viernes, 11 de mayo de 2007

Yo quería ser sapito

El primero de Cantaniño, el histórico concurso anual de intérpretes infantiles acompañados por el coro Sapito de Oro. Una cantera de temas infantiles que pasaron a la historia para los niños de la década del 70. Yo no tuve este disco de chico. El primero que tuve fue el número 2 y después el 3 y el 4. Recuerdo que a este lo tenían Germán y Barbarita los vecinos del departamento del fondo y lo que a mi me llamaba la atención era el paquete de Lincoln, chivo que no volvió a repetirse en los otros discos.
Otra particularidad del disco es que entre las fotos del coro y los solistas de la contratapa hay dos nenas que son de La Plata. Las busqué en la guía telefónica pero no estaban, deben tener el teléfono a nombre del marido. Hubiera estado bueno “Hola, te hablo porque te vi en el primer disco de Cantaniño”. Ja. Vamos a ver si las rastreamos para más adelante. Por suerte no son Gómez o González.
En esta oportunidad el ganador fue el famosísimo Como Bolita, aquel de Tengo un Hermanito Chiquitito. Hay cosas que pintan una época y que después de unos años dejan de tener sentido. En esta canción hay un ejemplo: “Lustra el comedor con su pañal ¡Pobre mamá!” Es que los pañales eran de tela ¡Se lavaban! ¡Cómo le explicas esto a un pibe de hoy! Cómo hacés para que se imaginen en invierno los pañales colgados alrededor de la estufa largando un tufo insoportable.
Otra curiosidad de este disco es que entre los autores de los temas figuran Antonio Tarragó Ros (Mi barrilete no es un juguete) y Mario Clavell (La imaginación)
Me hubiese encantado formar parte de Cantaniño ¡Cómo me gustaba a mi cantar! Y me sigue gustando. Lástima que nunca pude. Podría decir que ladro, pero tengo miedo de que mi perra lo tome a mal. Realmente nunca pude entonar. Recuerdo que una mañana, yo estaría en quinto grado, en el salón de actos la señorita Perla, profesora de música de mi escuela, nos estaba haciendo cantar como ensayo para un acto escolar. Junto a ella estaba Carlitos Brunetti, un pibe buenísimo, compañero mío. En un momento Perla se dio vuelta mientras tocaba el piano y exclamó ¡Qué hermosa voz! Yo le pedí a mi compañero si no me dejaba su lugar junto a la maestra, pero ella nunca se dio vuelta para decirme nada. Imagínense la frustración que más de 25 años después todavía me persigue.
Realmente no se si la señorita Perla se hubiera dado vuelta para decirle a alguno de estos nenes de Cantaniño que tenía buena voz. Lo cierto es que ahí están, ninguno se hizo famoso, al menos no como cantante, sin embargo tuvieron sus 2 minutos de fama y su remera oficial con el dibujo del sapito cantor. Bueno, me voy a cantar a la ducha. Hasta la próxima.

7 comentarios:

Marisa dijo...

Jajjajaj.es ¡¡increible como relatas cada disco!!..
No voy a repetir lo mismo de siempre, por que ya te imaginaras... vas a suprimir mis entradas para que no moleste mas con el libro...¡¡¡y bueno seguiremos esperando!!Mientras tanto nos seguimos deleitando,con el blog,a diario que tan buenos recuerdos nos trae.
¡¡viendo esta tapa de el disco me antoje con las galletitas lincoln!!....¿existiran todavia?.Saludos

Marta dijo...

¡¡ Cómo me gustó siempre cantar !! Pero vos y tus hermanos, junto con papá, me tomaron tanto el pelo y tanto me cargaron, que ya no canto más. Por ahí, en la ducha, a veces me animo ...
Nombraste a la Srta. Perla. ¡¡ Gran Valor !! No te sientas mal si no apreció tu voz: por esas cosas del destino y de mi quehacer con la danza, algunas veces estuve con ella ... y calculo que algún fideo le falta en el guiso.
¡¡ Si querés cantar, cantá !!
Y que sea a grito pelado.

martin dijo...

loco no te conozco pero me hiciste acordar de mi infancia y me largue a llorar
esa imagen del disco me trajo tantos recuerdos, gracias por compartirla
un abrazo

El Metepúa dijo...

Hola Martín, no sabés la alegría que me da saber que colaboré a que recordaras tu infancia. El fin de este sitio es ese, que podamos sentirnos más cerca de esos momentos. Si tenés un ratito contanos algo más de vos. De dónde sos, tu edad, tus gustos. Se está formando una linda comunidad entre lso que nos encontramso a diario en este sitio. Te mando un abrazo y muchas gracias por el comentario.

Javier Jáimez dijo...

Permitime contar esta anécdota: soy de Mar del Plata y trabajo aquí en la conserjería de un hotel; hace seis años, en el 2001, ingresa a alojarse un matrimonio joven, de aspecto algo humilde, con un bebé; mientras el pibe hacía el trámite, la chica miraba en derredor y comenta en voz alta: -Cambio mucho el hotel. Yo hace veinte años estuve alojada acá con mis compañeros. -¿Viniste con tu colegio? (mi pregunta obvia) -No. (responde) Con mis compañeros de coro. Yo cantaba en Cantaniño. -¿Vos cantabas en el coro de los sapitos? (le pregunto sorprendido y le empiezo a tirar pedacitos de las canciones que yo recordaba) Señor Avión... Sé que tenés el corazón... Será como mamá y papá... Ella me mira asombrada y felíz de que alguien se acuerde y me contesta: -No. Yo cantaba "cuando se le acaba... ese papelito..." Yo me acordaba perfectamente de esa nenita que cantaba convencida de que era una estrella, y ahora la tenía enfrente mío, con un bebé de meses en brazos y un presente completamente ajeno a la escena. No sé porqué, pero ahora que lo recuerdo siento mucha pena.

El Metepúa dijo...

Hola Javier, muy buena historia ¿no te sacaste una foto y le pediste un autógrafo? Yo lo hubiera hecho.
Vos sabés que ayer estuve leyendo el adelanto de un libro que se llama La maldición de Jacinta Pichimahuida y que habla, por lo que pude leer, precisamente de esto, de los chicos que llegan a ser estrellas fugaces y después son desechados. No tengo en estos momentos la guita para comprarlo así que sólo pude leer los dos primeros capítulos que muestran en Internet, pero prometo investigar un poquito para una futura nota. Tenemos sobrados ejemplos de esto y alguno que otro tocamos en una entrada antigua. Gracias otra vez por el comentario y no me hago el gil con lo de Carlitos Russo, sólo tengo que encontrar de dónde saqué a lista de actores. Saludos.

Javier Jáimez dijo...

Vos sabes que en cuanto supe de la existencia de ese libro, hace como dos meses, corrí a comprarlo convencido de que se trataba de un trabajo de investigación al estilo "E! True Hollywood Story" sobre las vidas verdaderas de los actores del programa, pero en cuanto lo tomé y comprendí que se trataba de una ficción dí marcha atrás. Por buena que sea la novela no podrá superar al drama real de las vidas de las ex blancas palomitas, desde el suicidio de mi amada Graciela Cimer hasta el homicidio por intento de robo de Julio "Siracusa" Silva.
Sobre lo de mi encuentro con la ex sapito, personalmente no soy de caer en ese lugar común de los cholulos; además no sería bien visto por las autoridades del hotel; si soy de expresarle, si él o ella me lo permiten, dos o tres palabras elogiosas sobre su labor. Con más de ocho años trabajando en el hotel he tenido la ocasión de conocer a muchos famosos (actores, músicos, periodistas, políticos, deportistas y hasta actores de publicidades); algunos en plena actividad y otros completamente olvidados; algunos que me cayeron muy bien (en una lista imaginaria, Sergio Denis y Donald figurarían en el tope) y otros no tanto, pero a estos preferiría no mencionarlos...