martes, 6 de marzo de 2007

Gracias Negro

Hoy es el cumpleaños de mi hermano, una de las personas a quién más quiero y con las que comparto más cosas. Por eso la entrada de hoy está dedicada a él. Feliz cumpleaños.
Y elijo para dedicarle unas palabras sobre uno de sus personajes favoritos. Tal vez el más grande de todos. El inigualable Negro Olmedo. Como todos sabemos ayer se cumplieron 19 años del día en que falleció. Increíble que haya pasado tanto tiempo, pero mucho más que se haya muerto.
El negro fue capaz de hacer reír a grandes y chicos por igual, a recrearse, a reinventarse, a ser otro y sin embargo ser único, como para no pasar nunca de moda. Fue el Capitán Piluso, fue Rucucu, fue Chiquito Reyes, fue el Manosanta, Rogelio Roldán, el dictador de Costa Pobre, fue el Pitufo (pero no bolufo) Fue un grande.
El día de su muerte es uno de esos días que se recuerdan siempre, esos días en que uno dice: Yo estaba haciendo tal cosa, yo me enteré de tal manera y todos decimos: yo no lo podía creer. No fue un día cualquiera. Todos le debemos al Negro alguna carcajada.
Me acuerdo perfectamente de esa mañana. Era sábado, yo tenía 16 años, seguramente había trasnochado, así que dormí hasta tarde. Mi mamá entró a la pieza como una tromba “Se mató Olmedo” Levanté la cabeza y traté de enfocarla ¿Qué Olmedo se murió? Inconscientemente trataba de buscar otro Olmedo para enterrar. Pero no había. Era único. Pegué un salto de la cama y a seguirlo por televisión, como siempre. Se dijeron miles de cosas, se lloró en cadena nacional. Por supuesto no tardaron en aparecer los cuervos de siempre hablando estupideces ¡Qué importaba si estaba borracho o falopeado! ¡Salames! Era el Negro Olmedo. Déjennos sufrir tranquilos.
Miles de veces se repitieron sus programas, ahora los editaron en DVD. No pasan de moda nunca. Cada vez que juntan a sus viejos compañeros para recordarlos nos prendemos a la tele para recordarlo, para escuchar nuevamente las historias de su origen humilde, de sus comienzos en el viejo canal 7, de su generosidad, de sus romances, de sus improvisaciones.
Una noche volví tarde a mi casa, mi papá todavía estaba colorado de reírse. Álvarez Y Borges habían arrancado su rutina hablando del calor terrible que hacía. En un momento Javier Portales le dijo al Negro: “Si tiene tanto calor por qué no se saca la ropa” Al minuto, Olmedo se había metido detrás del sillón y le pasaba su slip por arriba del respaldo, al grito de “¿Qué no me lo saco?” creo que era rojo. Cada vez que veo la repetición de ese programa me río, pero no sólo porque me sigue causando gracia, sino porque recuerdo las carcajadas de mi viejo cuando me lo contaba. Y eso también se agradece.
Las tapas que ilustran la nota de hoy son de varios de mis discos preferidos. Alguna vez volveremos sobre ellos para comentarlos.Hoy solamente voy a brindar por el recuerdo de Alberto Olmedo (¡Savoy, Savoy!) y por los 33 años de mi hermano. Ellos se lo merecen. ¿Cómo que se murió el Negro? ¡De acá! Hasta la próxima.

3 comentarios:

Marta dijo...

¡¡ Cuánta razón tenés !! Al enterarme de la muerte del Negro, yo estaba barriendo el comedor ... Hacía muy poco que Alicia Muñiz había volado de un balcón, y lo primero que se me ocurrió pensar fue "¿Pero, qué está pasando en Mar del Plata?", volé a mirar la pantalla de la tele y me quedé petrificada viendo las imágenes, que no dejaban margen de duda sobre lo que estaban anunciando.
Mi homenaje al Gran Olmedo, y para tu hermano toda la felicidad. ¡¡ Qué grande que está el nene !!!!!

Santiago el de los discos dijo...

Hola capo, te felicito por tu blog, si yo supiera como cuernos hacer uno ya estaria online jaja. Conta conmigo x lo que sea y vamos para adelante!!! 1 abrazo, Santiago el de los discos.

Luis dijo...

Viendo que tenés varios discos del recordado y querido negro, ¿nunca te grabaste la canción de "El hombre del año", de 1970? Esa que se llama "Tengo dos corazones qué me contás", yo la grabé de la tele y me la pasé a CD. Te tiro la idea y suerte.