sábado, 23 de junio de 2007

Signos de paso del tiempo

Hay publicidades que a uno lo dejan marcado. Una por ejemplo es la de “Estoy mirando”. No puedo menos que sentirme un nabo cada vez que un vendedor se me acerca a ver si necesito algo y yo le digo “Estoy mirando”. Otra es la de los signos del paso del tiempo.
Esta tarde tomé el tren para volver de Capital y estaba lleno de chicos y chicas que venían a La Plata a ver a La Renga.
Los buzos, las remeras, las banderas, el humo perfumado y hasta aquella canción de guerra que habla de matar a un rati para vengar a Walter me transportaron a las épocas en las que yo también tomaba trenes o micros para ir a un recital. No tanto de la Renga, porque nunca me gustó mucho, pero si de Los Piojos, a quienes seguí en todo su crecimiento, desde boliches de mala muerte hasta el Monumental y el Estadio trucho de La Plata.
En fin, sentado en el vagón rodeado por todos ellos, escuchando sus canciones y oliendo sus cigarrillos me sentía uno más. Hasta que en un momento, entre las estaciones de Hudson y Bosques una chica me dijo: “Señor ¿me dice la hora?”.
Ahí nomás recordé todo lo que traía en mi mochila y se me cayeron los años encima: La careta de Karadagian, un burbujero con historia familiar, la ametralladora de plástico inflado como la que tenía a los 6 años, el jack del enanito de jardín, dos revistas de Buenas Tarde Mucho Gusto con fotos de las Trillizas de Oro y Gabi Fofo y Miliki, el long play que me faltaba de Pipo Pescador, el vol 1 del Club del Clan, el de las trillizas cantando canciones de Palito Ortega. ¡Dios, qué viejo estoy! me dije. Saqué una revista de la mochila y me puse a leer como para pasar desapercibido en medio de tanto chiquilín de hormonas encendidas. Señor ¿me dice la hora? Ya no Chabón, Loco, Amigo. Ahora soy "Señor".
Llegué a la estación Ringuelet y bajé, antes le dije a unos chicos que les convenía bajarse en Tolosa para caminar menos hasta el estadio. Casi me sentía un padre.
El tren arrancó y un reciente veinteañero que venía colgado del estribo casi en el último vagón me gritó: “Aguanten los Redondos, gato” Y ahí comprendí todo. ¡Pendejo! Debía andar correteando en pañales aquella noche en que yo fui a ver a Los Redondos al Polideportivo de Gimnasia y el Negro José Luis, mítico barra brava del Lobo, les desenchufaba los equipos para que no toquen porque afuera la policía estaba cagando a palos a los que querían entrar. No pude menos que sonreír. No estoy viejo, me dije, sólo tengo más experiencia. Somos los mismos de siempre.
A partir de mañana les cuento sobre los discos que traje. Hasta la próxima.

6 comentarios:

Marisa dijo...

¡¡ufa!!,¿ahora tenemos que esperar para que nos cuentes que vinilos te compraste?,Bueno paciencia.
Saludos.

Marta dijo...

¡¡¡ JUÁAAAAAAAA !!!!!!
Yo me di cuenta de que había perdido mi aspecto juvenil un día de carnaval, en el que salí a hacer los mandados, y nadie me revoleó una bombucha ... Regresé a casa seca y con bastante bajón ...
Cuando era recién casada,muy jovencita, no sabía cómo hacer para demostrar mi estado civil. Quería que me llamaran Señora. Era como tener más status. Ahora, si alguien me dice Señorita, lo miro fijo para saber si me está cargando o tengo pinta de solterona.
Lo peor de lo peor es cuando empezás a sacar cuentas como estas:"Pero si no hace tanto, habrán pasado 15 años nada más". O esta, que es tenebrosa: "Pensar que hace 20 años, ¡¡ yo ya tenía cuarenta !!!"
Me voy a secar los lagrimones, para poder mirar mejor la foto que publicaste. ¡¡ Está el burbujero !!
¡¡ Pensar que llevamos a la perra corriendo a la veterinaria porque largaba espuma por la boca, y era que se había tomado el detergente que vos y tus hermanos habían dejado después de hacer burbujas !!
Y de eso, ¿cuánto habrá pasado? ¿23 años solamente? ¡¡¡ BUÁAAAAAAA !!!

Luis dijo...

Hola. Sabés cómo te entiendo: como diría Joan Manuel Serrat en una de sus canciones en catalán, "Hace 20 años que tengo 20 años" y ya perdí la cuenta la de veces que dije "Si me tuteás no me molesta" u otras como "No soy el Che Guevara diciendo ´a mí no me tutee´" o como decía Enrique Pinti en la película "Juan que reía" en el año 1976: "El señor está en el cielo". Pero eso no es de ahora: me lo han dicho no solo durante mis 20 y hasta en la época de adolescente (¡!) también (he sido de aquellos que temprano, por el aspecto, aparentaba ser más grande en edad). Que sigas bien.

Juano dijo...

Che no solo afuera la cana pegaba... Adentro repartieron palos de lo lindo!!!! El trabajo que ahora hacen los patovicas, lo hacía la policia de la provincia en aquellos tiempos... Igualmente aunque no sigamos siendo los de antes, aunque nos miren los pendejos como si estuvieramos acompañando a nuestros hijos, aunque querámos matarlo cuando chiflaban a Pappo y nosotros nos mirábamos como diciendo: "no saben lo que hacen", esos lugares nuestros siguen estando, nos siguen esperando eh!!!! Así que no hay que dejarse amargar, no podremos hacer pogo todo el recital pero yo un par de temas me aguanto y sé que ahí adelante algunos me esperan para darme los codazos de hace años!!!!!!!!!

Disco C: dijo...

Jajajajaja! Coke me sentí totalmente identificada. A mi hace tiempo que me dicen señora. Al principio me quería matar!!!! Porque pensaba, no vine con mi marido, no tengo anillo, no tengo hijos, ¿En qué se basan para decirme señora?; evidentemente estoy hecha pelota.
Los recitales son otro temita; yo me alegro por Juano que todavía poguea algo; pero yo bien lejos del pogo!!!. Antes iba a cemento y aunque volviera cansada, transpirada y viajara 2 horas y media en el 96 de constitución a Pontevedra parada, nada importaba por ver a mi banda favorita (Todos tus muertos, todavía los voy a ver)… Ahora me gustan los recitales en El Teatro o La trastienda porque es mas cerca y muy tranquilo ja!.
Y ahora que lo pienso; tengo 29 años y hace 10 que soy vieja. Como? Fácil: el día que entre en la docencia me convertí en “La vieja de plástica”. Saludos gente.
Mariana

Marta dijo...

El comentario que dejó Mariana me hizo recordar otras cosas: cuando nos reunimos todos los años para el Día del maestro las ex condiscípulas de la escuela normal nº 1, es inevitable que recordemos a quienes fueron nuestros profesores: "El otro día la vi a Fulana, la de química", o "En un seminario la encontré a la de Psicología evolutiva" (ya no las llamamos "las viejas de ...", para eso estamos nosotras de cuerpo presente),. Y ahí vienen los asombrados comentarios: "¡¡¿ Todavía vive? !!¿Cómo puede ser?" Y es lógico: cuando nosotras éramos tiernas adolescentes, ellas ya eran mujeres de 20 ó 30 años. Jovatas antidiluvianas, para nuestra óptica de aquél tiempo.Y, sí, "la vieja de zoología" rondará ahora los 75 pirulos, la vieja de Matemática tendrá 70 ... y nosotras nos hemos acercado vertiginosamente a ellas.
Debe ser lo que llaman "la crueldad de los chicos", ¿no?