domingo, 4 de marzo de 2007

Cada domingo renace la esperanza

Tal como pasó el domingo pasado hoy no vamos a trabajar mucho. Acá está el disco del programa Domingos Estudiantiles en su versión de 1975, conducido por Orlando Marconi, no muy favorecido en la foto de la portada.
Estos eran los típicos discos editados por las compañías discográficas para publicitar a los intérpretes de sus sellos, en los que mechaban algunos temas de moda con otros que necesitaban dar a conocer. Todo esto subidos al carro de la popularidad de algún programa. Mientras esperamos que el insufrible Guido Kaczka aprenda de una vez por todas a generar climas de suspenso antes de decir si una respuesta es correcta o no, no está de más recordar la época en que la educación en la Argentina permitía decidir el ganador del viaje a Bariloche preguntando sobre historia, filosofía o mitología griega y no sobre la vida privada de Shakira o el apodo de Tinelli. Y para ser justo con una de las más fieles lectoras y sin dudas la más participativa, adopto el sistema de preguntas y respuestas para contestar a la que ella hizo en su último comentario sobre el origen de Billiken: El primer número de la revista apareció en 1919. Por aquel entonces estaba de moda en todo el mundo un muñeco de origen norteamericano llamado Billiken. Era una especie de buda que supuestamente daba buena suerte. Constancio C. Vigil, el creador de la revista, adoptó el nombre porque la figura era muy popular también entre los chicos argentinos. ¡¡¡Me gané el viaje!!! Feliz domingo para todos. Hasta la próxima.

3 comentarios:

Marta dijo...

Consultado que lo he al escribano Pratto Murphy, debo indicarte que la respuesta acerca del nombre del Billiken no es absolutamente correcta: el muñequito se llamaba Billy Kent, pero acá se había argentinizado y de allí el nombre de la revista. De todas maneras, el jurado la da por buena ...
Orlando Marconi supo conducir aquellos programas con simpatía y euforia, mechándole sus incursiones de actor medianamente cómico y sus inexistentes dotes de violinista (que tal vez era lo más gracioso que hacía). Pero se había ganado el aprecio de todos los televidentes y, ante la falta de otras opciones, todos terminábamos viendo y participando de los juegos de preguntas y respuestas domingueros.
Esos programas (así como el que conducían las inefables hermanas Pais) han servido, y siguen siendo útiles para comprobar a diario el deterioro de la educación en nuestro querido país.
Ya cuando yo iba a la escuela mi mamá y mis tíos se espantaban de lo poco que aprendíamos en la escuela, comparándolo con lo que habían tenido que estudiar ellos. Y desde entonces el declive aumentó año a año ... Ojalá que a mis nietos se les enseñe, por lo menos, a sumar y a restar.
Pero ... la culpa no la tiene el chancho, tampoco los maestros: la tienen nuestros gobernantes que necesitan cerebros vacíos. Claro que ... ese sí que es otro tema, ¿no?

El Metepúa dijo...

Ja, ja, ja. Yo sabía que alguien iba a caer. Por eso lo dejé sólo ahí. El muñeco se llamaba Billiken y no Billy Kent o Billy Ken. Esa es una fábula que recorre las Pampas y es repetida por muchas personas. Tampoco es cierto que su inventor se llamara así. Su creadora fue una profesora de dibujo e ilustradora norteamericana llamada Florence Pretz, que patentó el diseño en 1908. Tampoco se llamaba Billy Kent el fabricante: lo produjeron varias firmas, entre ellas The Billiken Company of Chicago. Lo único que se argentinizó fue la manera de pronunciarlo.Como muestra subo una foto para lo conozcan. Esta vez se equivocó Pratto Murphy. La cinta, Gonzalito.

Marta dijo...

Y ... bueno ... habrá que reconocer el error cometido por mala información. Me quedé atónita mirando la foto del muñequito, del que sólo conocía su historia, mi papá lo tenía en oro macizo, chiquito, colgado en su reloj, también de oro, de bolsillo. Mis hermanos y yo le decíamos "el monito", y Papi nunca nos contradijo, por el contrario, nos dijo siempre que era el mono que hablaba y custodiaba sus tesoros enterrados en Tanganika ...Así era Papi, "El gran pez" ...
¿Sabrá mi hermano que lo que tiene es nada menos que el famoso Billiken?