jueves, 24 de enero de 2008

Nos vemos, ea ea a pepe

Chau amigos, gracias por todo. Nos vemos otra vez cuando el disco vuelva a girar. A partir de ahora queda definitivamente cerrado el sitio, podrán ver todo lo escito pero ya no aceptaré más saludos ni comentarios. Hasta siempre. El Metepúa.

domingo, 20 de enero de 2008

Todo concluye al fin

Bueno amigos, odio las despedidas pero cuando uno se va, así me lo enseñaron, debe despedirse. Hace casi un año comencé a escribir este blog más que nada con la intención de mostrar mi colección de discos y hablar un poco de cada personaje de mi infancia. Mi pasión por escribir y por decir lo que pienso y lo que siento me llevó a que finalmente en este espacio hablara de política, de mi vida privada, de religión, de historia y abriera mi corazón para que todos lo vieran latir. Eso hizo que este lugar se transformara y dejara de ser "sólo" un muestrario de discos. Algunas cosas han pasado en estos últimos tiempos que me han hecho replantear varias cosas de las que pensaba y sentía y por eso he decidido dejar de escribir el Metepúa. No sería sincero con ustedes ni conmigo mismo si cambiara la forma de escribirlo y mucho menos podría ponerme a escribir fingiendo que creo o siento cosas que no son verdad. Estos problemas de los que les hablo, (no son de salud, a no preocupase) no me han dejado pensar tranquilamente en estos días y habrán notado ustedes que de un tiempo a esta parte las entradas eran cada vez más escasas. Sería muy arrogante de mi parte pedir disculpas por ya no escribirlo, y si bien agradezco a cada uno de ustedes las veces que hicieron click para leerme y mucho más a los que dedicaron unos minutos de su tiempo a dejarme un comentario, sinceramente no puedo seguir haciéndolo.
Tengo el otro blog en el diario El Día y ahí si podrán encontrarme al menos por un tiempo. Un poco por el compromiso que asumí con ellos y otro poco porque no estoy tan involucrado en lo que ahí escribo intentaré mantener vivo aquel espacio.
Les agradezco a todos este casi año juntos, acá conocí gente muy inteligente y con una onda espectacular con la que espero seguir manteniendo algún contacto sea vía mail o participando en sus blogs. Quiero agradecer también por su participación casi diaria a mi Mamá, a Disco C, a Marisa, a Leo, en fin, a todos. Si algo necesitan de mi, ya sea por alguna duda o para que les facilite algún material, no tienen más que enviarme un email. No se realmente cuánto tiempo dura esto on line desde que deja de actualizarse pero mientras tanto podrán encontrar cliqueando en mi nombre para saber mi email.
Con mucha tristeza, pero convencido también de que es los más justo esta vez les digo hasta siempre y no hasta la próxima. Quién sabe, tal vez algún día el disco vuelva a girar y otra vez me encuentren metiendo púa. Muchas gracias. Coke.

miércoles, 16 de enero de 2008

Pitufos pero no Bolufos

Los Pitufos cumplen este año 50 pirulos. ¡Pero si estás igual!
La noticia explotó ayer en todos lo medios que se hicieron eco de los preparativos para el festejo de cumpleaños que se llevarán a cabo en todo el mundo, pero principalmente en Europa de donde son originarios. Por supuesto se refiere a la historieta de Los Pitufos y no a los dibujitos animados producidos por los grandes Hanna y Barbera.
Yo estaba un poco grande cuando comenzó la pitumanía en nuestro país. Los dibujitos animados crearon un furor que incluyó revistas, muñecos, vasos de Pepsi, figuritas, golosinas, ropa, artículos de librería, en fin, todo lo que se les ocurra. Los duendecitos azules estaban por todos lados e inundaban las casas, los kioscos y las escuelas y cada uno tenía su personaje preferido, Papá Pitufo, la Pitufina (que vaya uno a saber como podía con todos) el Pitufo gruñón, el bromista, el inventor, el artista, el goloso o el fortachón todos luchando contra el malvado Gargamel y su terrible Gato Azrael.
Como decía estaba crecidito cuando la serie animada llegó a nuestra televisión, sin embargo los episodios eran bastante entretenidos por lo que me detuve varias veces frente a la tele para verlos, aunque el recuerdo más cercano que tengo es el de los chicles de Los Pitufos. Rectangulares y chatos como los que traían a los superhéroes, estos eran, obviamente, de color azul y traían también un tatuaje de aquellos pura tinta que se trasladaban a la piel, por lo general todos corridos, después de que nos la mojáramos bien con la lengua (no se hagan los asquerosos que eso es lo que hacíamos siempre) Digo que es el recuerdo más cercano que tengo porque estos chicles eran los que le llevaba de regalo a la hermanita de mi primera novia todos los días cada vez que iba a la casa para que no se quedara con nosotros. En realidad la niña en cuestión seguramente se hubiera aburrido de lo lindo y se hubiera ido igual a los 5 minutos, pero ella me había hecho creer que no y yo no estaba como para arriesgarme, así que sin falta pasaba por el kiosco y compraba el chicle para ella y los Marroc para nosotros.
El fin del furor de los Pitufos y su definitivo declive vino de la mano de uno de aquellos mitos urbanos de los que todo el mundo increíblemente se hace eco. En un primer momento se dijo que los Pitufos traían mala suerte y conozco chicos que llegaron a tirar sus juguetes, pero lo más increíble fue la fama de Asesinos que se le dio después, según la cual los duendes cobraban vida durante la noche y atacaban a sus dueños. ¿Qué no? Esas cosas se decían de estos personajes que durante un tiempo se ganaron el cariño de todos los chicos.
Lo concreto, según puede leerse por ahí, es que esta campaña de difamación pudo tener dos orígenes. El primero es el que le da una connotación religiosa según la cual los Pitufos más famosos, para el caso los héroes de la serie, representan a los pecados capitales: avaricia (acá se lo llamó "Goloso", pero el original era "Greedy Smurf"), gula (Cocinero), ira (Pitufo Gruñón), vanidad (Pitufo Vanidoso), pereza (Dormilón), envidia (Filósofo, que quería el puesto y poder de Papá Pitufo) y lujuria que está obviamente representada por la Pitufina. Como si esto fuera poco se enfrentaban a un cura que tenía un gato asesino con nombre de ángel.
También están los que veían en Los Pitufos una connotación política y los asociaban con el comunismo, según estos era reprochable que vivieran en una sociedad perfecta en la que cada uno cumplía un rol pero sin embargo todos eran iguales y para colmo de males su líder vistiera de (sucio) rojo.
Lo cierto es que con el afán de resguardar la idiosincrasia cristiana o los principios del capitalismo, o con el fin de promocionar una nueva tira y con ella otra catarata de merchandising (que vendría a ser lo mismo) los medios instalaron la persecución de los enanitos y rápidamente fueron desapareciendo de los medios.
Seguramente este aniversario provocará un renacer de la serie y volvamos a verlos por un tiempo pululando por la tele y los negocios. Aunque estos ya no son tiempos de chicles para mi. Y ahora que lo pienso, ese noviazgo no duró mucho más que la fiebre azul. ¿Será que de verdad eran mufa?
Hasta la próxima.

sábado, 12 de enero de 2008

Fiesta en la vecindad

Allá por fines de marzo presentaba el disco número 1 de Quico y las ardillitas de Lalo Guerrero. Pues bien, hace algunos días conseguí el volumen 2 de los discos que el vecino cachetón del Chavo grabara con estas ardillas y que mejor que publicarlo hoy, día en el que nuestro querido amigo cumple ¡62 años!.
Se me ocurrió que como hacía mucho que no publicaba entrevistas ni notas de revistas podía hacer un combo y mostrarles el disco y una nota que aparecía sobre Carlos Villagran -Quico, por supuesto- en una revista TV Guía del 16 de enero de 1980, si, han pasado ya casi 28 años.
Acá van algunos párrafos de la nota en la que cuenta algunas anécdotas sobre su vida.
Usted lo conoce como Quico. Su figura es familiar porque día a día está en su casa, como un miembro más, a través de las pantallas de televisión. Todo comenzó con “El Chapulín Colorado” y luego se definió con las aparición de “El Chavo”. Ese niño mofletudo se ganó la simpatía general, aún cuando sus características superficiales de hijo sobreprotegido y, por lo tanto, temeroso de su compañero “El Chavo” pudieran hacer pensar lo contrario (…)
Pero, ¿Alguna vez usted se preguntó quién encarna a este personaje y lo hace distinguirse por su calidad individual? (…) Carlos Villagrán, nacido en la colonia Tucubaya, en la ciudad de México, el 12 de enero de 1946, es el adulto que lo personifica. Desde sus primeros años creció soportando las mayores privaciones, al punto de tener que
vivir junto a su familia en una casa desprovista de puertas. Recién a los diecisiete años su situación cambió, y su hogar comenzó a adquirir las características de un lugar habitable. Pero, a pesar de esto, la actividad de su padre, la fotografía, fue una de las metas más deseadas desde muy chiquito y como proyección para su desarrollo futuro. Así, a los 21 años se inició como fotógrafo en “El Heraldo” y esta actividad le posibilitó presenciar las olimpíadas en 1968 y el Mundial de fútbol en 1970. Mientras tanto gestionaba su incursión en el medio artístico como animador de programas infantiles. De ahí en más el éxito que parte de sus intervenciones en las conocidas series. (…)
Usted recuerda, sin embargo, que en octubre de 1979, Carlos Villagran visitó nuestro país, pero no pudo incorporarse definitivamente al público argentino. Un conflicto con Roberto Gómez Bolaños (Chespirito, o El Chapulín) que reclamaba la paternidad del personaje de Quico, imposibilitó su presentación. Aunque… no hay que desesperarse: en mayo próximo se producirá su retorno, libre de todo impedimento, lo que comprobará finalmente qué lugar ocupará entre nosotros.
Finalmente Quico pudo venir a la Argentina y recorrer el resto de América sacándole el jugo a su personaje.
Como era de esperar el éxito no fue tan grande. Así como el mismo Chespirito reconoció más de una vez que los personajes de la vecindad no podrían ser encarnados por otros actores que los originales, esos personajes fuera de su vecindad y alejados de sus amigos tampoco eran lo mismo. Más allá de internas y problemas contractuales la vecindad del Chavo y cada uno de sus personajes estarán presente en la memoria de todos los chicos que la han visto y la siguen viendo en la actualidad y que la transformamos en uno de nuestros grandes favoritos. Por eso, donde quiera que estés festejando: ¡Feliz cumpleaños Carlos Villagran! ¡Feliz Cumpleaños Quico!
Hasta la próxima.

viernes, 11 de enero de 2008

El sueño de Anteojito

Un día como hoy pero de 2002 todavía podía encontrarse en los kioscos de revistas el número 1925 de Anteojito. Esto no sería nada anecdótico de no ser porque ese ejemplar, aparecido el 9 de enero de ese año marcaba la despedida de nuestra querida revista. El sobrino más famoso del país se despedía desde su tapa, durmiendo sonriente, tal vez soñando con épocas más alegres y pidiendo a los Reyes Magos: Paz, Trabajo y Amor. Dentro de la revista una carta de despedida y nada más. Así como así la revista preferida de los pibes durante 37 años dejaba de aparecer por problemas financieros que hicieron que dejara de ser un negocio rentable para la editorial García Ferré.
Me enteré de la noticia viajando a San Bernardo, mi hermana comentó la novedad en medio del viaje mientras esperábamos el turno para cargar gas en una estación de servicio en medio de la ruta. Recuerdo que sentí un vacío, no alcancé a darme cuenta en el momento lo que aquello significaba pero si sentí la ausencia repentina e inesperada de un amigo que se iba.
Hace unos días escribí sobre la Anteojito en mi otro blog y no quiero repetirme todo el tiempo, pero me pareció que le debía un homenaje en el Metepúa a este amigo que nos alegró desde la tele, la pantalla del cine, las páginas de su revista y por supuesto también desde los discos.
Elegí este simple para estar a tono con la tapa del último número. Los temas son el pasodoble Ay… mi tío; la canción marinera ¡Qué bim! ¡Qué bom! ¡Qué Bum!; el Corrido de Anteojito y la canción de cuna “Noni, noni” de Anteojito que probablemente le haya cantado su tío Antifaz antes de darle el último beso de las buenas noches.
Hasta la próxima.

Noni… Noni… de Anteojito.

Anteojito, que es la hora de irse a la cama, vamos, vamos
Si, tío, vamos, que tengo ganas de hacer un noni, noni.
Noni, noni de Anteojito
Noni, noni todos los chiquitos
Noni, noni, a descansar,
Que mañana hay que madrugar.
Tío: ¿Eso que se ve en la ventana es un angelito?
Pero Anteojito, ja ja ja ja, si es el gatito del vecino
Ja, ja, qué cosa tío, es que tengo tanto noni, noni en los ojitos
que ya ni veo lo que veo.
Noni, noni de Anteojito
Noni, noni todos los chiquitos
Noni, noni, a descansar,
Que mañana hay que madrugar.
Y que sueñen con los angelitos
les desea Anteojito.

lunes, 7 de enero de 2008

Cuando creías que podrías volver a nadar

Como había prometido en la entrada anterior subo hoy otra banda de sonido de una de aquellas películas que nos marcaron a fuego.
Tal vez no era una película para que vieran chicos de 9 años para abajo, lo cierto es que los tíos de unos amigos del barrio habían viajado al exterior y se habían comprado un proyector de películas que era toda una novedad a fines de los 70, épocas en que los proyectores de diapositivas, las mudas en Súper 8 y hasta el Cinegraf y sus secuelas, todavía eran estrellas en las fiestas de cumpleaños y las video caseteras un sueño que no se le había ocurrido ni al Doctor Emmet Brown, o al menos era así para nosotros, de este lado del mapa.
El proyector había venido con sólo dos películas y una de ellas era Tiburón, la primera, la mejor. Recuerdo que en todos los cumpleaños de estos chicos se pasaba la película aunque ya la habíamos visto pilas de veces. Y siempre yo tenía el mismo miedo de soñar a la noche.
Steven Spielberg había hecho un excelente trabajo, no por nada la película se convirtió en el año de su estreno en la película más taquillera de la historia del cine. Con sólo recordar escenas como la del brazo rodeado de cangrejos recuerdo los escalofríos de aquella época.
Como siempre pasa la segunda parte no fue tan buena como la primera – Spielberg ya no andaba por ahí - aunque también puede considerarse una buena película. A esta recuerdo que la fuimos a ver con mi hermano al cine Select de La Plata, hoy convertido en templo de una Tele Religión del tipo pare de sufrir.

El disco que muestro hoy es de Tiburón 3, sin dudas la más floja de todas, aunque con una curiosidad: había partes de la película que podías ver en 3D con unos anteojitos que te daban en el cine junto con la entrada. El cine 3D pretendió reinstalarse en el gusto de la gente por esos años pero fue un fracaso y pronto desapareció de las salas.
La música de esta película de 1983 fue compuesta y dirigida por Alan Parker y en este caso la historia transcurría en un parque acuático de Florida donde se inauguran unos túneles submarinos por los que la gente puede caminar para recorrer y observar el fondo del océano, es en esos túneles donde aparecerá una hembra enorme de tiburón blanco que volverá a instalar el terror.
Más allá de las críticas que se le puedan hacer a la película marcó una época para todos los que pudieron verla, no sólo porque la saga de Tiburón es histórica y selló a todo el mundo el pánico a los tiburones, sino por la aventura que significaba ver la película con los anteojitos puestos.
Hasta la próxima.