miércoles, 11 de abril de 2007

La trilliza de los teléfonos

Antes que nada agradezco a todos los saludos de ayer por mi cumpleaños. Como se imaginarán todavía no logro recuperarme de lo comido y lo bebido. ¡Y eso que ayer fue sólo para la familia! Como es costumbre ya (gracias a Dios) crecieron mi placard, mi bodega y ¡mi colección! Hay muñecos nuevos, revistas Billiken y Anteojito sorpresas de estas revistas y entre lo que nos convoca cada día una pila de vinilos así de grande que de a poco iré mostrando. En fin, ese es mi parte diario para darles material a los programas de chismes y las revistas del corazón que siempre están buscando noticias nuevas.
El disco de hoy tiene detrás una historia particular. En realidad no el disco, sino la compra. Como siempre les cuento el paseo por la Feria de Tristán Narvaja en Montevideo, es tal vez el que más disfruto de todos los que hago. Sobre Tristán Narvaja a pocas cuadras de la 18 de Julio hay un señor de varios años que vende discos de vinilos. Para los que tienen la suerte de conocer la feria, está justo al lado de los que venden pájaros y animales de granja (Patos, gansos, pollos, gallinas y hasta ovejas vi ahí) En mi última ida llegué muy temprano como siempre y escuché que este señor de los discos discutía con su empleado mientras armaba el puesto porque no tenía para pagarle lo que él le pedía. Yo no soy de regatear en las ferias, pero algo me decía que si encontraba algo iba a conseguir un buen precio dada la necesidad de este buen hombre de pagar a su ayudante. Busqué pacientemente en cada caja y encontré algunos discos lindos. Cuando le mostré este de las trillizas el hombre me miró con cara de complicidad, esa cara que se encuentra muy a menudo en los vendedores de ferias, la que dice “escuchá, voy a avivarte, lo hago porque me caíste bien y además voy a hacerte un precio especial” El amigo me señaló a una de las hermanitas “¿Sabes quién es esta?” me dijo. Yo por supuesto no tenía idea, porque nunca pude distinguirlas, ya sea por parecidas o porque no me tomé el trabajo. Igual arriesgué: “María Emilia” El hombre meneó la cabeza. Otra vez esa mirada: “¡Esta es la que hacía shock, la Susana Giménez!” Yo pensé que me iban a dar una lección y al final me salió con esto, no sólo no conocía a las trillizas ¡El hombre pensaba que eran tres fotos de la misma persona!. Por supuesto le compré el disco y por respeto no le hice ninguna aclaración. Era domingo, a las 8 de la mañana y ya me había hecho reír. Finalmente el precio de los discos fue el esperado y ni bien recibió la plata se la dio a su ayudante. Así que todos contentos: yo por los discos y la risa, el empleado por cobrar y el hombre, no sólo por la venta sino porque me había dado una lección.
Las 12 nuevas canciones de Palega Ortito y Ben Molar interpretadas por las entonces futuras esposas de famosos polistas no son realmente gran cosa. Por lo general las hacían tristes y sufridas. Sin embargo “¿Cómo será?” La canción que abre el disco cuenta lo que se pensaba en esa época en que era todavía lejano del ahora ya lejano año 2000 y es bastante graciosa. Hay otra canción en las que las trillizas plantean las discusiones familiares con respecto a las vacaciones ¿Mar del Plata, Miramar, Cosquín? Pobrecitas todavía ni se imaginaban Miami como posible destino. Así y todo es un lindo disco para tener y vino con historia incluida.
En fin, así somos los borrachos cuando nos ponemos a contar anécdotas. Hasta la próxima

3 comentarios:

Marisa dijo...

muy buena la historia de el sr de montevideo todo un "personaje",y que suerte la tuya por semejante vinilo...algun dia tendre que ir a esa feria que tanto nombras....
¡¡que suerte!! que hallas recibido tantos regalos, y que tu coleccion siga creciendo,pero uno con esto nunca termina.... yo digo es lo ultimo y siempre incorporo algo mas.saludos.

Marta dijo...

¡¡ TRISTAN NARVAJA, FERIA LINDA COMO NINGUNA !!! Vale la pena todo el tiempo que lleva llegar hasta Montevideo desde La Plata, sólo para recorrerla, de punta a punta, sin parar ni para comer ni para ir al baño, porque resultan pocas las 6 hs que permanece abierta, sólo los domingos. Es un paseo increíble e insustituíble. ¡¡ Quiero ir, quiero ir, quiero ir !!!
Y eso que en los últimos años ya no se instalan aquellos puestos con muebles y sanitarios antiquísimos, que a uno le hacían meditar en cómo subir al buquebús con una bañera enlozada con patas o un trinchante de tres metros de largo y tapa de mármol... ¡¡ Pero igual, vernos embarcar con nuestros bolsos repletos de alegrías halladas debe ser un espectáculo muy cómico !!!

Luis dijo...

Otro simple de las trillizas etapa sello Fermata: Ob la di ob la da (versión libre del tema de Los Beatles) / Feliz cumpleaños. No sé si tiene tapa (yo le tuve que poner un sobre), pero si te interesa buscarlo... Suerte.