martes, 27 de febrero de 2007

Soy yo, el Conde Panceta - respondió la voz

A veces recuerdo cosas que parece imposible que recuerde. Ya sea porque no son cosas de gran trascendencia en mi vida, por la cantidad de años que hace que pasaron o porque era muy chico como para guardar el recuerdo.
Sin embargo ahí están. Muy claras, como si alguien me las hubiese repetido durante años para que no se borren. Y ojo que no son anécdotas de las que se cuentan en los cumpleaños, ni prácticas que se mantienen en el tiempo. Son hecho puntuales, que duraron apenas minutos, o segundos, y que seguramente pasaron inadvertidos para los demás. Y sin embargo están guardados en algún lugar de mi cabeza y vuelven recurrentemente cada vez que algún hecho, persona u objeto los dispara.
Yo era muy chico, realmente muy chico. Todavía vivíamos en los departamentos de la calle 11. Una mañana se aparecieron mis abuelos Zuna y Pocholo, o Mami y Papi como preferíamos decirles nosotros. Lo que recuerdo es que venían de una feria y nos traían de regalo algunos discos simples, uno de los cuales tenía el tema Barrilito de cerveza, seguramente en la versión de Anteojito. Pero no eran discos comunes, de vinilo, eran esos discos transparentes, finitos como un papel. Eso es todo lo que recuerdo, en realidad eso y que esos discos me encantaron.
Con el paso de los años esos disquitos desaparecieron, como todo. Sólo aquel hecho quedó guardado en mi memoria esperando.
Hasta que hace un tiempo, mucho más corto, en uno de los puestos de Parque Los Andes, encontré un par de aquellos discos transparentes, impecables y pegados sobre un papel con hermosos dibujos de un lado y una historia del otro.
Uno de esos discos es el que les muestro hoy. El de la Pantera Rosa. Sobre ese dibujo espectacular de la pantera, el Inspector, Dodo, la Hormiga y el Oso Hormiguero (fuerte ese aplauso señores) hay un disco transparente que con muy mal sonido, reproduce la cortina inigualable de Henry Mancini. Del otro lado, un cuento firmado por El Tío Time, en el que El Conde Panceta le pide a la pantera que investigue por ruidos molestos en su casa. Al llegar la pantera encuentra al mayordomo Jones Segundo que yacía en el suelo con un puñal clavado en el tobillo. ¿Quieren saber qué hizo para resolver el caso? Se tomo su pastilla Nro 707, que es la que la hace invisible y golpeó en la cabeza al ladron, que no era otro que Ocho Dedos Sullivan y se llevó de recompensa 5 doblones de oro. ¡Impresionante! ¡¡¡Qué fumaste Tío Time!!!
El disco valía la compra, aunque se escuchara mal, el dibujo por supuesto también era irresistible y por si fuera poco esa historia re loca justificaba gastarse unos pesos para traerlo. Pero sobre todo valía ese clic en mi cabeza que disparó el recuerdo hermoso de aquella mañana en que mis abuelos me trajeron, de pasada de la feria, aquellos discos transparentes que tanto me fascinaron. Hasta la próxima.

2 comentarios:

Marta dijo...

¡¡¡ ¿Dónde te habrán comprado Papi y Mami esos discos? !!! ¡¡Vaya uno a saber !! La verdad es que no los recuerdo, ni a los discos ni a la anécdota, pero suele suceder así: a uno le quedan grabadas cosas para siempre en un rinconcito del cerebro (que me imagino debe ser un lugar con un cartelito que dice "INFANCIA - Prohibido el acceso a todo hecho ajeno a esta etapa", y estará adornado con dibujitos coloridos de sonrisas y pataletas).Siempre me maravilla tu tremenda memoria, pero no te la envidio: yo también podría discutir con quienes participaron de mi niñez acerca de cómo fueron determinados acontecimientos, de acuerdo a mi óptica.Recuerdo perfectamente cuando en sala rosa aprendí "derecha e izquierda", el color violeta pintando un lirio, o cuando Papi y Mami me compraron (en una disquería de calle 12 que se llamaba RA-DIS) el disco Calesita de "Los diez perritos" cantado por Tatín, de quien yo pensaba que el nombre verdadero era "Tatos y Fuentes" ... ¡¡ Y qué buenísimo es mantener intactos esos recuerdos que nos vuelven a dar alegría !!! Son fieles, son leales, indelebles e incomparables.

Marisa dijo...

¡¡muy linda la anecdota!!
Que bueno que hallas de alguna forma recuperado los simples que trae a tu memoria tan lindos recuerdos de tus "abuelos ". Y ..si,evidentemente tenes muy buena memoria,por que hasta el minimo detalle recordas.
Pero generalmente las cosas que nos hicieron felices quedan guardados en un rincon de el corazon ..es como los "AROMAS" ¿quien los olvida?
Y ¡¡otra vez!!nos dejaste con la boca abierta,por que yo ,que soy mayorcita... no me acordaba para nada de este vinilo..gracias por compartir tus joyas.. ya que nos traen los mejores recuerdos vividos..NUESTRA INFANCIA.