jueves, 12 de julio de 2007

Amigos de verdad

A veces uno no tiene la suficiente personalidad como para decidirse a hacer lo que realmente quiere. Una noche cuando estaba por terminar el colegio secundario mis viejos me sentaron a la mesa, después de cenar, para ver qué pensaba hacer yo de mi vida al año siguiente. Recuerdo que yo no tenía mucha idea de lo que quería ser, es más, ni siquiera tenía mucha idea de las opciones. Nunca es bueno generalizar, pero creo que son excepciones los colegios que preparan a sus alumnos de tal manera que sepan orientarse hacia las diferentes ramas. El mío no lo era.
Para hacerla corta, aquella noche mi viejo me sugirió que no estudiara periodismo, que era para donde yo me orientaba, sino que buscara alguna carrera que me garantizara un bienestar económico, para llamarlo de alguna manera, y después si quería me dedicara a escribir. Fue por eso que empecé a estudiar Derecho, y eso me duró unos años hasta que me di cuenta que no es bueno ir contra las vocaciones.
Finalmente, después de algunos años desperdiciados me anoté en la Facultad de Periodismo de La Plata.
Sin dudas fueron de los mejores años que viví. Ahí me di cuenta de lo importante que es hacer lo que a uno le gusta.
Lo cierto es que ese año se dictaban por primera vez los cursos de ingreso en la facultad y desde el primer día se formaron los grupos de trabajo. Por casualidad o por afinidad armamos el grupo con dos compañeras que como yo venían de otras experiencias universitarias y por lo tanto éramos más grandes que el resto de los chicos. Se transformaron así en mis dos grandes amigas y armamos un grupo de laburo muy aceitado.
Con los años la Bruja se puso de novia con un “gallego” que en la primera de cambio se la llevó a vivir a España.
Cada uno de los tres arrancó para un lado distinto, sin embargo aquellos años fueron tan importantes que no creo equivocarme si digo que aquellas dos compañeras de facultad son hoy dos de mis mejores amigas.
Toda esta introducción para contarles que hace unos días Silvina, que nos lee seguido desde Madrid, vino de visita a la Argentina con una bolsa de discos para mí.
El primero que elegí para mostrarles es este simple de los Parchís. Rarísimo con ese agujero enorme en el medio. Mi bandeja tiene el adaptador, así que voy a poder escucharlo, pero me acuerdo del que traía el Winco, marrón, enorme, parecía… el tubo de adentro del papel higiénico ¿Qué creían que iba a decir?
Ya hablamos una vez de los Parchís y les conté que yo a esa altura ya estaba escuchando Rock Nacional, aunque todavía tenía edad para disfrutar de los españoles. En mi casa se dio el clásico enfrentamiento de aquella época entre mis dos hermanos. Mi hermana, la más chica, era fana de los ludos y la Canción del pajarito, mi hermano, el del medio, de Menudo y Súbete a mi moto.
No digo que era Redondos vs. Soda Stereo, pero era parecido. Los europeos eran más conchetitos, más pop con una imagen que podía gustar más a los papás. Los Centroamericanos tenían una imagen más rebelde, usaban ¡Musculosas balleneras! Y le gustaban más a las chicas.
No se asusten, no voy a comparar a Los Parchis con Soda Stereo ni a Menudo con los Redondos, pero me imagino que si se pudiera trazar una línea entre sus seguidores, me parece que no sería muy difícil saber para que lado agarró cada uno. ¿No les parece?
Bueno, ya mostraré en futuras entregas los otros discos, entre ellos un simple de Los Payasos de la Tele, un LP de grupo presentado por Miliki y varios más. Como diría Anté Garmaz en cualquiera de sus desfiles: “Gracias Silvina”
Hasta la próxima.

3 comentarios:

marianart dijo...

A mi me encantaban "Los Parchis". Tenia algunos cassettes y mi mama me llevo al cine a ver una peli de ellos.
Pero los recuerdos mas lindos son de mis padres organizando el primer fieston de cumpleaños donde convirtieron una bibliteca en teatro de titeres, hicieron juegos y todo lo habian grabado en cassettes porque no se animaban a hablar frente al pequeño publico. Entre las canciones seleccionadas para cuando mi padre decia: Y ahoraaaaa a bailar!, estaba la musica de Los Parchis. No se donde quedo ese cassette. Pero recuerdo que ya de grande cada vez que lo escuchaba terminaba llorando porque en las palabras y en cada cosa que estaba alli grabada se sentia tanto amor...
Saludos gente.

Marta dijo...

¡¡ Qué épocas las que mencionás !! Yo no sé cómo se las arreglaban vos y tus hermanos, pero en casa sonaba a todo volumen la música preferida de cada uno ... además de la mía (tan especial ...) y los tangos y boleros que escuchaba y hasta cantaba papá. ¡¡ qué quilombette !!
Hoy es un día muy especial para nosotros: nació Lucía, mi nieta, tu sobrina, y es una lechoncita increíblemente linda. Ojalá que pueda adaptarse a esta familia de locos, en la que cada uno tiene su gusto y lo transmite y disfruta.¿Bailará el Baile de los pajaritos?¿Le interesará el rock nacional? ¿Será una bailarina como yo? Lo más importante es que pueda hacer lo que ella verdaderamente desée y la haga sentir feliz, que nadie le ponga palos en sus ruedas,que nadie le imponga caminos a transitar, y que encuentre amigos como Oriana y Sivina, como lo hiciste vos.

Marisa dijo...

¿A tu hermano le gustaba Menudo?sabia elegir buena Musica jajajaj!!!,pasale la direccion del blog ,seguro que ahora escucha a los redondos.Saludos.