imitaciones en el cole. Me gustaba repetir:_¿Estamos en el aire? jajajaja!.
Ayer la busque en You Tube y hay algunas cositas para recordar y reirse. Eso si Metepua; yo preferiria que siga actuando, porque la musica...
Un abrazo.