martes, 3 de julio de 2007

Angeles con onda

No me acuerdo si ya subí alguna vez el disco de una serie de TV. Aquellas que veíamos con tanta avidez allá por la década del 70 y principios de los 80. No me refiero a las que veíamos de chicos, Batman, El Zorro, Rin Tin Tin o el Llanero Solitario, por ejemplo. Tampoco a las que veía los sábados a la tarde con mi viejo, como Misión Imposible, Kojak o Combate. Me refiero por ejemplo a SWAT, BJ, Starsky & Hutch, El Increíble Hulk, Chips, Baretta y por supuesto Los Angeles de Charlie.
La serie comenzó a emitirse en EEUU en 1976. Todos conocemos de qué se trataba, tres bellas ex policías de Los Ángeles dejaban la institución para transformarse en detectives privadas a cargo de un multi millonario, Charlie, que nunca da la cara y se comunica con ellas a través de un transmisor y su enviado John Bosley.
A veces me pregunto qué tenían esas series para atraparnos tanto. Y muchas veces me respondo ¡Onda! Eso tenían.
Más o menos los capítulos eran parecidos, uno sabía que iba a haber un sospechoso; que Charlie les plantearía el caso por el microfonito en el escritorio de su oficina; que las chicas estarían en problemas y que finalmente lo resolverían y se quedarían con la duda de saber qué cara tendría su jefe.
Lo mismo pasaba con Starsky y Hutch o con BJ o con los demás. Pero no nos perdíamos capítulo.
Y creo que lo que nos atrapaba en definitiva era que queríamos ser como ellos. Andar en esos autos, tener esas pilchas, vivir en esos hoteles y al finalizar el día, después de arriesgar nuestras vidas terminar a las carcajadas tomando un trago multicolor al costado de una pileta o en una playa paradisíaca, o tomando una cerveza en la barra de un Pub de aquellos que acá todavía no se conocían, al menos en La Plata, rodeados de hermosas señoritas, publicidades de neón, humo y mesas de pool.
Esa es la diferencia que encuentro entre las series, yo nunca quise ser Batman, muchos menos Maxwell Smart o Gilligan. Yo quise ser Starsky, como seguramente las chicas querían ser un Ángel de Charlie o la Mujer Maravilla.
Con el tiempo fueron perdiendo interés las series para mí. Ya no era lo mismo Mágnum o Muelle 56. Creo que así como las series de los 60 tuvieron más glamour que las de los 70 las series de los 80, en comparación con las de los 70 perdieron eso que decía al principio: ¡Onda! Porque creo, en definitiva, que los 80 fueron bastante más berretas que su década predecesora.
En la actualidad, luego de varios años sin televisión por cable en mi casa, no pude engancharme nunca más con ninguna serie a pesar de escuchar comentarios tan elogiosos sobre algunas de ellas. Tal vez algún día consiga los DVD con las temporadas de Los Soprano por ejemplo y me pueda sacar la duda.
Este simple de hoy, interpretado por Henry Mancini y su orquesta fue editado por RCA Victor en 45 RPM en el año 1977 y trae además de Theme from Charlie’s Angels, de Jack Elliot y Allyn Ferguson, el Tema de Los Paragolpes, Bumper’s theme, de Henry Mancini. En la tapa, o lo que quedó de ella, pueden verse los primeros Angeles: Sabrina Ducan (Kate Jackson), Kelly Garrett (Jaclyn Smith) y Jill Munroe (Farrah Fawcett). La música, como toda la de aquellas series, ideal para cualquier reunión “con onda” de un sábado a la noche.
Dedico entonces esta entrada a todas aquellas niñas de la década del 70, incluida mi esposa, que quisieron ser un Ángel de Charlie y escaparle a la rutina.
Hasta la próxima.

2 comentarios:

Marta dijo...

A fines de los 50, y durante la primera mitad de los 60, las series que nos atrapaban a los adolescentes eran "Ruta 66", "Patrulla de caminos" (con la cara adusta de Broderick Crawford. A ver si recuerdan la clave que usaba para comunicarse con su base ...)"77 Sunset Street", "Dimensión desconocida". Como a mí siempre me apasionó el suspenso de lo desconocido, ésta última era mi preferida."Dr. Kilder", había otra de un médico cuyo nombre no recuerdo (¡¡ se me escapó de la memoria ... un médico a la derecha !!), "Bonanza", "Caravana", y tantas otras. En todas había carilindos protagonistas que nos hacían suspirar. Pero antes de ésas, "Pero es mamá quien manda" (con Donna Reed), "Papá lo sabe todo", eran tiernas comedias familiares, con momentos de mucho humor, con el que siempre se resolvían los inconvenientes que se presentaban.Y para seguir nombrando ... "Lassie", "Rin Tin Tin","El show de Dick Van Dyck" ... Ni qué decir de "Yo amo a Lucy", para desternillarse de risa. Siempre recuerdo un episodio en el que las dos amigas se emplean en una fábrica de bombones, en la que la única tarea que debían ejecutar era la de envolverlos mientras pasaban por una cinta, y terminaban comiéndoselos por no hacer a tiempo. Y me sigo riendo. Todas esas series fueron inolvidables, y las compartíamos con toda la familia, en épocas que los canales de tv se contaban con tres o cuatro dedos, pero permitían esos momentos de unión, que ya no encontramos a pesar del cable y los qué sé yo cuántos canales que tenemos a nuestra disposición. Una pena grande.Yo no quise ser un angel de Charly, pero me hubiera gustado ser físicamente como ellas ...Una envidia tremenda...

Marta dijo...

¡¡ Me acordé !! La otra serie del médico era "Ben Casey" ... Y que conste en actas que no precisé auxilio de la medicina ... Y me acordé de otra que nos tuvo mucho más que atrapados durante años: "La caldera del diablo", con una jovencísima, desgarbada y desteñida Mia Farrow, y actores muy talentosos y muy jóvenes, Ryan O'Neill entre muchos otros. Publíquese, archívese ...