jueves, 1 de marzo de 2007

Nuestro Rodrigo Noya

Dice Alejandro Dolina, en una de las Crónicas del Ángel Gris, que si bien muchos chicos dan frutos tempranos y son exhibidos con orgullo por sus padres, no siempre la precocidad es auspiciosa. Dice también que así como existen adultos bondadosos o geniales, también los hay mediocres y canallas. Y que muchas veces la precocidad consiste en adquirir antes de tiempo el tono vacío y protocolar de las salas de espera, repiten el lenguaje de las revistas y hacen suyas las respuestas de los reportajes más vulgares. “Así anda el mundo Doña Juana” “Qué se gana discutiendo, Don José”
Y termina Dolina diciendo que ojalá surjan muchos niños prodigio que se apropien del genio con impaciencia, pero que para ser un papanatas no hay ningún apuro.
Nuestra generación estuvo llena de “niños prodigio” desde el que contestaba con seguridad en el programa de preguntas u respuestas hasta un nene que hacía jueguito para Pipo Mancera y que luego fue D10s, podemos citar montones de ejemplos. Muchos de ellos apenas se quedaron en el amague, otros fueron prodigiosos adultos y otros se apoyaron en su fama precoz para poder escalar posiciones, por ejemplo como esposas de polistas consagrados.
Entre nuestros famosos prodigios de los 70’s uno de los más recordados sin dudas es Marcelo Marcote. Aquel niño pecoso del Club de Anteojito, que protagonizó infinidad de películas y que de buenas a primeras desapareció de la televisión y los medios sin dejar ningún rastro; hasta que hace algunos años un noticioso decidió mostrarlo como un resucitado y ahí nos enteramos que se había dedicado a la medicina, que era un reconocido pediatra y que seguía teniendo la misma cara de hacía 30 años, lo cual, en realidad, no lo favorecía mucho.
En el simple de 1973, editado por RCA Víctor que tengo del protagonista de, por ejemplo, Los chicos crecen (fíjense en la foto quién es la niña prodigio que lo acompañaba) Marcelito le canta, cuando no, a las mamás en su día. Y por supuesto además del poco vuelo poético de la canción: “Mamita mamita, mamita mamá eres la más linda de todas, mamá” la canción es triste como todas las que en aquella época se dedicaban a las madres ¿Sería una herencia del tango?
El lado B del disco, en el que Marcote está acompañado por Angel “Pocho” Gatti y Orquesta, estaba dedicado a Sultán. Adivinaron, un perrito: “Tengo un amigo que me hace reír, es mi perrito Sultán… es mi amiguito, compañerito, es mi perrito Sultán”. Y bueno, qué se le va a hacer, no siempre podemos hablar de la poesía de Pipo Pescador o María Elena Walsh. Pero seguramente muchos chicos habrán taladrado los oídos de sus padres repitiendo hasta el cansancio estas canciones.Hoy la televisión está plagada de nenes que pretenden ser prodigios, aunque por lo general sólo les dan 30 segundos de fama en programas con escasa creatividad. Hasta la próxima.

1 comentario:

Marta dijo...

Voy a referirme, primero, a lo que no comparto de la nota de hoy: Marcelito Marcote era un nenito LINDO para esa época, gracioso por sus pecas y su pelo cortado a lo pelela. Caía simpático (igual que Andreíta del Boca), aunque todos pensáramos que aquél éxito sería tan efímero como lo fue el de Adrianita en Argentina, o Shirley Temple en el país de arriba.Cuando volví a verlo de adulto y pediatra, pensé qué factor climático había arruinado tanto aquella carita redonda y tierna de antaño. Andreíta era una nenita preciosa, que llamaba la atención por su desenvoltura y memoria, pero de quien nos apiadábamos los adultos cuando supimos que tenía a toda su familia como sanguijuela en su cuerpo y en su mente. La primera vez que vi actuar a Gabriela Toscano, la que está en la foto (no reconozco al otro con carita de susto o de estar podrido, aunque me parece haberlo visto en películas de los Titanes, ¿podrá ser?) fue en la película La Mary, en una escena que entonces me chocó porque era una conversación de chicos con algún tema inapropiado para la edad que tenían.
Calculo que a esos niños que nos hicieron sonreir por su inocencia (como los que nos han hecho reir mucho con Dady Brieva)habría que darles un premio reivindicatorio por los años que les han hecho perder en casting y estudio de libretos, y una cuenta bancaria segura para que tengan una vejez dichosa, ya que de pibes no lo fueron.
¡¡ Menos mal que por mi lado lo más prodigioso que escuché fue un versito que decía así:
"En el fondo de mi casa
tengo un oso DEZONGON,
dos panteras, 3 FIRAFAS
y un CUCHORRO de león" ...