miércoles, 28 de febrero de 2007

Cosas que sólo yo sé y que nunca olvidaré

Increíble pero Real, en 1981 estos músicos ya estaban haciendo cosas impresionantes. Maria Elena de Nosotros es un disco homenaje de Lito Vitale, Verónica Condomí y Liliana Vitale a María Elena Walsh, y es, por supuesto, un disco delicioso por donde se lo escuche. A pesar de sus edades (Lito tenía 19 años, Verónica Condomí 20 y Liliana Vitale era dos años mayor) sus nombres alcanzan para asegurarnos unos arreglos espectaculares e interpretaciones impecables. Y por supuesto, como cada vez que se hace un disco homenaje o se recopilan los temas de María Elena Walsh, uno se queda con ganas de más. Contar por ejemplo que entre los 13 temas del disco no están En el país del nomeacuerdo, La canción de Osías, La canción del Jacarandá, La vaca estudiosa, o la Canción de la Vacuna, creo que sirve para graficar lo que digo.
Clásicos de clásicos, todos sus temas pertenecen a la memoria colectiva de varias generaciones de argentinos que con sólo escuchar unos acordes arrancamos del principio hasta el final con toda la letra. Poesía pura al servicio de los chicos. María Elena Walsh fue una de las que entendió que lo chicos no son estúpidos a los que es necesario gritarles o hablarles en media lengua. Monos cazadores de naranjas, tortugas enamoradas, platos timoratos o lunas en camisón son partes de un mundo hermoso que sólo es posible en las cabezas de los niños, o de aquellos que tienen la capacidad y la sensibilidad como para interpretarlos.
En el sobre del disco Lito, Verónica y Liliana nos dicen: “María Elena Walsh es una señora que cuando éramos chicos como vos nos enseñaba cosas con sus canciones Nos gustaba mucho porque nos hablaba como si fuéramos grandes pero con las palabras que usábamos nosotros. Ahora que somos grandes cantamos sus canciones porque todavía nos sigue enseñando como vivir y querer a la gente” Con eso alcanza ¿No? Hasta la próxima.

Canción del jardinero

Mírenme, soy feliz
entre las hojas que cantan
cuando atraviesa el jardín
el viento en monopatín.

Cuando voy a dormir
cierro los ojos y sueño
con el olor de un país
florecido para mí.

Yo no soy un bailarín
porque me gusta quedarme
quieto en la tierra y sentir
que mis pies tienen raíz.

Una vez estudié
en un librito de yuyo
cosas que sólo yo sé
y que nunca olvidaré.

Aprendí que una nuez
es arrugada y viejita,
pero que puede ofrecer
mucha, mucha, mucha miel.

Del jardín soy duende fiel,
cuando una flor está triste
la pintó con un pincel
y le toco el cascabel.

Soy guardián y doctor
de una pandilla de flores
que juegan al dominó
y después les da la tos.

Por aquí anda Dios
con regadera de lluvia
o disfrazado de sol
asomando a su balcón.

Yo no soy un gran señor,
pero en mi cielo de tierra
cuido el tesoro mejor
mucho, mucho, mucho amor

1 comentario:

Marta dijo...

Era lógico (y hasta previsible, creo) que entre todas las canciones de María Elena Walsh eligieses la del jardinero ... Vos sabés por qué lo digo, en parte. Reconocido tu fervor por las plantas, su cuidado y arreglo, falta agregar que también sos ese duende y guardián que ha cuidado hasta lo increíble el Jardín Botánico de los recuerdos de chico, donde las flores más hermosas son la inocencia, la fantasía y la frescura. Estoy segura de que los canteros más bonitos no los tenés en tu casa, sino en el País de Nunca Jamás, adonde tantas veces nos reunimos a charlar con mi primer novio ...Peter Pan ...