lunes, 5 de marzo de 2007

Empiezan las clases!!!!

Y bueno, no queda otra. Hay que ponerse los guardapolvos, agarrar los portafolios de cuero, el vaso extensible y salir para la escuela. ¡Empiezan las clases! Para gente muy cercana a mí era el peor día de sus vidas. Yo no lo vivía como algo tan terrible. Era como que un poco empezaba a extrañar para esta época. Aunque después, por supuesto, me la pasara esperando los días de tormenta o los feriados para no ir a la escuela. Yo tuve la suerte de hacer la primaria en una escuela del estado, podría decirse de barrio, aunque con una biblioteca y un salón de actos hermosos y, para nuestra visión de aquellos años, enormes.
Hoy vuelvo a vivir el reinicio de clases con la misma expectativa de aquellos años, las mismas dudas, los mismos miedos e ilusiones. Pero esta vez no por mí, sino porque hoy empieza primer grado mi único hijo.
Así que hace días que estoy muy nervioso pensando en el nuevo mundo que le espera, que es totalmente distinto a todo lo que vivió hasta ahora.
Como no podía ser de otra manera elegí para la entrada de hoy el disco Jacinta Pichimahuida, editado por el sello Polydor en 1975. En esta versión la maestra que no se olvida fue María de los Ángeles Medrano, recordemos que anteriormente había sido Evangelina Salazar, luego Silvia Mores y más acá en el tiempo, en la última versión, Cristina Lemercier. Quien también editó dos discos como Jacinta, de los que ya hablaremos. En este disco la mayoría de los temas fueron compuestos por André, Emir y Abel Santa Cruz, aunque también hay lugar para temas de Francis Smith o Cacho Castaña. El disco comienza con los chicos dando el presente y enseguida “Acá está la bandera idolatrada…” El resto de los temas están dedicados a los personajes más importantes del ciclo. Tienen sus canciones Jacinta, Etelvina, tu debes cambiar, Efraín el portero, Meche la anteojuda, El negrito Cirillo y Palmiro, el Gordo bueno.
Desde acá entonces les deseamos un buen comienzo de clases a todos nuestros niños y por supuesto hacemos fuerza para que de una vez por todas se le de a la educación el lugar que se merece y se reconozca a los maestros la importancia del papel que desarrollan. Hasta la próxima y vayan pasando blancas palomitas que ha sonado la campana.

2 comentarios:

Marta dijo...

"Arriba, Juan, arriba Juan, vamos a la escuela ... oh, no mamá, oh no mamá, me duele la muela..." Han transcurrido muchos años, pero si mi segundo hijo (quien mañana cumple 33 años) escucha esa canción, se descompone. No es ilógico, si a una semana de haber comenzado la primera sala del Jardín, declaró llorando que no quería estudiar más ...
Comienzan las clases y otra vez las calles se llenan de "blancas palomitas" y el ruido de las rueditas de las mochilas. Ojalá pudiera darse algún día las situaciones ideales de aquella escuela en la que Jacinta Pichimahuida tenía muy pocos alumnos, conocía cada uno de sus problemas y los ayudaba a resolverlos.
¡¡ Si habrá maltratado mi hija el disco en el que una Cristina Lemercier desafinada cantaba "Porque mañana, los niños vendrán ... que no encuentren espinas cuando empiecen a caminar".
¡¡¡ Y ese es el deseo de todos !!!
¡¡QUE SE CUMPLA, POR FIN !!!

Javier Jáimez dijo...

Sr. Coke, supongo. ¿Así que usted es el responsable de este blog? Pues mis sinceras felicitaciones. En la web abundan muchos sitios dedicados a la "retrocultura", pero este es el primero que conozco en el que se permite una posición objetiva y hasta crítica sobre algunos de los infinitos ítems que que hoy forman parte de la nostalgia de nuestra generación. Si bien la temática central de este blog son los discos de aquellos años y sus contenidos, tu propuesta (y es aquí donde se aprecia tu formación periodística) invita al debate respetuoso, al humor inteligente y, por supuesto, a la emoción. Emoción como la que se apoderó de mí al volver a contemplar en la tapa de este disco una foto de mi primer amor, Graciela "Etelvina" Cimer. Nunca voy a olvidarte, princesita, sólo te pido que me esperes en el cielo...