miércoles, 14 de febrero de 2007

Para vivir un gran amor

Hoy es 14 de febrero, desde hace unos años, pocos en realidad, se festeja en Argentina el día de los enamorados. Un fecha que pedimos prestada, como tantas cosas, a los yanquis para poder consumir más y nos quedó de recuerdo de aquellos tristes días en que íbamos a entrar al primer mundo. Sin embargo si en un día como hoy uno no se acuerda de saludar a su pareja es un desalmado que “ya no la quiere como antes”
Pensé en varios discos que podrían tener que ver con esta fecha, la viudita enamorada de Martín Karadagián, Oaky cantando a la vecinita de enfrente, pero sin embargo me quedé con un tema que sin dudas tiene que ver con la infancia de los que pasamos los 30 hace unos años a pesar de no ser estrictamente infantil: las novelitas.
Los teleteatros comenzaron a partir de la década del 70 con su época de esplendor y de a poco fueron adueñándose de las tardes y las noches de los televisores de los argentinos. De la mano de autores como Alberto Migré fueron surgiendo las historias que llevaron a la fama y popularidad a una generación de artistas que, habiendo sobrevivido o no al género y a la época, ocupan un importante lugar en la historia de nuestra televisión. Actores como Claudio García Satur, Arturo Puig, Claudio Levrino, Antonio Grimau, Arnaldo André o Jorge Barreiro y actrices como Soledad Silveyra, Thelma Biral, Gabriela Gilli, María de los Angeles Medrano, Marta Gonzalez, Alicia Bruzzo o Ana María Picchio compusieron personajes que enamoraron o despertaron el odio de miles y miles de argentinos.
El furor de las telenovelas tuvo, como no podía ser de otra manera, su correlato en el vinilo. Las cortinas musicales generaban el anclaje necesario en la memoria de la gente y los discos se vendían y escuchaban por todos lados.
Sin dudas no es casual que hace unos meses el modernísimo grupo Miranda! Lanzara un EP con sus versiones aniñadas de varias de aquellas viejas canciones que hicieron historia en la voz de importantísimos intérpretes.
Mi recuerdo novelero está ligado sin dudas a aquellas tardes en lo de mis abuelos, tomando mate cocido con galletas abizcochadas untadas con margarina Dánica o Doriana y dulce de leche Gándara, en épocas de televisores en blanco y negro y 5 canales que no repetían dibujos animados las 24 horas. Y sin dudas uno se enganchaba también con aquellas historias, mientras esperaba a Berugo Carámbula, la Mona Margarita, la Tribu Brady o Manotas y el Inspector Ardilla.
La historia siguió igual con el correr de los años. Con mayores o menores producciones, con la llegada de actrices y actores o directamente de novelas centroamericanas y brasileñas, con el nacimiento de parejas históricas o malas de antología, las Bandas de sonido de las novelas siempre tuvieron su lugar en las bateas de las disquerías. Vaya entonces el recuerdo, en este día de los enamorados, a aquellos autores, actrices y actores que hicieron reales esas historias provocando el fanatismo de la teleplatea argentina; pero también a aquellos que supieron encerrar en cada canción la esencia de aquellos romances apasionados y que aun hoy, cuando los escuchamos, nos remontan a aquellas tardes de mate cocido y galletas acompañando a nuestras madres, tías y abuelas frente al enorme televisor blanco y negro. Feliz día de los enamorados. Hasta la próxima.

2 comentarios:

Marta dijo...

Comentamos ayer la nota por teléfono, pero quiero dejar mi testimonio de que todo lo que relatás es muy cierto ... ¡¡ las telenovelas !! Tus abuelas, primero "enganchadas" con los radioteatros (que les permitía, por esa magia de la radio, imaginar a los protagonistas a su antojo) pudieron conocer por fin los verdaderos rostros de aquellas voces que las subyugaban mientras hacían los quehaceres domésticos o las labores que nos vestían o abrigaban. El "Teleteatro para la hora del té" no dejaba que las interrumpiéramos durante media hora, aunque fuese para avisarles de un incendio de tostadas en la cocina ... Excelente tu comentario. Besos.

María Elena dijo...

En la década del 60 solíamos mirar a la hora de la merienda el TELETEATRO PARA LA HORA DEL TÉ. Las adolescentes moríamoos por los besos apasionados que le dabe Fernando Heredia a María Aurelia Bissuti. ¿Serían tan apasionados como nos parecían? Pero, eran modernísimos para la época. ¿Alguien recordará?