lunes, 18 de junio de 2007

Yo le di la mano al Caballero Rojo

Venimos de racha. Hace unos días contábamos que se había ido el árabe Tuffic Memet, el viernes pasado el que nos dejó fue Humberto Reynoso, Baby, para todos nosotros: El Caballero Rojo.
Las crónicas en los diarios dijeron que fue por una afección pulmonar, algunos dijeron que pidió a su esposa que lo abrazara y que le dijo hoy estás más linda que nunca, cuentan también que en su San Pedro natal los negocios no abrieron sus persianas y que todo el pueblo le regaló como último tributo cantidades de claveles rojos.
No cuentan sin embargo, porque no puede describirse, la tristeza que siente nuestro corazón de niño ante esta noticia.
El Caballero fue, sin dudas, el más elegante de todos los titanes, el que caminaba el ring erguido con su máscara misteriosa esperando el momento justo para atacar. Verdadero ídolo de Titanes en el Ring nunca fue opacado por otros luchadores y compartió el podio con Martín y la Momia.
Gracias al Retroscopio, cuando no, tuve la suerte de conocerlo en persona. Recuerdo que esa tarde habíamos ido temprano, recorrimos los negocios de San Telmo con Alejandra y Juan Manuel y nos fuimos al teatro a esperar para entrar y conseguir un buen lugar, era temprano todavía y éramos pocos esperando en la puerta. De a poco fue llegando gente, padres e hijos, chicos grandes y panzones que querían mostrarle a sus hijos quiénes eran los Power Rangers de los 70’s. Uno chico de unos 10 años se acercó con la caramelera del Caballero en la mano y se transformó en el más envidiado de la tarde; Juan Manuel, mi hijo, llevaba la careta que usaba yo para luchar con él cuando se disfrazaba de Pepino. Entre saludos y anécdotas iba pasando la hora cuando en un momento se acercó un hombre grande, morocho, con la cara surcada de arrugas profundas. Sonrió, dijo buenas tardes y nos dio la mano a todos, uno por uno, después bajó las escaleras y se metió en el teatro. En ese momento uno de los que estaba esperando dijo “¿Ustedes saben quién es? ¡Es Baby Reynoso!” ¡Le habíamos dado la mano al Caballero Rojo! Él llegó, nos vio y se emocionó de vernos ahí ¡El! Con toda su humildad nos dio la mano y, después entendí, nos estaba agradeciendo y nos dio su regalo más importante, nos dejó verlo sin su máscara eterna. Y nosotros, que siempre lo habíamos visto de rojo no pudimos contarle lo que lo admirábamos, las veces que lo imitamos, las que soñamos ser como él.
La charla homenaje fue como todas las del Retroscopio, emocionante, llena de magia, de recuerdos, de nostalgia y de agradecimiento mutuo. Para el final quedó el tiempo de las fotos, de los autógrafos, de los abrazos. Habíamos compartido una tarde entera con el Caballero Rojo y ese recuerdo quedará imborrable en nuestra memoria, en nuestro Disco C como dicen Mariana y Pacha en su blog, como quedó también ahí la prestancia de Humberto Reynoso arriba del Ring.
Hoy no hay disco, sólo el recuerdo para este gran Titán, creo que se lo merece, la foto de él con mi hijo en brazos, el muñequito Jack y la foto que aquella tarde me dedicó y firmó: “Para mi amigo Coke, de su amigo Caballero Rojo”.
Hasta la próxima.

4 comentarios:

pachaymariana@hotmail.com dijo...

Hola. Nosotros nos enteramos ayer. Sentimos profunda tristeza...Pero como le escribio Van Gogh a su hermano Theo:
"No creas que los muertos estan muertos,
mientras haya vivientes,
los muertos viviran, los muertos viviran".
El Caballero Rojo; vive en nosotros. Saludos

Marta dijo...

Al Caballero Rojo, todo mi agradecimiento por haber sido uno de los ídolos de mi hijo.
Su foto, con mi nieto en brazos, siempre estará como uno de los recuerdos hermosos que unieron esas dos infancias, y que para mí son solamente una, e indestructible.Un abrazo eterno.

Rodo dijo...

Amigo metepúa: En nombre del Retroscopio, y yo como organizador del evento homenaje al Baby. Te agradezo enormemente que le hayas hecho este recordatorio. Todavía recuerdo las horas vividas en esos almuerzos recordando anedas (Como diría el maestro). Hasta un día que (Él siempre quería esconder su identidad) nos subimos a un taxi para ir al homenaje. El taxista pensó al verlo enmascarado, que era un asalto...jajaja cuando se enteró que era su ídolo de la infancia, no nos quería cobrar...Por este intermedio agradezco a quienes me ayudaron en esta locura mía de organizar recuerdos: Luchi y Ruben de Cañada de Gómez, que ya son mis hermanos en el coleccionismo, y a vos y a tu mami querida por el apoyo de siempre. GRACIAS TOTALES!!!! Rodo

Juano dijo...

Che no me dijiste nada!!!!!! "Que tristeza me da... Gime afuera el frio..." diría La Tabaré. Vos sabés que mis recuerdos de la infancia son pocos, casi nulos. Pero Titanes...!!!! Y por ahí gracias a vos y a Manu, al fanatismo de los dos, los pude recuperar un poco. Me acuerdo de la alegría tuya y de Manu cuando volvieron ese día del teatro (de Arpegios, para mi... Tantos recuerdos de Los Piojos y sus comienzos) y Manu se animó a la foto con el Caballero Rojo ¡y no lloró!!!! Ése es mi sobrino, valiente como pocos!!! Será quee stamos grandes y nuestros ídolos se van muriendo, como dijeron por ahí lo que vale es el recuerdo... Si la familia del Caballero lee esto, les mando mi gracias y mis felicitaciones.