miércoles, 21 de febrero de 2007

El valor de mi colección

A veces es complicado salir al mundo a decir que uno colecciona juguetes o cosas que nos hicieron felices en la infancia. Parece que si uno colecciona estampillas o primeras ediciones de libros importantes es un intelectual, pero si coleccionás juguetes sos un nabo.
Cree que ese preconcepto tiene que ver con el valor monetario que la gente le asigna a cada cosa. Es decir alguien dijo por ahí que hay estampillas carísimas, o que con una primera edición de un libro importante te pagás las vacaciones y eso es suficiente para que todos te respeten. Por el contrario a nadie se le ocurre pensar que alguien pueda pagar mucha plata por un juguete antiguo, o un disco infantil, aunque nosotros sabemos que eso pasa muchas veces, y entonces nadie te toma en serio.
Pero el error no es creer que una cosa es más barata que la otra. El error es creer que al coleccionista le interesa el valor monetario de su colección. Cualquier verdadero coleccionista goza al encontrar el objeto difícil sin pensar en lo que le pagarían si lo vende. Y en el caso de los coleccionistas de juguetes, le sumamos el plus sentimental del recuerdo y el cariño que muchas nuestras piezas nos provocan.
Por eso hoy voy a dedicar mi recuerdo especial a tres amigos que están muy lejos pero que entendieron esa pasión y más allá de alguna sonrisa colaboraron con mi colección y me hicieron sentir que no es tan absurdo dedicarle al menos un rato por día a escribir estas palabras.
La primera fue la Bruja, que hace unos años se apareció de España con el Long Play de Gaby Fofo y Milki Había una vez un circo, editado allá en 1973 con algunas modificaciones aunque casi igual al primero que se editó acá en 1971, pero sobre todo con un arte de tapa espectacular. Creo que nunca se dieron cuenta, ella y Fabián la alegría que me produjo este disco.
El segundo fue Martín, un amigo de Internet, de esos que no se conocen personalmente pero con el que compartimos, vía e-mail, muchas emociones, como por ejemplo su reencuentro con Titanes en el Ring comiendo Bananitas Dolca. Martín hace unos años se fue a México corrido por la crisis y a pesar de no conocerme se las ingenió para que yo recibiera el disco de Burbujas ¿Recuerdan este programa? El profesor Memelovsky juntó a un grupo de ayudantes: Patas Verdes, Mimoso Ratón, Mafafa Musguito y Pistachón Zigzag, para defender la ecología enfrentando al Ecoloco que vivía rodeado de una nube de smog. Este disco fue editado en México en 1979 por Discos América y es sin dudas una de mis joyas más preciadas.
Por último uno de los primeros comentarios del blog fue de un entrañable amigo con el que de alguna manera nunca nos separamos a pesar de los años y los kilómetros. Desde Estados Unidos Fabián me agradeció los recuerdos y se ofreció a colaborar. Por supuesto le tomo la palabra y ya vendrá el mangazo.
Tal vez la explicación de esta colección pase por ahí, por lo ligado que está a ese sentimiento de amistad que perdura en el tiempo a pesar de todo. Por el recuerdo de los momentos hermosos que vivimos y que no se pierden. Mi intención es mantener vivo ese recuerdo y colaborar para que aquellos que por una razón u otra están lejos de su infancia y sus afectos, puedan parar la pelota y volver a emocionarse con las cosas simples que nos hicieron felices. Y ojo que cuando digo lejos no hablo sólo de kilómetros. Será hasta la próxima.

1 comentario:

Marta dijo...

Es cierto, che. Muchos miran a los coleccionistas "como objetos de colección". Descubrís por ahí esa miradita burlona o la sonrisa disimulada del que se cree superado y no logra comprender esa pasión. Allá ellos. Hasta quieren darle una explicación psicológica al asunto: algún trauma no resuelto de la niñez, un querer volver al pasado para no vivir el presente o para evadirlo, etc.
Con y por vos he conocido gente que es especialísima y muy querible. Es esa gente que tiene la frescura a flor de piel, las emociones a la vista y la sonrisa franca y abierta que solamente se puede encontrar en los chicos, aunque muchos estén perdiendo el pelo o comiencen a peinarse canas.
Yo describo así a los respetables coleccionistas de juguetes. ¡¡Ojalá que lo sean para siempre !!!